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Six Senses Rome, una nueva manera de habitar la Ciudad Eterna

 • 4 minutos de lectura

Conoce Six Senses Rome: un palazzo del siglo XV con diseño de Patricia Urquiola, spa de termas romanas y terrazas panorámicas.

En una ciudad donde la historia aparece en cada esquina, Six Senses Rome encontró su lugar dentro de un palazzo del siglo XV, en Piazza di San Marcello, a pocos minutos caminando de la Fontana di Trevi, el Panteón y Piazza Venezia. El edificio, conocido como Palazzo Salviati Cesi Mellini, conserva las huellas de distintas épocas y fue restaurado para convertirse en un hotel donde la arquitectura romana permanece presente en cada espacio.

six senses rome hotel boutique arquitectura

La intervención estuvo a cargo de Patricia Urquiola, quien trabajó con los elementos originales del palazzo y con materiales profundamente ligados a Roma. El travertino, la piedra y el cocciopesto aparecen a lo largo del edificio con una estética serena y contemporánea, mientras que algunos de los hallazgos arqueológicos encontrados durante la restauración quedaron incorporados al proyecto. En BIVIUM Restaurant-Café-Bar, por ejemplo, un antiguo baño bautismal del siglo IV puede contemplarse a través de un piso de cristal, recordando que mucho antes de que este lugar se convirtiera en un hotel ya formaba parte de la historia de la ciudad.

interior del six senses rome
Cortesía

Las 96 habitaciones y suites continúan con esa misma sensibilidad. La decoración privilegia los materiales naturales, la luz y los tonos cálidos, dejando que la arquitectura tenga protagonismo. Mármol, madera, piedra y detalles artesanales aparecen junto a piezas de diseño contemporáneo, creando espacios que se sienten tranquilos después de un día dedicado a recorrer Roma. Algunas habitaciones cuentan con terrazas privadas y la Mellini Suite ocupa una posición particularmente especial dentro del hotel, con dos dormitorios, biblioteca, áreas de descanso y una terraza frente a Piazza di San Marcello.

habitacion con terraza en hotel Six Senses Rome
Cortesía Six Senses Rome

La historia romana también se expresa en el spa, cuya propuesta está inspirada en las antiguas termas. El Roman Bathing Circuit recupera la idea de pasar del calor al frío mediante un recorrido que recuerda al calidarium, el tepidarium y el frigidarium, reinterpretados para la vida contemporánea. A esta experiencia se suman tratamientos faciales y corporales, hammam herbal, sound therapy y distintas prácticas relacionadas con la respiración, la recuperación y el descanso.

Interior del spa en Six Senses Rome
Cortesía

La gastronomía forma parte de esa misma conversación con el destino. BIVIUM ocupa uno de los espacios principales del hotel y funciona a lo largo del día con una cocina basada en productos de temporada e ingredientes locales. La propuesta sigue la filosofía Eat With Six Senses, que presta atención tanto al sabor como al origen de los alimentos, y busca una relación más consciente con la manera en que comemos.

restaurantes y comida en el six senses rome
Cortesía

En lo alto del edificio, NOTOS Rooftop abre una perspectiva diferente sobre Roma. Entre plantas y terrazas, las vistas se extienden sobre los tejados de la ciudad y hacia algunos de sus monumentos. La cocina se inspira en el Mediterráneo y en las tradiciones del sur de Italia, mientras que al caer la tarde el espacio adquiere una atmósfera pausada, acompañada por la luz dorada que transforma las fachadas y las cúpulas de la ciudad.

BIVIUM Restaurant-Café-Bar
Cortesía

La ubicación permite que la experiencia del hotel continúe naturalmente al salir por la puerta. Roma se descubre aquí a pie, siguiendo calles que conducen de una plaza a otra, entrando en una iglesia inesperada, deteniéndose frente a una fuente o simplemente caminando sin rumbo entre edificios que han visto pasar siglos. Regresar después a Piazza di San Marcello significa volver a un lugar donde esa intensidad queda en pausa.

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Six Senses Rome tiene algo particularmente romano en su manera de entender la hospitalidad: la historia no está presentada como una pieza de museo, sino integrada en la vida cotidiana del edificio. Las piedras antiguas, los restos arqueológicos, el ritual de los baños, la cocina y la propia ciudad forman parte de una misma experiencia. En un destino tan cargado de memoria como Roma, el hotel propone detenerse, observar y disfrutar de esa historia desde una perspectiva íntima y contemporánea.

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