A lo largo de la historia, las civilizaciones antiguas han buscado alterar la conciencia a través de sustancias presentes en la naturaleza. Hierbas, raíces, hongos, animales... y esta vez, un inocente pececillo herbívoro que provoca las peores pesadillas, el sarpa salpa.
Conocido popularmente como el "pez de los sueños", este pez de apariencia inofensiva posee la capacidad de inducir episodios alucinatorios intensos y pesadillas recurrentes cuando se consumen sus órganos o la cabeza de forma inadecuada, o eso es lo que dicen los expertos.
En la Antigüedad, tanto los romanos como algunas comunidades de la Polinesia integraron este pez en sus hábitos, se cree que buscaban sus efectos psicotrópicos durante banquetes o rituales.
En el idioma árabe se le bautizó históricamente como el "pez que hace soñar", una descripción poética para un fenómeno que los médicos no terminan de explicar.
Efectos de la sarpa salpa y la ciencia del ictioalieinotoxismo: el pez que hace soñar
Desde el punto de vista clínico, comer la cabeza o las víceras del sarpa salpa desencadena un trastorno conocido como ictioalieinotoxismo.
Aunque la carne del lomo es completamente segura y forma parte de la gastronomía tradicional en diversos puertos mediterráneos como Formentera o las costas de Túnez, el peligro radica en la acumulación de toxinas.
Los biólogos marinos sostienen que el pez no produce el veneno por sí mismo, sino que lo adquiere al alimentarse de microalgas y fitoplancton tóxico que crecen sobre la Posidonia oceanica, una planta marina abundante en el lecho del Mediterráneo, donde abunda este pececillo.
Los efectos de esta toxina no suelen ser agradables ni místicos, sino más bien aterradores. Registros médicos modernos documentan casos de pacientes que, pocas horas después de ingerir el pez en restaurantes de la Costa Azul, experimentaron náuseas seguidas de alucinaciones auditivas y visuales espantosas; uno de los casos reportó escuchar "animales salvajes gritando".
Estas visiones se acompañan de debilidad muscular (una especie de estado de "embriaguez") y sueños vívidos o pesadillas que pueden prolongarse por más de 36 horas; todo un "mal viaje".
Casos documentados de intoxicación por el 'pez de los sueños'
La literatura científica ha registrado un par de casos que demuestran los efectos del "pez que hace soñar". Uno de los análisis más citados, publicado por especialistas del Centro Antipoison de Marsella, detalló el cuadro de un hombre de 40 años que debió abandonar su vehículo de emergencia al comenzar a escuchar gritos y ver imágenes aterradoras tras comer un sargo al horno.
En otro caso reportado en Saint-Tropez, un adulto mayor sufrió pesadillas continuas y la aterradora sensación de perder la cordura durante tres días seguidos antes de que los síntomas remitieran espontáneamente.
Curiosamente, la experiencia de comer sarpa salpa no es uniforme para todos los individuos. Experiencias documentadas, como la del fotógrafo Joe Roberts para National Geographic, revelan que la intensidad de las reacciones puede variar según la temporada del año, la madurez del pescado y la concentración de algas ingeridas por el animal.
Mientras que algunos consumidores reportan episodios leves y contemplativos, la mayoría de los registros médicos desaconsejan categóricamente la ingesta de la cabeza de esta especie.
El legado del pez alucinógeno en la cultura mediterránea
El estudio de la sarpa salpa permite comprender el conocimiento de las culturas antiguas, ya que catalogaban especies marinas no solo por su valor nutricional, sino también por sus propiedades psicoactivas.
Para los romanos se trataba de una ceremonia o ritual en el que se consumía la cabeza del sarpa salpa con fines exclusivamente psicotrópicos , ya que los romanos eran conscientes de sus efectos.
El pez sigue presente en los ecosistemas costeros, nadando entre las praderas marinas del Mediterráneo, y siendo parte importante de la gastronomía.
Aunque los chefs locales conocen los métodos de limpieza adecuados para eliminar las vísceras inmediatamente tras la pesca (y nunca incluyen la cabeza en el platillo), la sarpa salpa tiene cierta fama de "pez maligno" en el resto del mundo.
