En el corazón de Milán, donde la moda, el arte y la historia se entrelazan con una naturalidad extraordinaria, se encuentra uno de los hoteles más fascinantes de Italia. Portrait Milano ocupa un majestuoso edificio del siglo XVI que, después de permanecer cerrado durante décadas, ha recuperado su esplendor gracias a la visión de la familia Ferragamo. Entre columnas centenarias, patios monumentales e interiores de exquisita sofisticación, este refugio celebra una manera de entender el lujo profundamente arraigada en la tradición italiana.

La historia comienza mucho antes de la apertura del hotel. En 1565, por iniciativa de Carlo Borromeo, arzobispo de Milán y futuro santo, se estableció aquí uno de los primeros seminarios de Europa. Con el paso de los siglos, el edificio fue adquiriendo nuevas funciones y presenció algunas de las grandes transformaciones de la ciudad. Su arquitectura conserva la solemnidad de aquella época, especialmente en el monumental portal barroco diseñado por Francesco Maria Richini en 1652, que conduce hacia un extraordinario patio rodeado de galerías de columnas.
Six Senses Rome, una nueva manera de habitar la Ciudad Eterna
Durante años, este tesoro arquitectónico permaneció prácticamente oculto, incluso para muchos milaneses. Su renacimiento llegó de la mano de Lungarno Collection, el grupo hotelero de la familia Ferragamo, que emprendió una cuidadosa restauración dirigida por el arquitecto Michele De Lucchi. Cuando Portrait Milano abrió sus puertas en diciembre de 2022, devolvió a la ciudad un espacio de inmenso valor histórico y creó uno de sus rincones más elegantes.

Para comprender el espíritu del hotel, resulta imprescindible conocer la historia de la familia que le dio vida. Todo comenzó con Salvatore Ferragamo, nacido en 1898 en Bonito, un pequeño pueblo del sur de Italia. Desde niño mostró una fascinación extraordinaria por la creación de zapatos, una pasión que lo llevó a emigrar a Estados Unidos. En California, su talento conquistó a las estrellas de Hollywood, convirtiéndolo en uno de los diseñadores de calzado más célebres de su tiempo.
Su regreso a Italia y el establecimiento de su firma en Florencia marcaron el nacimiento de un imperio que transformaría la historia de la moda. Salvatore combinaba la creatividad con una profunda comprensión de la anatomía del pie, experimentando con materiales, formas y técnicas que revolucionaron el diseño. Su legado continuó gracias a su esposa, Wanda, y a sus seis hijos, quienes contribuyeron a convertir el apellido Ferragamo en un símbolo internacional de elegancia, artesanía e innovación.

En Portrait Milano, esta filosofía encuentra una expresión especialmente hermosa. La misma atención que Salvatore dedicaba a la elaboración de sus zapatos se refleja en cada detalle de la experiencia hotelera. La precisión de las proporciones, la calidad de los materiales y la sensibilidad estética evocan el universo de la alta costura, trasladado al arte de recibir.

El hotel cuenta con 73 habitaciones y suites diseñadas por Michele Bönan, cuyos interiores evocan la sofisticación de las residencias milanesas de mediados del siglo XX. Las maderas nobles, las delicadas boiseries, los detalles de latón, las superficies de mármol y los textiles cuidadosamente seleccionados crean ambientes de una elegancia cálida y envolvente. Los tonos rojos y verdes aportan personalidad a los espacios, mientras que las referencias al diseño italiano de los años cincuenta establecen un diálogo fascinante con la arquitectura renacentista y barroca del edificio.
Uno de los grandes protagonistas de Portrait Milano es su Piazza del Quadrilatero, un espacio monumental de aproximadamente 2,800 metros cuadrados que conecta Corso Venezia con Via Sant’Andrea. Rodeada por una doble galería de columnas, esta plaza constituye uno de los escenarios más singulares de la ciudad. Su apertura al público representa también un gesto de generosidad hacia Milán, al recuperar un patrimonio que durante mucho tiempo había permanecido inaccesible.

Portrait Milano representa una hermosa continuidad entre generaciones. De los primeros zapatos que Salvatore Ferragamo elaboraba artesanalmente a los hoteles que hoy desarrolla su familia, permanece intacta una misma búsqueda de belleza, excelencia y originalidad. Es también una celebración del patrimonio italiano y de la capacidad de reinventarlo con sensibilidad contemporánea.
The One Barcelona: elegancia y encanto en el corazón de la ciudad
Sigue leyendo más de Deby Beard y conoce más sobre los placeres de viajar y la gastronomía aquí.












