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En 1862, el ejército mexicano derrotó al francés en la Batalla de Puebla. Por ello, cada 5 de mayo en México es considerada fecha de efeméride nacional, aunque en verdad aquí no existe verdadero arraigo a una celebración por esta fecha –amenos que seas de Puebla–. En Estados Unidos, en cambio, esta fecha se ha convertido en una fiesta nacional relevante. ¿Cómo pasó esto?

 
Se cree que todo empezó en 1867, apenas cinco años después del triunfo histórico mexicano, cuando un grupo de paisanos que vivían en Texas se reunió para celebrar la victoria de la nación. Con el tiempo y el aumento de migración mexicana a tierras estadounidenses, la conmemoración se convirtió en un motivo para celebrar las raíces mexicanas, así como en un recurso político de la Casa Blanca para afianzar las relaciones entre el país vecino y México; grandes fiestas se han realizado en la sede presidencial, en las que la presencia de grupos musicales mexicanos y platillos típicos de la gastronomía nacional habían sido los protagonistas.

Durante el gobierno de Donald Trump esta tradición ha ido perdiendo relevancia; sin embargo, para la población estadounidense el 5 de mayo sigue teniendo el mismo significado de siempre: tacos, música, margaritas y mucho, mucho aguacate –cada año, consumen casi 81 millones convertidos en guacamole.

FIESTA SUPERFICIAL Y CONFUNDIDA
Aunque en EE.UU. la fecha parece tener mucha mayor relevancia que en nuestro propio país, la verdad es que se trata de una celebración sumamente superficial –es para ellos un pretexto más para embriagarse con amigos–. De hecho, muchas personas en EE.UU. piensan que lo que se festeja el 5 de mayo es el aniversario de la Independencia de México.

La conmemoración de la Batalla de Puebla no es la única celebración que los estadounidenses han “importado” y de la cual se han apropiado: el Día de San Patricio, tradición de origen irlandés, es también referente de fiesta en el país del norte.