Durante seis décadas los científicos daban por sentado el comportamiento de las partículas de alta energía en el cinturón de radiación de la Tierra. Con las misiones y naves espaciales, los reportes indicaban que las partículas se acumulaban de manera suave y uniforme en el cinturón de radiación... hasta que alguien decidió cambiar la perspectiva de los reportes.
Ahora, gracias al arte, el expresionismo abstracto y Jackson Pollock quizá tengamos una mejor forma de predecir este comportamiento y avanzar en los descubrimientos científicos, sobre todo, en la física espacial.
Partículas de alta energía y los cinturones de radiación de la Tierra

Si pensabas que conceptos como las partículas de alta energía y el cinturón de radiación no tienen nada que ver contigo y tu vida de mortal en la Tierra, por supuesto estás equivocada.
Las partículas de alta energía (como los electrones o los iones cargados) son fragmentos subatómicos que viajan a velocidades altísimas a través del cosmos. Su importancia está en que estas ínfimas partículas dirigen la orquesta en el espacio; condicionan el clima espacial, pueden perforar y dañar satélites (esos que nos proveen la conexión a internet), pueden sobrecargar o destruir cualquier tecnología dentro de las naves espaciales, derrumbar las telecomunicaciones y nuestro amado GPS y, por si fuera poco, son una amenaza para los astronautas por su alta radiación.
En cuanto al cinturón de radiación, se trata de una región en forma de dona (a un nivel planetario, es decir, una extensa región) que rodea a planetas como la Tierra de un fuerte campo magnético.
Es decir, son una especia de “trampa magnética” que captura las partículas de alta energía que podrían ser peligrosas para nosotros, como las partículas que se desprenden del sol o los rayos cósmicos. Este cinturón de radiación impide que las partículas nos impacten directamente; sin embargo, esto significa que en ciertas zonas del exterior de la Tierra se concentran altas cantidades de estas partículas traviesas y peligrosas.
Perspectiva Pollock o perspectiva Rothko, cómo se comportan las partículas alrededor de la Tierra

A lo largo de la historia de las misiones espaciales, los científicos han usado una sola nave espacial para recopilar datos, esto se traduce en muestreos un tanto reducidos y, sobre todo, centralizados o localizados en un punto específico, en este caso, del cinturón de radiación.
Aunque tales muestras nos fueron suficientes para protegernos medianamente de las amenazas de la Vía Láctea, estos datos homogéneos y casi diríamos que estáticos, la información que es verdaderamente valiosa es predecir el comportamiento y sus variaciones entre tiempo y espacio.
Fue justo este reporte estático lo que hizo pensar a los científicos que, en realidad, las partículas se movían de manera opuesta, es decir, en un caos aleatorio. Aquí entra la perspectiva Jackson Pollock contra la perspectiva Mark Rothko.
Por años tuvimos reporte de que las partículas se movían de forma homogénea, suave y controlada, como un cuadro de Rothko en el que suavemente se difumina el color. Sin embargo, el verdadero patrón de movimiento de las partículas es como un cuadro de Jackson Pollock, que desde cierta perspectiva parece caótico pero que tiene patrones y estructura. Es decir, las partículas tienen movimientos muy complejos, organizados y hasta predecibles; patrones que no se pueden notar desde la perspectiva de una única nave espacial que recoge datos.
Por qué es importante medir con precisión las partículas de alta energía alrededor de la Tierra

La razón por la que este cambio en el pensamiento científico es tan relevante es que, poder medir con precisión y predecir estos patrones de las partículas de alta energía nos ayuda a rediseñar los modelos del clima espacial para hacer reportes más exactos.
Esto, a su vez, nos ayuda a proteger la tecnología que han creado los humanos y podemos olvidarnos de apagones y otras cuestiones que nos interrumpen el uso de la tecnología.
Por último, con mejores predicciones sobre estas cuestiones las futuras misiones espaciales también entrarán en una era de evolución, ya que ahora sabemos que estas misiones deben contemplar múltiples lanzamientos satelitales y de naves espaciales de forma simultánea y habrá menos fallas tanto en los reportes como en las misiones mismas.
Ya lo dice el dicho, todo depende del cristal con que se mira.













