Con la edad adulta, es decir, cuando dejamos el colegio atrás y tenemos por delante la adultez, vienen las crisis existenciales, económicas y morales, y es eso con lo que Sam Levinson quiso jugar a la hora de visualizar la muerte de Nate Jacobs en la tercera temporada de Euphoria.
Partiendo de esta premisa, podríamos decir que la muerte de Nate es demasiado para un adolescente traumado que pasó dos temporadas aterrorizando a otros adolescentes (mientras luchaba con el odio que sentía por su padre y la confusión de haberlo visto teniendo sexo con menores de edad).
Es verdad, los fans de Euphoria veían a Nate como la encarnación del mal, un personaje que a través de la manipulación, el terror emocional y la violencia física arruinó varias vidas, por esto, dice Sam Levinson, había decidido su final desde el comienzo de la tercera temporada; el problema era el cómo...
La muerte de Nate puede ser justicia divina (por todo el simbolismo cristiano que maneja la tercera temporada), o una lección moral típica del gobierno conservador estadounidense... La decisión la tienes tú, aunque Levinson hizo ciertas declaraciones que delatan sus intenciones.
La vida después de la adolescencia; una dura realidad sin red de seguridad
De acuerdo a Levinson, el cambio artístico en la serie (colorimetría, escenografía, temática, etc) se debe al cambio de vida que tuvieron los personajes, es decir, ya no son adolescentes que pueden correr a los brazos de sus padres después de una mala decisión, en la tercera temporada de Euphoria, cada decisión tiene una fatal consecuencia.
Nate vivió toda su infancia y adolescencia cultivando odio y rencor hacia su padre al tiempo que planeaba quedarse con el imperio inmobiliario que éste había creado. Y eso es lo que pensamos que pasaría hasta que aparecieron los acreedores...
La planta autóctona intocable, una esposa demandante, egoísta y prácticamente inútil, y el deseo de aparentar una vida que ya no podía sostener son las rocas que el personaje de Jacob Elordi cargaba al convertirse en adulto después de ser el mayor terrorista de la preparatoria.
Según Levinson, la audiencia de Euphoria esperaba un final para Nate lo más pronto posible, para los fans su personaje era tóxico, violento, abusador y no merecía ninguna redención en la tercera temporada... Deseo cumplido... pero, ¿qué significa este final?
De victimario a víctima; el final tóxico del personaje más tóxico de 'Euphoria'
Ya que en esta tercera temporada la referencia más grande (o la que más veces nos presentan) es el Segundo Libro de la Biblia, es decir, el Éxodo (fuente universal de redención), supongamos que Nate es uno de los representantes del mal, del mismo modo que lo fue el faraón de Egipto que aterrorizó al pueblo Israelí.
En el Éxodo se insinúa que del ejército del Faraón y del propio Faraón no quedó nada al ser devorados por el Mar Rojo después de que Moisés lo abriera por la mitad con la ayuda de Dios para salvar al pueblo israelí de la tiranía egipcia.
Es decir, Nate tenía que morir ahogado por el peso de sus propias decisiones, como el Faraón egipcio del Éxodo y sus huestes; no obstante, según cuenta Levinson, la serpiente como golpe mortal al personaje apareció de la nada...
Puede ser que sea cierto, la creatividad toma inspiración de las fuentes más ignotas, sin embargo, en la exclusiva que dio el creador a la revista Esquire, confesó que necesitaba enviar cierto tipo de mensaje de parte de América; es decir, una suerte de evangelización para alejar a los estadounidenses del camino del mal (las redes sociales, Internet, plataformas para adultos, narcisismo, etc).
La muerte de Nate Jacobs; ¿complacer a los fans o propaganda del conservadurismo estadounidense?
Más allá de complacer a los fans de Euphoria en una "complicidad" que Levinson asegura disfrutar (cosa que no creo cierta, pues hay miles de quejas sobre lo que ha hecho con el personaje de Cassie, y no veo que el director quiera complacer a los fans o redimirse con ellos), Levinson ha hecho un excelente manejo del imaginario religioso-católico.
Toda la tercera temporada de Euphoria está permeada de simbolismos y referencias bíblicas que, o bien pueden satirizar la trayectoria de sus personajes, o bien pretenden evangelizar a la audiencia con castigos divinos que caen sobre seres malvados.
Además, está el hecho de que la mayoría de las mujeres de Euphoria enfrentan destinos trágicos (cautivas en las drogas, el sexo, el libertinaje, la ambición y la codicia), y como castigo, todas deben superar las pruebas que Dios envía solo a sus mejores guerreros.
Aunque el toque de la serpiente aporta dramatismo y provoca demasiado (cosa que a Levinson le encanta), también tiene el propósito de reforzar la evangelización que se siente en esta última temporada. Es un poco aventurado de afirmar antes de que la serie concluya, pero espero de verdad que el capítulo final nos sorprenda con un giro libre de enseñanzas cristianas.
