El esperado estreno de la tercera temporada de The House of the Dragon ha dejado a los espectadores completamente conmocionados con su primer episodio, titulado "Sal y mar, fuego y sangre".
La serie ha decidido arrancar con una de las secuencias más masivas y anticipadas por los lectores: la Batalla del Gaznate.
Sin embargo, el verdadero foco de atención no fue todo el drama bélico de la Triarquía, sino la resolución de una trama que se venía gestando desde la temporada anterior en el Valle de Arryn.
Rhaena Targaryen (personaje interpretado por la actriz Phoebe Campbell) finalmente logra reclamar al dragón salvaje Robaovejas (Sheepstealer), y mientras todos pensamos que sería una excelente adición a las filas de la reina Rhaenyra, la realidad fue mucho más catastrófica que benéfica.
El momento en que Rhaena monta a Robaovejas se sintió como un triunfo personal para la joven Targaryen, pero el resto fue más destructivo que de ayuda para los Negros. Este enfrentamiento entre una Targaryen y un dragón salvaje es legendario porque siempre esperamos que los Targaryen dominen cualquier bestia, pero olvidamos que los dragones son, justamente, dragones.
La naturaleza indomable: ¿Por qué Robaovejas desobedeció a Rhaena?
Para comprender el motivo por el cual Robaovejas (Sheepstealer) ignoró por completo las órdenes de Rhaena en pleno combate, es necesario analizar la psicología de los dragones salvajes dentro del universo de House of the Dragon.
A diferencia de Syrax, Caraxes o Vermax, que fueron criados desde sus huevos en cautiverio, alimentados por cuidadores y acostumbrados a la presencia humana y a los comandos en alto valyrio, Robaovejas vivió en total libertad respondiendo únicamente a sus instintos más primarios.
Desde su primer acercamiento la relación es hostil, incluso cuando Robaovejas lleva un par de cabras y las calcina para que ambos puedan comer. Lo que los Targaryen no entienden es que es una ofrenda para una relación horizontal y no una verticalidad de amo y sirviente.
Al ser introducido de golpe en el estrés de la Batalla del Gaznate, rodeado por explosiones, humo, hostilidad, otros dragones, lanzas y flechas encendidas... Era obvio que iba a reaccionar como lo hizo, tomando en cuenta que es un dragón salvaje que planea libre por las colinas.
Al no reconocer la jerarquía del campo de batalla (puesto que no considera a Rhaena Targaryen como su ama), el dragón salvaje percibió a sus propios aliados, Moondancer y Vermax, como amenazas a su territorio, atacándolos directamente.
Rhaena, carente de la experiencia de combate y de la autoridad que surge de un vínculo de años, se convirtió en una mera pasajera incapaz de frenar la furia de una bestia que solo conoce la ley del más fuerte.
Qué sucede en el libro, 'Fire &Blood' y qué diferencias hay con la serie
Este giro argumental representa uno de los cambios más radicales y divisivos que los creadores de la serie han realizado en comparación con la historia original, y dichos cambios, por supuesto, han ocasionado debates, discusiones y reclamos por parte de los fans de George R. R. Martin.
En la novela Fuego y Sangre, Rhaena Targaryen jamás llega a reclamar a Robaovejas; de hecho, pasa la mayor parte de la Danza de los Dragones en el Valle cuidando de los hijos de Rhaenyra y esperando que un huevo de dragón finalmente eclosione, dando origen a su dragona Mañana (Morning).
En el libro, quien realmente domestica a Robaovejas es Ortiga (Nettles), una joven bastarda de tez morena y origen humilde que desafía el mito de la pureza de la sangre valyria al ganarse al dragón justamente con ingenio y comida diaria.
Al eliminar a Ortiga de la narrativa y otorgarle su trama a Rhaena, el show sacrifica ese debate filosófico sobre quiénes merecen ser jinetes. Y lo que es peor, convirtió al personaje en una burla que ha generado los mejores memes de la historia de House of the Dragon.
Además, en la novela, Ortiga y Robaovejas luchan con total eficacia y coordinación al lado de Jace en la Batalla del Gaznate.
La muerte de Jacaerys en el libro ocurre debido a que Vermax vuela demasiado bajo por culpa de las lanzas enemigas y se estrella contra los barcos; en la serie, el desastre lo provocan Rhaena y Robaovejas, lo que añade una carga de culpa sobre los hombros de Rhaena.
Una historia independiente
El estreno de la tercera temporada de House of the Dragon nos dejó claro que los productores no temen hacer cambios en el argumento con tal de darle a los espectadores la máxima emoción en batalla y en tensión de personajes.
La decisión de fusionar a Rhaena con el arco de Ortiga y convertir la intervención de Robaovejas en una catástrofe de fuego amigo no solo rompe con las expectativas de los lectores, sino que inyecta una enorme dosis de drama interno al bando de los Negros.
Rhaena logró lo que tanto anhelaba, tener un dragón, pero el costo de su ambición ha sido la destrucción de su propia familia. Este error fatal no solo cambia el panorama geopolítico de la guerra tras la pérdida del heredero de Rhaenyra, sino que sienta las bases para una inevitable fractura dentro del Consejo Negro.
Esperemos que haya una buena razón para convertir a Rhaena y a Robaovejas en los más odiados del pueblo.
