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Nuevo atraco: roban cuadros de Renoir de un museo en Francia

 • 4 minutos de lectura

¿Es que el robo a museos ya se volvió una tendencia o por qué el arte es el nuevo objetivo del crimen?

El pasado martes primero de septiembre se registró un nuevo atraco a un recinto cultural. En Cagnes-sur-Mer se encuentra la que fue casa del pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir y que actualmente funciona como un museo pequeño pero lleno de los últimos años de vida del artista.

Hace apenas una década (2013), el museo fue intervenido para regresarle su aspecto original, aquel que Renoir recorría día con día. Las habitaciones se restauraron, se abrieron nuevos espacios y se añadieron piezas a la colección donadas por la familia Renoir.

Todo fluía con armonía en el pequeño museo hasta que un par de ladrones irrumpieron y robaron un monto estimado de 10 millones de dólares, según los expertos.

El robo a Renoir

Robo de Renoir, museo en Francia
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En el atraco, ocurrido una vez más en un museo de Francia, el par de ladronzuelos sustrajo cuatro cuadros de Renoir. Según los reportes, se trata de Retrato de Madame Pichon (1895), Retrato de Madame Colonna Romano (1910ç9, Coco Lisant (1905) y Niña joven en la fuente (1886).

Los reportes del robo dicen que la alarma del museo se activó alrededor de las 5:48 am, y que la policía municipal tardó apenas 5 minutos en llegar al recinto, razón por la cual los ladrones salieron de prisa y dejaron caer en el jardín dos de las cuatro obras robadas.

Los reportes de los diarios franceses dicen que los ladrones usaron pinzas u otro instrumento para cortar la valla de alambre que rodea el museo; y que sabían exactamente a qué hora se lleva a cabo el cambio de guardia.

En total, esta hermosa casa-museo en la Riviera Francesa cuenta con 12 obras de Renoir, contando las dos que fueron robadas en el golpe.

El incremento del saqueo cultural

Robo de cuadros de Renoir en museo de Francia
Pexels

De acuerdo con informes de la Europol, los robos de arte han dejado de parecerse a lo que vemos en las películas (hombres de negro saltando rayos láser, punteros especializados para quebrar cristal y tecnología de punto para burlar cámaras y alarmas) para perpetrarse a la antigua; con palas, mazos y agresividad.

Además, las redes de ladrones de arte y el mercado negro han cambiado. Según los reportes, el arte robado, cuando no es bajo encargo específico, es muy difícil de vender, por lo que termina como prenda de empeño en el crimen organizado.

Sin mencionar que ahora los ladrones se contratan a través de redes sociales con mensajes cifrados y responden a peticiones específicas. Tareas criminales que realizan casi sin riesgo y sin complicaciones.

A este problema se sumó la Interpol al realizar un análisis de las leyes de varios países en cuanto al robo de arte. Dichas leyes son absolutamente dispares, lo que alienta a los ladrones a robar por su bajo riesgo y alto beneficio.

Teorías de expertos sobre el robo de arte

Renoir, robo a museo en Francia
Pexels

Con el conocimiento de que es muy difícil vender una obra de arte robada, el crimen organizado utiliza las obras como rehenes y le cobra a las aseguradoras un rescate bajo amenaza de destruir el objeto robado. Algo impensable para el mundo del arte es perder un Renoir por no pagar su rescate.

A diferencia de otros robos, el saqueo cultural no cuenta con sofisticados sistemas de seguridad (como sí los tiene el Louvre, que fue robado casi a la antigua para burlar la tecnología), por lo que los criminales ven estos trabajos como una aventura.

Todos esos controles de seguridad que vemos en los museos; restricciones, revisiones, prohibiciones, escaneos y esos rostros largos que nos gritan cuando nos acercamos mucho a una obra son tácticas para intimidar y disuadir, ya que las salas de arte no cuentan con protección adecuada para prevenir un robo.

Al ser espacios públicos, los ladrones pueden planear con libertad pasando inadvertidos para estudiar horarios, flujos de gente, seguridad, etcétera, protegidos bajo el anonimato de la muchedumbre.

Los museos enfrentan una vulnerabilidad sin precedentes que está siendo aprovechada por el crimen.

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