Bienestar

Menopausia: volver a conocerte en un cuerpo que cambia

Neyra Moncayo

 • 8 minutos de lectura

El cuerpo, las emociones y el deseo pueden cambiar durante la menopausia. Descubre cómo cuidarte con voces de La Espuma de los Días.

Pexels

Hay etapas que nos obligan a revisar cómo nos cuidamos, qué necesitamos y de qué manera queremos vivir. La menopausia puede ser una de ellas. Voces en el podcast La Espuma de los Días ayudan a transitarla con información y menos exigencias.

A Marta Marcè la menopausia le llegó a los 26 años. No tuvo mucho tiempo para imaginarla: una cirugía por cáncer de ovario la colocó de golpe en una experiencia que solemos asociar con mujeres mucho mayores. Aparecieron los bochornos, la resequedad, los cambios en su cuerpo. También la dificultad para encontrar palabras y una sensación que describió durante nuestra conversación en La Espuma de los Días: le costaba sentirse feliz con la facilidad de antes.

Después escribió un libro con un título que incluso hizo dudar a su editora: Disfruta tu menopausia.

“Tuve que enamorarme de ella”, me contó.

Su historia tiene circunstancias particulares, pero abre una pregunta que muchas mujeres pueden reconocer: ¿cómo hacer las paces con una etapa para la que casi nadie nos preparó?

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En las conversaciones que hemos dedicado a la menopausia encontramos respuestas médicas, experiencias personales y preguntas que siguen costando trabajo decir en voz alta. Una de ellas atraviesa casi todas: ¿por qué ya no me siento como yo?

La extrañeza de dejar de reconocerte

Quizá antes podías resolver varias cosas al mismo tiempo y ahora necesitas hacer una pausa. Tal vez dormías bien y comenzaste a despertar de madrugada. O te descubres más sensible, con menos energía y desconcertada por reacciones que no entiendes.

La doctora Gabriela Pellón Díaz, psiquiatra y psicoterapeuta, explicó en el podcast que los cambios hormonales de la perimenopausia pueden influir en el estado emocional y en funciones como la concentración.

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Esa transición puede comenzar mientras todavía menstruamos. La menopausia natural se confirma después de 12 meses consecutivos sin menstruación, sin otra causa que explique su ausencia; los cambios previos pueden extenderse durante años, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La sorpresa es parte del problema. Si nadie nos habló de ello, podemos interpretar cada dificultad como una falla personal.

Un olvido se convierte en “ya no soy buena para esto”. Una noche de insomnio termina en una mañana de reproches. El cambio corporal se vuelve motivo para hablarnos con una dureza que difícilmente usaríamos con una amiga.

Pellón señaló precisamente esa culpa: mujeres que llegan a consulta pensando que están haciendo algo mal, sin saber que atraviesan un proceso que necesita comprensión y, en algunos casos, tratamiento. Reconocerlo permite cambiar la pregunta. En lugar de “¿qué me pasa que ya no puedo con todo?”, podemos empezar por “¿qué necesito atender?”.

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Tu cuerpo merece algo más que una evaluación frente al espejo

Una parte de la conversación sobre menopausia se concentra en la apariencia: la cintura, la piel, el cabello, el peso.

Es comprensible que esos cambios nos muevan. Vivimos rodeadas de mensajes que convierten la juventud en una tarea permanente y el envejecimiento femenino en algo que debe disimularse.

Pero el cuidado necesita ir más allá de lo que vemos.

En su entrevista, Marcè habló de alimentación y movimiento, especialmente de la importancia de trabajar la fuerza muscular. También propuso buscar cambios que puedan incorporarse a la vida cotidiana y alejarse de las dietas restrictivas.

Esa mirada permite establecer otras prioridades: conservar fuerza, descansar mejor, comer de manera suficiente y sentirnos capaces de realizar las actividades que disfrutamos.

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Las recomendaciones de autocuidado del Servicio Nacional de Salud británico (NHS) incluyen actividad física, alimentación equilibrada y descanso. Son medidas para apoyar el bienestar; no garantizan que desaparezcan todos los síntomas.

Una mujer puede cuidarse y aun así necesitar atención médica. Su malestar no es una calificación de sus hábitos.

También cambia la vida que rodea al cuerpo

En una conversación Gabriela Rojas, fundadora y CEO de SinReglas, invitó a observar el contexto.

Durante estos años pueden coincidir responsabilidades de cuidado, duelos, cambios laborales, separaciones o nuevas dinámicas familiares. Para algunas mujeres, los hijos comienzan a hacer su vida; otras siguen criando niños pequeños. Algunas cuidan a sus padres mientras intentan atender sus propias necesidades.

Todo eso también cuenta.

