Downton Abbey y la impecable familia que la habita, la familia Crowley, se despiden definitivamente de las pantallas. Después de haber visto el primer episodio hace diez años, esta increíble historia llega a su final con una serie de valiosas lecciones que nos ayudan, acaso, a enfrentar mejor el tiempo, sus transiciones y el lugar que vamos ocupando en el mundo al envejecer. Porque sí, cambia; y sí, duele darse cuenta de ese cambio.
Es cierto que puede ser más difícil esta transición para quienes vivieron con todo a su disposición; pero como parte de la ley de la vida, todos nos enfrentamos a ese umbral en el que debemos ceder el control y dar nuestros mejores deseos para que las siguientes generaciones lo hagan mucho mejor.
¡En medio del escándalo!

Lo que necesitas saber sobre la vestuarista de "Downton Abbey", Anna Robbins
Downton Abbey: El Gran Final inicia con cierto tema que, actualmente, nos parece de lo más común y corriente; un asunto que en estos días solo requeriría un café con las amigas para hablar de ello a detalle, un par de malas bromas, más de un par de tragos y al otro día como si tal cosa. No obstante, la familia Crowley vive en la década de los 30 del siglo pasado; un tiempo en el que no hay nada más escandaloso que lo que le ocurre a Lady Mary y que tiene que manejar a lo largo de la cinta. ¿Es que una mujer no puede cambiar de opinión y tomar decisiones a partir de ese cambio? ¿Es que una deja de ser una por no seguir las reglas sociales?
El corsé de la sociedad es demasiado rígido y apretado para que una mujer como Lady Mary pueda vivir en él libremente. Quisiéramos decir que los tiempos actuales son distintos, pero se ha desvirtuado tanto la libertad de expresión y se le han añadido tantos personajes y plataformas que ya no sabemos qué decir y vivimos con el miedo de salir en un TikTok viral en el que se ponga en evidencia nuestra manera de vivir y pensar.
¿Es esa vigilancia incisiva de la sociedad un motivo para dejar de vivir y dejar de perseguir lo que deseamos para nuestra vida? Es una de las lecciones que nos deja Downton Abbey: El Gran Final.
London season

¿Quieres sentirte como duquesa o duque en tus próximas vacaciones?
Teniendo en mente la época y el contexto social, la London Season es uno de los temas de apertura de la película. ¿Y qué es la London Season y por qué es tan relevante? En el centro de Londres, la aristocracia y la socialité se reunían a disfrutar de diferentes actividades. Esto en el contexto social.
El objetivo real de la London Season era estar presente en las sesiones del Parlamento inglés en un periodo que iniciaba a finales de enero y concluía hasta el verano, cuando se presentaban públicamente los debutantes de la corte con el objetivo de encontrar buenos esposos, hermosas mujeres y lucrativos tratos familiares a expensas de los hijos y el resto de sus vidas. Era, hasta cierto punto, un evento cuya agenda giraba en torno a los asuntos políticos y quela alta sociedad aprovechaba para pasear, comer y entretenerse en los mejores lugares de Londres. La nobleza estaba obligada a presenciar los asuntos del Parlamento y esos espacios temporales y espaciales se aprovechaban para hacer crecer las fortunas.
Las presentaciones y debates políticos se dejaban en manos de las cabezas de las familias mientras el resto pasaba el tiempo entre bailes, juegos, cenas, carreras de caballos, partidos de polo, ópera y otras actividades en las que Lady Mary siempre destacó como una auténtica aristócrata; joven, hermosa, culta. Hasta que la sociedad decidió que ya no lo era más y que su lugar estaba al fondo del retrato familiar. Estar en el ojo de la London Season es casi lo mismo que ir al Abierto de Tennis; es estar sujeta el escrutinio social y a acatar su opinión, lo que significa ser condenada al ostracismo si no pasas los estándares de calidad.
Cómo dar paso a las nuevas generaciones

Como tema de cierre de Downton Abbey: El Gran Final nos enfrentamos al conflicto más grande: ceder el mando a las siguientes generaciones con todo el torbellino emocional y mental que conlleva. Es ley de vida, una ley contra la que no podemos hacer nada.
Contra la naturaleza y el tiempo no se puede pelear como se pelea contra una sociedad retrógrada; es lo bueno del tiempo, todos somos sus víctimas tarde o temprano e incluso los más grandes aristócratas pagan el peaje en algún momento.
Enfrentarse al cambio generacional, a la sociedad que camina rápidamente y a veces sin dirección, al cambio de época, no es una decisión, es un hecho, lo que nos hace únicos es si decidimos deslizarnos suavemente en las olas del cambio o nos esperamos de manera obstinada a que la ola nos arrastre. Es la más grande lección de Downton Abbey: El Gran Final.
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