Hay derechos que, cuando los hemos tenido durante mucho tiempo, comenzamos a dar por sentado. Pensamos que siempre van a estar ahí, que nadie nos los puede quitar. Nos acostumbramos a ellos y dejamos de defenderlos.
Pero la historia demuestra exactamente lo contrario. Todos los derechos que tenemos se han tenido que conquistar y, sobre todo, se tienen que defender todos los días para conservarlos.
La libertad es uno de ellos.
La libertad de expresión, la libertad de pensar diferente, de decir lo que pensamos, de decidir cómo queremos vivir.
Pero también existe una libertad mucho más personal: poder hacer con tu vida lo que quieras. Estar donde quieres estar, cuando quieres estar y con quien quieres estar.
Y creo que para conseguir esa libertad hay dos decisiones fundamentales en la vida.
La primera es alcanzar la independencia económica. La segunda es elegir bien a la persona con la que vas a compartir tu vida. Y esto vale para mujeres y para hombres.
Una buena carrera, un trabajo, saber manejar tu dinero y construir un patrimonio te dan una libertad enorme. Una buena pareja también. Una pareja que te impulse, que te permita crecer, que no compita contigo, que respete tu trabajo y tu independencia puede ayudarte a desarrollarte como profesionista, como madre o padre y, sencillamente, como la persona que quieras ser. Una mala elección puede hacer exactamente lo contrario.
Como mujer, siempre he pensado que hay que enseñar esto desde muy jóvenes: estudia, prepárate, trabaja y aprende a manejar tu dinero. No para no necesitar afectivamente a nadie, sino para no depender económicamente de nadie.
En México, 10 millones de mujeres no tienen autonomía económica. El Instituto Mexicano para la Competitividad define esa autonomía no simplemente como tener un empleo, sino cómo contar con recursos propios y suficientes para vivir, crecer profesionalmente y acumular patrimonio.
Es decir, millones de mujeres mexicanas no tienen completamente en sus manos una de las herramientas más importantes para decidir sobre su propia vida.
Incluso entre las que trabajan persisten diferencias enormes. Por cada 100 pesos que percibe un hombre, una mujer recibe en promedio 86. Además, las mujeres. realizan el 73 por ciento del trabajo no remunerado del país: cuidar hijos, atender familiares, mantener una casa funcionando. Ese trabajo tiene un enorme valor, pero muchas veces no genera un ingreso propio ni construye un patrimonio individual.
Y ahí es donde muchas mujeres pierden su libertad. ¿Qué pasa cuando una mujer ya no quiere estar con su pareja y no tiene dinero para irse?
La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones (ENDIREH) 2021 del INEGI estudió precisamente a mujeres casadas o en unión libre que habían experimentado violencia doméstica a lo largo de su relación. Entre ellas, 6% declaró que quería separarse, pero no podía hacerlo.
Entre las razones para permanecer, 6.9% señaló que no tenía adónde irse a vivir y su pareja no quería abandonar la casa; 4.8% dijo directamente que no tenía cómo sostenerse económicamente, y 3.5% declaró que no contaba con el apoyo de nadie y tenía miedo.
Es una cifra que nos debe llamar la atención, porque detrás de estos porcentajes hay mujeres que no necesariamente permanecen en una relación por deseo. Muchas soportan maltratos, violencia doméstica, y se ven obligadas a permanecer porque no tienen cómo pagar una renta, mantener a sus hijos o empezar otra vida.
¿Qué libertad se tiene, cuando quieres irte y económicamente no puedes hacerlo?
Y tampoco podemos pensar que el matrimonio necesariamente será para toda la vida.
Tan sólo en 2024 se registraron en México 161 mil 932 divorcios. Son 33.3 divorcios por cada 100 matrimonios registrados ese mismo año. La edad promedio de las mujeres al iniciar el trámite fue de 41.1 años.
A los 41 años muchas mujeres llevan décadas dedicadas a una familia. Algunas dejaron de trabajar o frenaron su carrera para cuidar a los hijos mientras su pareja siguió acumulando experiencia profesional, ingresos, contactos y patrimonio.
Y cuando llega una separación comienza otra batalla: los abogados, la división del patrimonio, la manutención de los hijos y, en algunos casos, tener que pedirle dinero precisamente a la persona de la que se están separando. Esa tampoco es libertad.
No quiero decir con esto que una mujer no deba decidir dedicarse a sus hijos o a su casa. Por supuesto que puede hacerlo. La libertad consiste precisamente en poder elegir. Pero una decisión es verdaderamente libre cuando también tienes la posibilidad económica de cambiarla.
Por eso la segunda gran decisión es tan importante como la primera: con quién haces pareja.
Una buena pareja no te pide que renuncies a ti para construir un proyecto común. No se siente amenazada porque tengas éxito. No controla el dinero para controlarte a ti. No te obliga a escoger entre tu profesión y tu relación. Una buena pareja te impulsa.
Y eso funciona exactamente igual para un hombre. Una pareja equivocada puede frenar una carrera, aislarte, destruir tu autoestima o limitar tus posibilidades. Una buena pareja puede ayudarte a ser mejor y llegar mucho más lejos.
Por eso independencia económica y elección de pareja están íntimamente relacionadas.
Hay que enseñarles a los hijos a construir una carrera, ganar su propio dinero, saber cuánto tienen, aprender a ahorrar e invertir y construir un patrimonio. Aunque tengan una pareja que gane mucho dinero. Aunque tengan un matrimonio extraordinario.
No porque debamos prepararnos para que las relaciones fracasen, sino porque la independencia económica también hace más libres y más sanas las relaciones que funcionan.
Quedarte con alguien porque quieres es completamente distinto a quedarte por necesidad.
Poder amar sin depender. Poder trabajar sin pedir permiso. Poder desarrollarte sin sentir culpa. Poder decidir quedarte, pero también saber que, si algún día quieres irte, puedes hacerlo. Eso es libertad.
Y los derechos, incluida nuestra libertad, nunca podemos darlos por hechos.
*Bibiana Belsasso es reportera y conductora de Todo personal en ADN Noticias.
Su columna se suma a la serie de plumas invitadas que convocamos este mes para diseccionar la Libertad en sus múltiples facetas. Sigue el recorrido de todas las entregas aquí.