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El mal gusto en los museos: Los peores modales que debes evitar

Kristina Velfu

 • 5 minutos de lectura

Kristina Velfu reflexiona sobre los modales y el respeto en los museos, analizando tanto la etiqueta del visitante como las fallas institucionales.

El mal gusto en los museos: Los peores modales al visitarlos

Unsplash

Los modales de los visitantes

Más allá de los básicos acuerdos al participar como espectador en un museo, que consisten en no entrar con mochilas o bultos grandes, no acercarse demasiado a las obras, no tocarlas y no tomar fotografías con flash —todos ellos con motivos de conservación–, también existen formas apropiadas de consumir arte en estos recintos que, aunque no aparecen en las reglas públicas a la entrada, son actitudes que permiten una mejor experiencia. Entre ellas, posiblemente, la más importante sea permanecer en silencio.

El ejercicio de la contemplación es un ejercicio de silencio. A un museo se va a ver, no a hablar. Los comentarios escuetos son factibles, pero la franca charla y las risotadas son una falta de modales.

Entre los comentarios prohibidos está la frecuente y común sentencia “mi hijo pudo hacerlo mejor”. Recordemos la famosa frase de Pablo Picasso: “Me llevó toda una vida, pintar como un niño”, que encierra la profundidad de la práctica libre. Pero más allá de ello, un museo cuenta con un aparato crítico y de investigación, por el que cualquier artista y obra tiene que pasar escrutinio para poder exhibirse ante el público, así que invalidarlo desde un primer momento cae en el mal gusto. La próxima vez que te veas tentado a este pensamiento, intenta ver las cosas de otro modo e investiga más sobre el autor y sus contextos. Encontrarás conocimiento, el espíritu de su época, su historia personal y una fuente de reflexión, que te permitirán una opinión más enriquecida, lo que significa un mundo de diferencia a si te quedas con la descalificación. Puede o no gustarte lo que ves, pero antes de decidirlo, intenta preguntarte: ¿por qué, quienes se dedican a esto, han decidido ponerlo en un museo?

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“El ejercicio de la contemplación es un ejercicio de silencio. A un museo se va a ver, no a hablar”.

Algo que en últimas fechas se ha generalizado, pero que es descortés para los demás visitantes e incluso para uno mismo al no permitir una experiencia real y significativa, es tomar fotografías de todo y querer aparecer en ellas. Valdría la pena preguntarnos si vamos al museo a ver o a mostrarnos.

Ver grandes obras de arte a través de nuestra pantalla, equivale a buscarlas en internet y mirarlas digitalmente. Si estamos frente a ellas en la vida real, ¿por qué tener todo el tiempo el celular prendido frente a nuestros ojos y filtrarlas por ahí?

No está mal tomar algunas fotos, pero… ¿toda la exposición y el texto curatorial? ¿De verdad vamos a leerlo después?

“Valdría la pena preguntarnos si vamos al museo a ver o a mostrarnos”.

Querer visitar todo el museo en una sola ocasión, cuando se trata de esos grandes e icónicos museos del mundo, es otro error frecuente. Además de que sería imposible lograrlo, esta ingenua ambición te va a llevar a perderte de lo que sí puedes ver con tranquilidad. Te recomendamos que hagas un plan de visita acotado y que aceptes la idea de que no podrás abarcarlo todo. Con ello tu experiencia será más relajada y placentera.

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Discutir con los guardias de seguridad es otra acción de mal gusto dentro de las salas de exhibición. Normalmente ellos están haciendo su trabajo. Así que con seguir las reglas evitarás entrar en polémica.

Estos buenos modales nos llevarán a una buena convivencia y mejor apreciación del arte, pero, ante todo, lo que sí es de pésimo gusto es ¡no visitar museos!

Son espacios de resguardo de la belleza, el conocimiento y lugares que prometen no dejar indiferente. Tanto los museos locales como los que podemos conocer de viaje, son la oportunidad de aprender algo nuevo y pasar un muy buen momento.

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Los modales de los museos

Las prácticas de los museos también requieren su cuestionamiento y reflexión. ¡Qué mal gusto no tener mujeres artistas en las colecciones! ¡Qué mal gusto convertirse en grandes museos a base de saqueos culturales y no reconocer o retribuir a las culturas de donde provienen sus grandes tesoros!

¡Que mal gusto que no mejoren los protocolos de seguridad y existan los robos de joyas y obras de arte hoy en día!

No tener cuidado con las obras en bodegas. El trato poco protocolario con la colección. Problemas de conservación. Pérdidas irreparables. Falta de inventarios. La no devolución de las piezas en comodato y falta de protocolos al respecto entre otras malas prácticas que sabemos existen: ¡Qué mal gusto!

“Las prácticas de los museos también requieren su cuestionamiento y reflexión”.

La poca apertura a propuestas serias de artistas y nuevas exposiciones. La censura. Convertirse en aparatos ideológicos poco libres en pensamiento crítico. Las mafias curatoriales que solo hacen resonancia a sus propios artistas e intereses. Los directores de museos que son más políticos que conocedores de arte y cultura: ¡qué mal gusto!

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Los museos como salones de fiestas o sets de grabación sin sentido. Los recortes presupuestales excesivos. Los museos que no cuidan sus instalaciones y a sus públicos, y olvidan sus verdaderos objetivos. ¡Que mal gusto!

El maltrato a sus trabajadores. La precariedad de las condiciones laborales y de retribución para los que se dedican a la cultura.

Respecto al público, es de pésimos modales ejercer persecuciones demasiado restrictivas en las salas a los visitantes. No contar con suficiente capacitación para la atención inclusiva. Que no dejen entrar con carriola. Que no permitan el acercamiento a las infancias. Que no den importancia a los archivos y publicaciones, definitivamente son impresentables.

En este sentido, existe un organismo internacional llamado el Consejo Internacional de Museos, que cada año hace una revisión de su código de ética en el que refuerzan los principios de estas instituciones que son la protección del patrimonio, la responsabilidad institucional y la confianza pública.

Mucho qué mejorar.

*Kristina Velfu es periodista cultural, especializada en el mercado y difusión del arte y la cultura. @Velfu

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