Aunque a lo largo de nuestra historia hemos pasado por varias fechas catalogadas en el calendario como “el día del Apocalípsis” o “el fin del mundo”, existen probabilidades de que en próximos años un asteroide llamado Bennu, choque contra la Tierra, un día que la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) ya ha dado a conocer.
Por más aterrador que parezca el escenario de la vulnerabilidad de la Tierra frente a un asteroide de gran magnitud, no es para alarmarse, ya que las probabilidades son de una entre 2 mil 700 posibles, digno de una película de acción al estilo Hollywood.

De acuerdo con un estudio publicado por la agencia estadounidense en la revista Icarus, se tiene la posibilidad de que el asteroide Bennu impacte contra la Tierra el 24 de septiembre de 2182, para ser exactos, dentro de 161 años. Una cosa sí es segura, ya no estaremos en el mundo para verlo (en caso de que llegara a ocurrir).
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El sustento para el estudio de la NASA se basa en observaciones hechas sobre el terreno de la nave OSIRIS-REx, un elemento encargado de recuperar muestras de asteroides y que ha orbitado a medio kilómetro de longitud de distancia del asteroide durante años. Los indicios del asteroide Bennu rescatados y traídos a la Tierra, han servido para tener a detalle datos sobre su composición, estructura, masa y temperatura, además de ayudar con predicciones sobre su posible trayectoria.

La importancia de conocer Bennu va más allá de su posible impacto con nuestro planeta, se cree que el asteroide es un fragmento de un planetesimal más grande, es decir, formó parte de un objeto que nació de la acumulación de planetas. Científicos afirman que su nacimiento se dio más allá de Júpiter en los primeros días en los que se formó el Sistema Solar, su investigación podría arrojar pistas importantes sobre cómo se formó nuestro cosmos.
La NASA ha informado que seguirá monitoreando de cerca a Bennu y a 1950 DA, considerados los asteroides más peligrosos que acechan hoy al planeta azul, nuestra casa.
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