Reducir cada emoción a las hormonas puede impedir que escuchemos lo que una mujer está tratando de decir sobre su vida. Y atribuirlo todo al estrés puede dejar sin atender síntomas de la transición menopáusica.

Hace falta espacio para ambas conversaciones.

La tristeza persistente, la pérdida de interés o la dificultad para realizar las actividades habituales merecen valoración profesional. Pellón explicó que, cuando estos cambios se mantienen durante dos semanas o más y afectan el funcionamiento cotidiano, es especialmente importante buscar atención. Si el malestar es intenso, no hay que esperar.

El deseo necesita conversación y espacio

Hay preguntas que rara vez aparecen en una reunión de amigas con la misma facilidad que un comentario sobre los bochornos.

¿Por qué ahora me duele? ¿Qué pasa si tengo menos deseo? ¿Cómo se lo explico a mi pareja sin que lo entienda como una falta de amor?

Gabriela Rojas habló de la importancia de ponerle palabras a esas experiencias. La resequedad vaginal, el dolor y los cambios en el deseo pueden generar distancia cuando se viven en silencio.

La intimidad necesita poder adaptarse a lo que ambas personas disfrutan y desean. Eso incluye hablar de las molestias, detener lo que duele y construir cercanía sin presión.

Para la resequedad y otras molestias genitourinarias existen opciones como hidratantes vaginales, lubricantes y tratamientos locales que deben valorarse según cada caso, como señalan las guías clínicas del Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención del Reino Unido (NICE).

La menopausia no obliga a renunciar a una vida sexual placentera. Sí puede pedir nuevas conversaciones y atención para síntomas que antes no estaban ahí.

El derecho a seguir ocupando tu lugar

Volver a conocernos también ocurre fuera de casa.

Mamen Díaz, cofundadora y directora de operaciones de SinReglas, señaló que esta transición puede coincidir con una etapa de experiencia profesional: mujeres que lideran equipos, toman decisiones y tienen mucho que aportar.

Por eso preocupa que una dificultad para concentrarse o el agotamiento por no dormir terminen interpretándose como pérdida de capacidad.

Durante las entrevistas hablamos del peso de las etiquetas. “Menopáusica” sigue utilizándose como descalificación, como si una etapa biológica pudiera resumir el carácter o el valor de una persona.

Cambiar esa conversación requiere información entre colegas y responsables de equipos. También condiciones para pedir apoyo con privacidad.

La experiencia, las ideas y el talento de una mujer merecen ser reconocidos mientras atraviesa cambios en su salud.

Cuidarte sin convertirlo en otra lista imposible

Las recomendaciones pueden acumularse hasta parecer un segundo trabajo: comer mejor, hacer fuerza, dormir a tiempo, atender las emociones, ir a consulta.

En nuestra conversación con la doctora Adriana Barraza, fundadora de Soulgym, surgió justamente esa dificultad: ¿cómo incorporar el cuidado a una vida que ya está llena de responsabilidades?

Un comienzo posible es elegir lo que más está afectando tu bienestar.

Si es el sueño, registra cómo estás durmiendo y llévalo a consulta. Si es el dolor durante las relaciones, busca atención para esa molestia. Si son los cambios emocionales, pide una valoración sin esperar a sentirte rebasada.

Antes de la cita, anota:

• Qué ha cambiado y desde cuándo.

• Cómo afecta tus días y tus noches.

• Qué medicamentos y suplementos utilizas.

• Qué dudas te cuesta más decir en voz alta

La terapia hormonal puede ser una opción para aliviar síntomas; también existen alternativas no hormonales. La decisión requiere revisar antecedentes, beneficios, riesgos y preferencias personales.

Las experiencias de otras mujeres pueden acompañarnos, pero no sustituyen esa valoración.

Una manera distinta de acompañarnos

A lo largo de estas conversaciones en La Espuma de los Días, una idea vuelve constantemente: necesitamos poder hablar de lo que nos pasa sin sentir vergüenza.

Eso incluye dejar de compararnos. Que una mujer tenga pocos síntomas no vuelve menos real el sufrimiento de otra. Que alguien disfrute esta etapa no obliga a las demás a sentirse agradecidas todos los días.

El 18 de octubre, Día Mundial de la Menopausia, ofrece una oportunidad para abrir esas conversaciones.

Marta Marcè encontró una forma de contar su historia desde el disfrute. Otras mujeres comenzarán simplemente por dormir mejor, entender un síntoma o encontrar a una profesional que las escuche. Volver a conocerte puede empezar ahí: en tomar en serio lo que sientes y darte permiso de pedir lo que necesitas.

Más contenido de La espuma de los días, podcast de Neyra Moncayo, aquí.

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