¿Qué es la Bienal de Venecia y por qué es tan importante para el mundo del arte?
La Bienal de Venecia es el evento más importante en el mundo del arte contemporáneo. En ella se reúnen más de 100 países, cada dos años, para mostrar propuestas artísticas y curatoriales en torno a una temática definida por el comité organizador. Cada delegación participante prepara su postulación primero internamente, para luego presentarla ante los curadores de la Bienal, quienes son liderados por uno principal.
Una vez admitida la propuesta por su calidad conceptual, congruencia con el tema de cada edición y calidad técnica, se destinan varios días de montaje, una preapertura y, finalmente, una exposición que dura seis meses. En este 2026, se llevará a cabo de mayo a noviembre.
Además de mostrar las tendencias ideológicas, los males del mundo, los escenarios deseados y el espíritu del pensamiento contemporáneo, la bienal es también un mercado secreto al que acuden coleccionistas y marchantes de arte para informarse del mercado actual e incluso para cerrar ventas en los lobbies y bares de los hoteles más lujosos. Aunque no es un mercado abierto, las obras expuestas son vistas por museos y coleccionistas que, con ello, definen quién domina la agenda del arte. Así, la bienal marca tendencia tanto teórica y conceptual, como económica y de mercado.
Existen otras bienales en el mundo que gozan de gran prestigio, pero ninguna se equipara a la Bienal de Venecia, que legitima y consagra tanto a artistas como a curadores. Significa un trampolín internacional para el arte, la arquitectura y la curaduría.
Fundada en 1895, la Bienal de Venecia es la precursora de todos los eventos del género, tanto ferias como exposiciones. Desde sus primeras ediciones, funciona como los Juegos Olímpicos en el arte: cada país despliega sus pabellones mostrando lo mejor de sí.
Tiene dos sedes principales: Giardini y El Arsenal, dos espacios ubicados en la isla de Venecia, Italia, con salas de exposición y áreas abiertas que permiten el flujo de los visitantes y la separación de los pabellones por país. Asimismo, hay eventos colaterales que acontecen en el resto de la ciudad, tanto en el espacio público como en sus museos más importantes.
La Bienal de Venecia 2026, In Minor Keys di Koyo Kouoh
Las notas menores en la música, corresponden a sonidos de índole melancólica. La curadora Koyo Kouoh recuperó este concepto para hacer referencia a la introspección, lo íntimo y lo emocionalmente complejo. En esta bienal se explora, entonces, lo profundo, la sensibilidad y el misterio. Es suave, contemplativa y sin estridencias. Los compositores musicales utilizan las "notas menores" para expresar humanidad, vulnerabilidad y un movimiento interno.
Eso es lo que se buscó en la curaduría de esta edición. Los sentimientos más sublimes, los movimientos secretos, la sutileza para la transformación. La contemplación.
En términos sociales, su curaduría busca relacionarse con el anticolonialismo, la mirada crítica, la migración y la identidad. Replantea la historia incluyendo las perspectivas de los tradicionalmente menos favorecidos.
Parte del legado de su curadora Koyo Kouoh, quien por desgracia murió sorpresivamente justo un año antes de la inauguración de la bienal el 10 de mayo de 2025, luego de un diagnóstico de cáncer, por lo que no pudo ver su trabajo concluido como la primer mujer africana en dirigirla.
Su participación, resulta especialmente revolucionaria en un sitio en el que se comerciaba con esclavos negros y donde aún hay en sus manifestaciones artísticas vestigios de esa época.
La Bienal decidió continuar con los planes de Koyo Kouoh y permitió a su equipo concluir lo que ella dispuso. Koyo, nacida en Camerún, murió a los 57 años y dedicó su vida a resolver las preguntas: ¿Puede el arte africano entrar al diálogo universal del arte conceptual?, y ¿Porqué fue excluido? Su participación en el mundo del arte abrió espacio para los artistas del continente africano y cambió la manera de entender su producción.
Así, la voz de la curadora se deja oir en notas menores en la Bienal de Venecia.
El pabellón central incluye entonces soportes que hace no mucho eran excluidos en el arte contemporáneo, como son los textiles, las instalaciones con materiales orgánicos como plumas y la producción que fusiona arte popular con arte conceptual. Hay una gran presencia afrodescendiente, femenina y latinoamericano.
Hace no mucho, esto era impensable.
