El arte contemporáneo despide a una de sus figuras más enigmáticas, disruptivas e influyentes de los últimos tiempos. La vanguardista artista japonesa Yayoi Kusama falleció a los 97 años.
De acuerdo con la información confirmada por su estudio y su sitio web oficial, Yayoi Kusama murió el pasado 14 de agosto en un hospital de Tokio.
Para entender porqué su partida es tan dolorosa y porqué su creación es tan relevante, estos son algunos datos fundamentales sobre su vida y su obra.
1. El arte nace tanto en la luz como en la oscuridad

La infancia de Yayoi Kusama en la década de 1930 no fue sencilla. A muy corta edad ya tenía alucinaciones visuales y auditivas en las que veía campos interminables de puntos, luces deslumbrantes y flores que le hablaban.
Esos lunares repitiéndose al infinito que la llevaron a la fama eran la forma exacta en la que ella percibía el mundo.
2. De los ‘happenings’ neoyorquinos al olvido
A finales de la década de 1950, Yayoi Kusama salió de Japón para mudarse a Nueva York. En poco tiempo se incrustó en la escena de la vanguardia neoyorquina, dominada en ese entonces por hombres.
Durante los años 60 organizó protestas pacíficas, desfiles de moda y happenings contra la guerra de Vietnam. Aunque convivió e influyó en figuras contemporáneas como Andy Warhol o Claes Oldenburg, no todo fue disfrute, por lo que regresó a Japón en los años 70.
3. La vida en un hospital psiquiátrico

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Tras su regreso a Tokio Yayoi Kusama se dio cuenta de que necesitaba ayuda para restablecer su salud mental, para 1977 tomó una decisión inusual: internarse de manera voluntaria en el hospital psiquiátrico Seiwa.
Desde entonces, es decir, poco más de la mitad de su vida, el hospital psiquiátrico fue su hogar. A solo unos pasos del hospital instaló su taller, al que iba todos los días para pintar, escribir y esculpir antes de volver a dormir a la clínica.
4. El “Infinity Room”
Sus célebres Infinity Mirror Rooms tuvieron un éxito que nadie, ni ella, imaginó jamás. Estas instalaciones inmersivas, que se trata de cuartos rodeados de espejos que reflejan de forma infinita luces, puntos o esculturas, pasaron de ser experimentos conceptuales a un fenómeno a nivel mundial.
Las filas para ingresar a sus muestras por 15 segundos eren inmensas en todos los museos en los que se presentaba.
5. Las obras de Yayoi Kusama
Junto con los lunares, la calabaza es uno de los motivos más reconocibles de su producción.
Yayoi Kusama se sentía fascinada por la forma, la resistencia y la naturaleza tan libre de esta verdura a la que casi ni le ponemos atención.
Sus esculturas monumentales de calabazas amarillas y negras instaladas en lugares públicos (como la famosa isla de Naoshima en Japón) se volvieron íconos universales del arte contemporáneo.
Yayoi Kusama fue una pionera que logró romper las barreras del género, la raza y el estigma social de las enfermedades mentales y nos compartió la belleza de su mundo interior.
Su genialidad logró que audiencias masivas se conmovieran y conectaran con sus obras. Tomó el infinito, lo pintó y nos lo mostró.












