La llegada de noviembre trae consigo un aire de misterio, magia y atracción. Para muchos, la atmósfera alrededor del Día de Muertos parece el escenario ideal para encender velas, tirar una lectura de tarot o probar suerte con algún trabajo de protección. Sin embargo, en el esoterismo tradicional, las corrientes paganas como la Wicca y la medicina popular, la instrucción es clara: esta época es para honrar la memoria, no para mover energías.
Intentar hacer amarres, limpias profundas, cortes de lazos o cierres de caminos durante estas fechas termina siendo contradictorio y corres el riesgo de desequilibrar la armonía de tu casa o dejar secuelas energéticas incómodas.
La apertura del “velo” y el bajo astral

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En tradiciones paganas europeas como el Samhain, una fiesta ancestral que comparte fechas y origen cósmico con el Día de Muertos, se enseña que durante estos días la frontera entre el mundo terrenal y el plano espiritual se vuelve muy delgada. Es lo que en el misticismo se conoce como la “apertura del velo”.
Esa rendija abierta le da paso a las almas de los ancestros para volver a visitar a sus familias. El problema es que ese portal es enorme y no tiene un filtro automático.
Cuando haces un ritual que involucra abrir círculos mágicos, lanzar invocaciones o mover energía, estás abriendo una puerta secundaria que no estás vigilando ni protegiendo.
Al manipular el ambiente en un momento de tanta actividad energética, le tiendes puentes a seres que, por lo regular, no son bienvenidos en este plano; como larvas energéticas, cargas densas o entes del bajo astral que aprovechan cualquier canal abierto para pegarse a ti o esconderse en los rincones de tu casa.
Porqué no hacer limpias ni despojos en Día de Muertos

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Hay una gran diferencia entre recibir a alguien y expulsarlo. La ofrenda tradicional mexicana y los altares se levantan desde el amor, la luz y la hospitalidad; se pone cempasúchil para guiar el camino, comida para consentir y copal para purificar el espacio con respeto.
Todos son símbolos de memoria, respeto y cariño.
Hacer limpias pesadas con hierbas amargas (como ruda o ajenjo), azufre, huevo o rituales de despojo el 1 y el 2 de noviembre crea un choque de frecuencias inevitable. La intención de una limpia profunda es barrer y sacar a cualquier presencia del lugar.
Hacer un despojo justo cuando invitaste a tus antepasados a pasar equivale a cerrarles la puerta en la cara. Esa vibración de rechazo confunde a las visitas espirituales, rompe la armonía de la ofrenda y genera pesadez física, insomnio o pleitos familiares en los días siguientes.
No importa si tus intenciones son buenas, cuando el velo cae en estas fechas, es muy difícil marcar un límite entre las distintas energías. Es peligroso y puede enfermarte física y psíquicamente.
Las leyes de la magia simpática

En la antropología y el ocultismo, la magia simpática enseña que todo en el Universo se conecta mediante dos principios: la ley de la semejanza (lo semejante produce lo semejante) y la ley del contacto (lo que estuvo unido una vez se mantiene conectado).
Para que un trabajo funcione en armonía, tu intención tiene que ir hacia el mismo lado que la energía que domina el ambiente.
El Día de Muertos es una fecha con una vibración volcada al reencuentro, el recuerdo y el perdón. Si usas las leyes de la magia simpática para intentar un corte de lazos afectivos, un congelamiento o un bloqueo en estos días, estás nadando a contracorriente.
Buscar romper un vínculo en una época pensada para la unión siempre va a dar un efecto rebote.
El Día de Muertos no necesita hechizos, artificios ni manipulación de fuerzas invisibles; la magia de la temporada ya está flotando en el aire. Lo más inteligente y seguro que puedes hacer en estos días es asumir el papel de un buen anfitrión.
En lugar de querer hacer rituales complejos, enciende una vela para darle luz a tus difuntos, saumar con copal para perfumar su paso y mantener una actitud de gratitud hacia quienes estuvieron antes que tú.
Para limpiar la casa o abrir caminos sobra calendario el resto del año; estos días son únicamente para el recuerdo y la paz de los que ya se fueron.













