Cultura

El origen del mito que unió a las brujas con los gatos

Por: Corina Mendoza
• 3 minutos de lectura

Un viaje al origen de los espíritus familiares y las supersticiones que convirtieron al gato y a las brujas en íconos del misterio.

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mujer con sombrero de nruja cargando a un gato bicolor
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La figura de la bruja en las creencias populares europeas difícilmente aparece en solitario. En el imaginario colectivo, la imagen de una mujer al margen de la sociedad (una bruja) suele ir acompañada por la silueta de un gato, casi siempre negro, sigiloso y observador.

Sin embargo, esta asociación no nació de la literatura fantástica ni del cine moderno, sino de una densa red de supersticiones medievales, juicios por brujería y transformaciones teológicas en la Europa de la Edad Moderna.

Comprender por qué se acusó a miles de mujeres de ser "novias del diablo" o servidoras de la oscuridad nos lleva a rastrear cómo un animal venerado en la Antigüedad terminó convertido en el símbolo supremo del mal y en el canal preferido para la manifestación de lo sobrenatural.

Por qué relacionamos a las brujas con los gatos y cómo se propagó este mito

gatos negros sentados en una barda de piedra, árboles, plantas, vegetación
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julio 20, 2026 05:00 p. m. • 3 minutos de lectura

Durante la Edad Media y los inicios de la Edad Moderna, el proceso de demonización de la magia popular transformó viejas creencias en pretextos persecutorios. A las mujeres acusadas de brujería (es decir, mujeres sanadoras, parteras o ancianas que vivían a las orillas de la comunidad) se las señalaba de haber establecido un pacto explícito con el Diablo.

La creencia de que los gatos poseían poderes sobrenaturales tiene sus raíces en el folclore campesino. En diversas regiones europeas se creía que los gatos podían alterar cosechas, agriar la masa del pan, arruinar la pesca o transmitir enfermedades mortales mediante rituales o contacto directo.

Por ejemplo, en los registros del juicio de 1598 contra el curandero escocés Andro Man, se documentó un ritual donde la enfermedad de un paciente se transfirió a un gato al pasarlo nueve veces a través de un lazo de hilo, causando la muerte inmediata del animal y la sanación del paciente.

Este tipo de prácticas reforzó la idea de que los gatos eran receptáculos capaces de absorber y conducir la magia.

La difusión de este mito cobró fuerza cuando la Iglesia y el poder judicial redefinieron las tradiciones populares. Documentos oficiales y tratados demonológicos argumentaban que las brujas podían transformarse en gatos para desplazarse sin ser vistas, colarse en las casas y causar estragos.

Toda esta carga simbólica terminó por vincular la figura de la mujer marginada con la del gato, acusando a ambas partes de complicidad diabólica.

Los espíritus familiares y el gato como aliado mágico

gato negro, libro de brujería. vela, plato para vela. bola de estambre
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julio 14, 2026 06:03 p. m. • 3 minutos de lectura

A medida que las persecuciones por brujería avanzaron, se introdujo el concepto de los espíritus familiares. Estos entes, conocidos simplemente como "familiares" o imps, eran definidos como entidades espirituales que adoptaban formas humanas o animales para servir como la fuente principal de poder, orientación y conocimiento de los practicantes de magia.

El origen del concepto proviene de la evolución de antiguas tradiciones pre-cristianas, el folclore de las hadas y el culto a los ancestros o fantasmas de familiares fallecidos.

No obstante, durante la caza de brujas, la élite judicial reestructuró estas creencias. Lo que la gente común veía como espíritus protectores, hadas benéficas o familiares que ayudaban a curar enfermos y encontrar objetos perdidos, fue reclasificado por los jueces como demonios enviados por el Diablo para formalizar un pacto.

Aunque los familiares podían presentarse como perros, sapos o aves, el gato se posicionó como el auténtico rey entre los espíritus familiares.

El liderazgo del gato en la jerarquía de los familiares se debió a su dualidad simbólica. A diferencia de los animales de granja, el gato habitaba el espacio doméstico pero mantenía una conducta misteriosa e indomable, iba y venía a su antojo y eso molestaba mucho a algunos humanos.

Para los inquisidores la naturaleza del gato era la prueba de un espíritu inteligente y astuto encarnado. Se creía que actuaba como el vínculo más cercano entre la bruja y las fuerzas oscuras, sirviendo como espía, ejecutor de maleficios y compañero de la maldad.

Un puñado de creencias

gato negro con ojos verdes
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El vínculo entre las brujas, las acusaciones de demonismo y los gatos es el resultado de siglos de superposición entre el folclore pagano y la obsesión teológica por erradicar las prácticas heterodoxas.

Lo que comenzó como una serie de supersticiones sobre la naturaleza nocturna de un animal y el uso de la magia curativa tradicional, terminó en una paranoia donde tanto mujeres como gatos pagaron un alto precio histórico.

En realidad, son dos seres que decidieron vivir su libertad y mantenerse al margen de lo que las sociedades han considerado "correcto", esta libertad es a la que las civilizaciones tanto le temen.

octubre 13, 2023 07:07 a. m. • 2 minutos de lectura

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