El mundo del espectáculo despierta hoy con una mañana gris. El legendario actor británico Tim Curry muere a los 80 años en su residencia de Los Ángeles el 25 de agosto.
La noticia, confirmada por su entorno cercano, marca el fin de una era para el cine de culto y el teatro musical.
En julio de 2012, un severo derrame cerebral alteró drásticamente el curso de su vida. Este episodio médico afectó gravemente su movilidad y obligó al actor a depender de una silla de ruedas, además de someterse a un largo periodo de rehabilitación.
Aunque la causa exacta de su muerte no se ha especificado, su salud se mantuvo delicada durante la última década debido a las secuelas de aquel evento.
Pese a las limitaciones físicas, Tim Curry jamás perdió su característico humor mordaz ni su pasión por la interpretación, enfocando sus últimos años principalmente en la locución y en emotivos reencuentros con sus fanáticos.
Para celebrar su vida y su inigualable talento, repasamos 5 películas imperdibles para recordarlo.
1. The Rocky Horror Picture Show (1975)
Es imposible pensar en Tim Curry sin su magistral encarnación del Dr. Frank-N-Furter, el científico dulce transvestido proveniente de la galaxia de Transilvania. Su carisma, voz operística y soltura escénica convirtieron este musical en un fenómeno sociocultural sin precedentes.
Curry ya interpretaba el papel en la versión teatral original de Londres y Los Ángeles. Cuando audicionó para la obra, impresionó tanto al creador Richard O’Brien que este cambió el tono del personaje para adaptarlo al alcance vocal del actor.
Durante años, Curry intentó distanciar su imagen del personaje para no ser encasillado, pero con el tiempo aceptó el impacto que la película tuvo en la cultura pop y en la comunidad LGBTQ+.
2. Clue (1985)
En esta comedia de misterio basada en el famoso juego de mesa, Curry interpreta a Wadsworth, el metódico y acelerado mayordomo que intenta mantener el orden mientras los cuerpos comienzan a acumularse. Su entrega física en el clímax de la cinta es una obra maestra del género y de Hollywood.
La película se proyectó en cines con tres finales diferentes distribuidos al azar en distintas salas, obligando al espectador a verla varias veces para conocer todas las resoluciones.
Tim Curry corría tanto durante la secuencia final para explicar los crímenes que el equipo de producción tuvo que instalar una pista de madera especial para que el actor no sufriera un colapso por agotamiento.
3. Legend (1985)
Bajo la dirección de Ridley Scott, Curry asumió el rol de Lord Darkness, una personificación visceral del mal que buscaba sumergir al mundo en la noche eterna. A pesar del pesado vestuario, logró transmitir una presencia magnética y amenazante.
El proceso de maquillaje tomaba casi seis horas diarias. Las cuernos del personaje eran tan pesados que le causaban severos dolores de cuello al actor.
Al final de un largo día de filmación, Curry intentó quitarse el prótesis de la cara con demasiada prisa y se arrancó parte de su propia piel, por lo que se suspendió la filmación por una semana.
4. It (1990)
Aunque técnicamente fue una miniserie para televisión, la interpretación de Tim Curry como Pennywise, el payaso bailarín, dejó una huella imborrable en el cine de terror y definió los traumas de toda una generación de espectadores.
Su actuación fue tan aterradora en el set que varios de los niños del elenco evitaban hablar con él entre tomas, confundiendo la ficción con la realidad.
A diferencia de las adaptaciones modernas, la caracterización de Curry no dependía de efectos CGI; casi todo el terror recaía pura y exclusivamente en sus gestos faciales y en sus cambios de tono de voz.
5. Home Alone 2: Lost in New York (1992)
Como el sospechoso y estricto concierge del Hotel Plaza, Curry regaló una de las sonrisas más malévolas y memorables de la comedia noventera. Su dinámica con el pequeño Kevin McCallister es de lo mejor de la película.
Para perfeccionar la famosa sonrisa de suficiencia de su personaje, Curry reveló que se inspiró en los villanos de los dibujos animados clásicos de la época dorada de Hollywood.
El papel originalmente estaba pensado para ser mucho más plano, pero la química de Curry con el elenco infantil llevó a los guionistas a ampliar sus escenas durante el rodaje.
Tim Curry perteneció a esa rara estirpe de actores que no le temían al ridículo ni a la intensidad. Tenía la capacidad única de habitar personajes estrafalarios, villanos aterradores o figuras cómicas con la misma elegancia y compromiso actoral.
Su verdadero legado es la valentía con la que desafió las etiquetas convencionales de la actuación. Su arte y su mirada pícara permanecerán proyectados para siempre en nuestra memoria; y gracias a él jamás podremos volver a cerrar los ojos mientras nos duchamos....