Maridar es el arte de combinar un alimento con una bebida para crear una experiencia de sabor superior a la que ofrecerían por separado.
El objetivo principal del maridaje (unión o matrimonio) es que ninguno de los dos elementos opaque al otro, sino que se complementen, potencien o contrasten armoniosamente.
Existen dos formas principales de lograr un maridaje exitoso:
Maridaje como complemento
Se buscan sabores, aromas o texturas similares. Por ejemplo, acompañar un mezcal ahumado con un corte de carne al carbón, o un vino dulce con un postre. Los sabores similares se refuerzan entre sí.
Maridaje por contraste
Se buscan elementos opuestos que se equilibran mutuamente. Por ejemplo, combinar un platillo muy picante o grasoso con una bebida ácida y fresca, o un queso muy salado con un toque de miel. Los sabores opuestos limpian el paladar y suavizan los excesos.
El maridaje con mezcal algunas realzara las notas ahumadas, herbales, florales, minerales y más del destilado mediante combinaciones que buscan el equilibrio en lugar de opacar su sabor.
Los más importante que deberías saber es qué NO NECESARIAMENTE DEBE SER AHUMADO TU MEZCAL, este dependerá de un factor principal: la cocción del agave.
Y ahora sabemos qué un buen mezcal saca muchos aromas y sabores qué otros esconden con demasiado humo.

La cocción de la piña de agave se realiza tradicionalmente en hornos cónicos al piso, pero también en hornos de mampostería - solo se inyecta vapor - cómo en los estados de Guanajuato, San Luis Potosí y Zacatecas (por la tradición que comparten con el estado de Jalisco en el tequila o vino mezcal); sin embargo, en los cónicos al piso se debe seleccionar las piñas cocidas color caramelo y desechar las piñas carbonizadas por contacto con las piedras al rojo vivo.
Al seleccionar las piñas caramelizadas, pasamos a su trituración o machacado, posteriormente a su fermentación (etapa donde se generan los sabores y aromas qué se acenturan en la destilación); y finamente la destilación qué es un fenómeno físico donde acentuaremos los sabores y aromas, con por supuesto un buen cuidado de su ajuste alcohólico.
Aquí una descripción personal para saber a qué huele y sabe el agave (por supuesto lectores, que su memoria sensitiva es propia y esto es solo guía, tu tienes la ultima palabra), para así atreverse a maridar con lo qué se te ocurra de acuerdo a esta amable tabla:

Ahora querido lector tienes los recursos para seleccionar el agave con la marca de tu preferencia, solo recuerda que debes comprar a partir de 40 vol.alc., menos de esta graduación no te la aconsejo al ser un producto demasiado diluido y no podrás experimentar aromas y sabores qué abran tu caja de recuerdos.
También te sugiero NO servirlo en una jícara, ni veladora y menos en un caballito, sírvelo al menos en una copa coñaquera pequeña y ya si tienes una copa para destilados, tu experiencia será enorme.
Cómo oler la copa
- Introduce tu nariz en medio de la copa y jala el aire con la boca por fuera para qué los aromas estimulen tus papilas gustativas junto con tus memorias olfativas.
- Mueve tu copa delicadamente y repite el ejercicio para sacar más aromas, NO HUELAS CON LA NARIZ pues solamente obtendrás alcohol directo y será mala experiencia. Hazlo siempre jalando con la boca por fuera y la nariz dentro de la copa.
El mezcal no se frota en la piel, pues solamente obtendrás mugre con alcohol. Toda la experiencia es en una buena copa y darle su lugar al mezcal cómo merece dentro de los mejores (sino que es el mejor) destilados del mundo.
¡Salud!
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