Viajes

Entre jardines y salones antiguos

Por: Deby Beard
• 3 minutos de lectura

Shangri-La Paris conserva una identidad profundamente ligada a la historia del lugar, al mismo tiempo que desarrolla una hospitalidad contemporánea centrada en el detalle y la serenidad.

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hotel shangri-la paris, jardines y salones antiguos
Cortesía Deby Beard
París es un sueño moviéndose lentamente.
—Paul Valéry

Shangri-La Paris aparece en la avenue d’Iéna como una residencia palaciega suspendida entre la historia y la calma contemporánea. Su fachada clásica, de piedra clara y proporciones solemnes, guarda una antigua residencia del príncipe Roland Bonaparte, transformada hoy en uno de los hoteles más refinados de la ciudad. Frente a él, el ritmo de París continúa, mientras el interior parece habitar otra cadencia.

La llegada al edificio introduce una sensación de recogimiento inmediato. El vestíbulo abre paso a mármoles suaves, detalles dorados discretos y una luz que atraviesa los espacios con una delicadeza casi doméstica. La arquitectura conserva la huella de su origen aristocrático, con salones que respiran historia sin rigidez, habitados por una estética que combina tradición francesa y sensibilidad asiática.

entrada al hotel shangri-la paris
Cortesía

Las habitaciones se orientan hacia dos paisajes esenciales: la Torre Eiffel y los tejados de París. Desde las ventanas, la ciudad se despliega en capas de luz y siluetas, especialmente al amanecer y al atardecer, cuando el cielo parece integrarse en la habitación. Los interiores mantienen una paleta serena, con textiles suaves, madera pulida y una composición pensada para prolongar la sensación de intimidad.

junio 07, 2026 05:16 a. m. • 3 minutos de lectura

El restaurante insignia del hotel, Shang Palace, introduce una dimensión gastronómica distinta dentro del contexto parisino. Galardonado con una estrella Michelin, aquí la cocina cantonesa se expresa con precisión, elegancia y respeto por la tradición, en un entorno donde el servicio y la puesta en escena acompañan cada plato con una atención meticulosa. La sala mantiene una atmósfera contenida, donde los gestos adquieren importancia y el tiempo se percibe más lento.

Las nuevas experiencias gastronómicas de Shangri-la Paris revelan una evolución hacia una hospitalidad más íntima y sensorial, profundamente conectada con la historia del edificio y con la elegancia natural de la Belle Époque. Este nuevo capítulo se expresa a través de dos espacios que reinterpretan el legado aristocrático del lugar desde una mirada contemporánea: Maison Roland y Les Salons du Prince.

jardin con vista a la torre eiffel en el shangri-la paris
Cortesía

Maison Roland surge como un homenaje al espíritu del gran bistrot parisino, con una atmósfera que evoca la discreción de una residencia privada. Situado junto a los jardines del hotel, el espacio se abre hacia el exterior con una suavidad casi doméstica. La luz atraviesa los árboles y las sombrillas en tonos crema, mientras la porcelana fina, la plata pulida y los manteles perfectamente dispuestos construyen una escena de refinamiento contenido, donde cada detalle remite a la tradición de las casas parisinas.

platillo en restaurante del shangri-la paris
Cortesía

Les Salons du Prince propone una experiencia de mayor intensidad escénica. El restaurante ocupa los antiguos salones de Roland Bonaparte, restaurados con una atención meticulosa para preservar su carácter histórico. Las boiseries originales, los tapices antiguos, las chimeneas encendidas y las pinturas que decoran las paredes crean un entorno de fuerte carga atmosférica, donde la arquitectura y la memoria dialogan con naturalidad. El resultado es un espacio que se percibe casi cinematográfico, en el que la percepción del tiempo se suaviza y cada momento adquiere una densidad particular.

Shangri-La Paris conserva una identidad profundamente ligada a la historia del lugar, al mismo tiempo que desarrolla una hospitalidad contemporánea centrada en el detalle y la serenidad. Cada espacio se construye como una pausa dentro del ritmo parisino, donde la arquitectura, la luz y el silencio adquieren protagonismo propio.

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