Visiblemente emocionado y repitiendo una y otra vez que estaba resfriado y que había tomado muchos justos de naranja, Tom Hanks, de 63 años, y quien ha aparecido en más de 80 películas, se robó la noche de la entrega número 77 de los Golden Globes.
En su extraordinario y muy largo speech, como siempre, Tom agradeció a su familia.
“Teniendo una familia como la que mía, uno se siente bendecido. Sí no fuera así, no estaría aquí. No saben cuánto significan para mí”.
También agradeció a sus compañeros actores, entre ellos a Meryl Streep, por inspirar y acompañarlo a él y a muchos en su fructífera carrera.

Tom fue muy aplaudido en los Golden Globes y lo es en el mundo entero, por hacer papeles tan entrañables como el más reciente, el piloto Chesley Sullenberger en “Sully”; el de Walt Disney, en “Saving Mr. Banks”; Viktor Navorski, en “The Terminal” y el más querido e inolvidable Forrest Gump, por mencionar algunos.
Hanks es apasionado, sensible, altruista, entregado y dueño de un histrionismo único que lleva al límite de los sentimientos y emociones a su público. Así que le auguramos muchos reconocimientos más. Felicidades.