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El verdadero significado de la libertad religiosa

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“La libertad religiosa es fundamental para el ser humano y hay que defenderla”.

Libertad religiosa / Getty Images

Las palabras libertad y religión muchas veces no van juntas. A la religión se le suele ver como un factor que limita o hasta anula la libertad. Por su parte, a la libertad se le considera como lo que debe eliminar la religión para que el ser humano verdaderamente prospere y se desarrolle.

Esto ha sido cierto históricamente porque las religiones han jugado un papel de control social y legitimación de las autoridades, pero ahora estamos en una época en que la religión ha sido desplazada en casi todos los países del poder con excepciones notables en algunos países de mayoría musulmana, aunque se siga recurriendo a ella para lograr algunas cosas.

Sin embargo, la religión en su sentido más puro lo que busca es la libertad plena y la realización del ser humano, incluso con el tema que más le preocupa, la muerte. La gran liberación del ser humano es trascender de esta vida y llegar otro estado llamado Cielo (heaven) en el cristianismo e Islam, o Nirvana en el budismo tras pasar pasar el ciclo de reencarnaciones, o alcanzar el moska en el hinduismo.

La religión es una dimensión compleja que no debe ser reducida sólo a las creencias y culto como normalmente se le asocia. Nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos así lo entendía y decía en su artículo 24 lo siguiente:

“Todo hombre es libre de profesar la creencia religiosa que más le agrade y para practicar las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley”.

El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna.

Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria.

Es decir solo había libertad de creencia y culto.

Sin embargo, se reformó en 2013 para ampliar el concepto de libertad religiosa a otros aspectos como la dimensión pública y colectiva.

“Toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o de propaganda política”.

Religion
Religion / Unsplash

Después de la Segunda Guerra Mundial y con la creación de la Organización de las Naciones Unidas se estableció que el eje rector, la guía de la humanidad ya no es la religión sino los derechos humanos, por eso es histórico el paso de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que, si bien distan de ser cumplidos, no dejan de ser la estrella polar que nos guía. Los Estados deben incorporarlos y ser garantes de su aplicación.

La religión ya no es la guía, el código moral, pero es una dimensión que debe contemplada como uno de los derechos humanos. Así quedó establecido en el artículo 18:

“Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

De modo que la religión es un derecho humano y las personas deben poder tener libertad para practicarla.

En qué consiste la libertad religiosa

Libertad de creer

Una persona puede creer en lo que quiera, es algo que ocurre dentro de sí, en su mente, en su corazón. Puede creer que hay un Dios único todo poderoso o que hay varias deidades, o que no existen divinidades pero hay espíritus o seres sobrenaturales, o que los objetos naturales tienen un ánima, en fin pueden creer en lo que quieran y la situación con las creencias es que son eso, cosas en que se cree, pero no se puede estar seguro, no son demostrables. Mientras esto permanezca en el interior de la persona, no hay ningún problema.

Libertad de expresar

Lo que ocurre es que las creencias que una persona tiene se expresan, se dicen, se manifiestan, y debe haber libertad para hacerlo. En ocasiones esa expresión religiosa implica cierta vestimenta, como es el caso de usar velos en el Islam o el catolicismo, o turbantes como el sikhismo; de cortarse o no el cabello, de usar o no zapatos, etc. Hay religiones que son más visibles por esto, y se debe respetar su vestimenta y costumbres.

Libertad de culto privado

La creencia va asociada casi siempre a un acto externo de adoración o reconocimiento que entendemos como el culto. Pueden ser rituales sencillos o complicados, pero le dan sentido y materialidad a la creencia, ayudan a la vinculación que ese ser abstracto, imperceptible, pero que para el creyente existe.

Esta parte de la libertad en general no tiene problemas, pero podría causarlos si afecta a las demás personas, por el ruido, por ejemplo, o viola algunas disposiciones, como matar a algún animal.

Libertad religiosa en el uso de velo
Libertad religiosa en el uso de velo / Getty Images

Libertad de culto colectivo

Además de lo anterior, esta libertad es más complicada porque requiere de lugares especiales, que genéricamente se llaman templos y que deben contar con autorización para su construcción y uso.

Libertad de divulgación

Es un componente polémico de la libertad religiosa y debe ser regulado porque se realiza en el espacio público, es decir en las calles, parques, plazas para lo cual deberá cumplirse las disposiciones que las autoridades fijen, con racionalidad.

También puede hacerse a través de los medios de comunicación, que pueden pertenecerles a los grupos religiosos, empresas de comunicación o al Estados. Ahora lo más usual es que se usen las redes sociales sobe las cuales hay menos regulación y son fáciles de instrumentar y difundir contenidos. Desde luego se debe ajustar a la regulación general sobre discursos de odio.

Libertad de enseñanza

Este tema no debería ser polémico pues los grupos religiosos suelen hacerlo en sus templos y escuelas y no debe haber restricciones. El problema ha sido cuando quieren que el Estado les dé oportunidad de hacerlo en las escuelas públicas lo cual causa conflicto porque son espacios colectivos y no se puede obligar a recibir enseñanza religiosa

Libertad de cambiar de religión o dejarla

Esta libertad es muy importante porque ninguna persona debe ser obligada a tener una religión, si pertenece a alguna y quiere cambiar debe poder hacerlo y la institución religiosa debe aceptarlo.

Hay diversos informes sobre la situación de la libertad religiosa en el Mundo, destaca el que siempre ha hecho Estados Unidos a través de su Departamento de Estado.

Uno que tiene gran consistencia y credibilidad es que realiza la organización Ayuda a la Iglesia Necesitada, que si bien es católica romana, da una visión objetiva y abarca a todas las religiones.

Hinduismo
Hinduismo / Unsplash

Las conclusiones principales señalan que

Casi dos tercios de la humanidad —más de 5,400 millones de personas— viven en países donde la libertad religiosa sufre violaciones graves. Y 24 países se encuentran en la categoría más grave, la persecución entre los que destacan China, Rusia, India, Arabia Saudita, Irán, Afganistán, Sudán, Nigeria y Nicaragua, único en América.

México es un país donde se respeta legalmente la libertad religiosa y su definición de Estado laico ha sido muy útil, además de la estricta separación con los grupos religiosos. Sin embargo hay problemas en zonas rurales donde poblaciones indígenas o tradicionalistas de tradición católica, rechazan a los nuevos grupos evangélicos y pentecostales.

El otro factor que afecta a México es la violencia generalizada, ya que hay grupos delincuenciales que agreden a sacerdotes y pastores para desarticular el tejido comunitario.

“La libertad religiosa es fundamental para el ser humano y hay que defenderla”.

A veces la viola el propio Estado que no es religioso, como en China, o que es muy religioso e intolerante como en Irán, o autoritario como en Nicaragua. En otras ocasiones la violan los grupos religiosos mayoritarios contra las minorías.

Las instituciones religiosas deben tener libertad religiosa para operar, pero lo principal es la libertad de cada persona. Un buen ejemplo es el uso del velo de las mujeres del Islam, hay países musulmanes que las obligan a portarlo, siendo extremos Irán y Afganistán, pero hay países que les prohíben usarlo como Francia. Finalmente, la libertad es de la mujer religiosa que es la que debe decidir.

Es por ello que el diálogo interreligioso es muy importante para que se apoyen entre sí y muestren a la sociedad que se debe respetar la libertad religiosa aunque sea diferente a la propia.

* Ignacio Cuevas es catedrático de la Universidad del Claustro de Sor Juana y de la Universidad Iberoamericana, así como conferencista sobre temas relacionados con Estado laico, libertad, diversidad y discriminación religiosa.

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