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Y tú, ¿qué piensas de las vacunas? blog de Erika Macín

Aprovechando el festejo del Día del Niño, hablemos de la responsabilidad que tenemos sobre la salud de nuestros hijos

Por: Erika Macín

Aprovechando el festejo del Día del Niño, hablemos de la responsabilidad que tenemos sobre la salud de nuestros hijos. El debate de las vacunas se ha reactivado, pues muchos padres de familia aseguran que, de las inyecciones obligadas en la cartilla de vacunación, hay algunas que son para enfermedades erradicadas que no ameritan el piquete;

 Además, argumentan que el sistema inmunológico de un niño no tiene la capacidad de responder a todas las enfermedades que se les introduce en el cuerpo, haciendo que, como consecuencia, se enfermen, y si se esto pasa, entonces, para qué vacunarlos.

 El último argumento y, quizá, el más fuerte de todos, es que se trata de un grandísimo negocio de la industria farmacéutica, los hospitales y los médicos particulares, los cuales obtienen un alto porcentaje de su ingreso gracias a este rubro. 

Todo esto se comentó en los foros internacionales de medicina y, por algún tiempo, tuvo sentido, hasta que se volvieron a presentar brotes de sarampión. Aunque supuestamente se había erradicado, tan sólo en América se han presentado más de siete mil casos en los últimos cinco años; sumando, por lo menos, unas mil 700 muertes.

 Pero, ¿qué fue lo que pasó?, ¿no se vacunaron a esos niños?, ¿qué hacemos?, ¿tomamos una decisión basados en el costo-beneficio? A la pregunta “¿aplicamos todas la vacunas?”, mi respuesta y sugerencia, si me permiten, es: ¡sí, claro que sí! Para mí es un tema prioritario, por lo que he cumplido, rigurosamente, con el calendario de vacunas.

Mis hijas no se han enfermado de nada grave y la doctora Ana Muñoz, nuestra pediatra de cabecera, ha sido muy clara al explicarnos que aún con la inyección, se puede contraer la enfermedad, pero ésta no será de gravedad y, mucho menos, mortal. Es tal cual, el equivalente de tener un seguro de vida. 

Las vacunas son el gran mérito de la medicina del siglo XX, debemos confiar en los científicos y dejar de ver con escepticismo lo ya comprobado. Así como las farmacéuticas y los gobiernos ganan dinero, también lo invierten en investigación. Como adultos responsables, tomemos la mejor decisión por los niños, pues su futuro está en nuestras manos.