La belleza como protesta
La Bienal de Venecia 2026, que llega a su edición 61, es calificada como una de las más controvertidas de su historia, comparable a la sucedida durante la Guerra Fría, derivado de la renuncia integral del jurado, que fue seleccionado por Koyo Kouoh antes de su muerte, argumentando que no podían entregar premios a países investigados por la Corte Penal Internacional por delitos contra la humanidad, que concretamente son dos: Rusia e Israel.
El primero por la guerra en Ucrania y el segundo por las acusaciones vinculadas a Gaza. Esto generó un debate público sobre la pertinencia del arte como modo de expresión, la libertad como precepto fundacional de las manifestaciones creativas, la neutralidad institucional, un rechazo a la censura y entendiendo el arte y a los artistas como entes desvinculados a intereses de índole geopolítica. Así la Bienal decidió mantener los pabellones de ambos países en cuestión, sobre todo cuando el conflicto escaló a que la Unión Europea amenazó con retirar los fondos para el evento; la delegación de Ucrania protestó públicamente y los artistas firmaron cartas públicas.
Sin jurado, la Bienal anunció que los premios que se entregan, los seleccionará el público.
¿Cuáles son los premios? Se trata del Leon de Oro al mejor pabellón nacional y el Leon de Plata, al segundo lugar. También se entrega un Leon de Oro y uno de Plata al mejor artista y al mejor artista en trayectoria. Los Leones de Plata son para artistas emergentes o propuestas experimentales.
Estos reconocimientos celebran coherencia, influencia histórica, innovación y contribución al pensamiento. El recibir este premio, como país, artista y curador puede modificar por completo una carrera y catapultarla definitivamente. Ganar un León puede significar aumento en el valor de las obras, invitaciones de museos para exponer o firmas con grandes galerías para representación.
A la fecha no se ha explicado el mecanismo que tendrá el público para elegir a los ganadores de esta edición sin curador en jefe y sin jurado.
¿Qué hay en esta edición?
La Bienal de Venecia a su edición 2026 señala desde la poética, lo íntimo, la materia y el textil el pensamiento no hegemónico. En el recorrido se encuentra presente la naturaleza y su cuidado, los actos cotidianos, el necesario equilibro del planeta, la necesidad de la crianza comunitaria con fuerte presencia del sur global, el lenguaje, la memoria y la utopía.
Mujeres artistas predominan históricamente. Los pabellones de Cuba, México y Perú se conectan con sus raíces étnicas y sus culturas originarias.
Cuba presenta a Roberto Diago, artista afrodescendiente con la instalación Hombres Libres.
México destaca al colectivo RojoNegro que fusiona el performance con la instalación en la pieza Actos Invisibles para sostener el Universo, en el que a través de la memoria y el ritual se conserva el conocimiento ancestral y se reivindica los actos sutiles y cotidianos como actos de resistencia.
Perú presenta la obra de Sara Flores, la primera artista indígena peruana en participar, con una pieza escultórica en técnica tradicional que hace un llamado al cuidado de la naturaleza, entendiendo al ser humano parte de ella.
Resalta también el pabellón de Japón con una pieza interactiva con 100 bebés de tamaño natural, con aspecto juguetón y lentes de sol, como un jardín de infantes que los espectadores pueden tomar en brazos para recorrer la instalación. De la autoría de Ei Arakawa–Nash, un artista queer que transformó su experiencia de adoptar dos mellizos en la pieza titulada Grass Babies – Moon Babies. Con ello hace un llamado a la crianza colectiva y la responsabilidad comunitaria del cuidado de las infancias.
El pabellón de España, del artista Oriol Vilanova curado por Carles Guerra, presenta una memoria colectiva resalta el gesto obsesiv o de acumular y coleccionar en la era de los viajes mundiales. Con cientos de miles de postales reunidas por el artista genera un atmósfera de recuerdos que se funden y entrelazan de acuerdo a las propias referencias contextuales.
En Venecia es imperdible la exposición de Marina Abramovic, ubicada en la Galería de la Academía, bajo el título Transforming Energy, en la que se observa a la reina del performance en una etapa menos estridente de su trabajo, en busca de la paz mental y la depuración de la energía. Allí crea un espacio de meditación con cuarzos, a media luz, con las referencias visuales más importantes de su lenguaje y sin celulares.
Los pabellones y las obras en el entorno que implica la Ciudad de Venecia, con su historia y su particular estética responden la las notas menores, los detalles y la suavidad de la sutileza que transforma al mundo, alejado del lenguaje de la imposición y la violencia.
*Kristina Velfu es periodista cultural, especializada en el mercado y difusión del arte y la cultura. @Velfu
