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Sor Juana en la cocina

Por: Redaccción CENTRAL 10 noviembre 2016 • 1 minutos de lectura

Hace unos pocos años se descubrió un recetario del convento de San Jerónimo cuya redacción se atribuye la Décima Musa

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Foto: AFP

Redacción: Algarabía

Cuando Juana Inés de Asbaje y Ramírez decidió renunciar a la vida mundana para dedicarse al estudio, lo más lógico fue meterse de monja, pues pensaba que tendría la oportunidad de leer y escribir a sus anchas. Así que en agosto de 1667 entró al convento de San José de las carmelitas descalzas.

Aquello fue un error, ya que la excesiva rigidez de éstas le impidió hacer lo que deseaba. Tres meses soportó Juana Inés a las carmelitas y en febrero de 1668 ingresó al convento de San Jerónimo, donde por fin pudo ejercer su vocación con cierta libertad: siguió siendo una joya de la corte virreinal, llegó a tener 4 mil libros y varios aparatos científicos. Escribió para sí misma, para sus protectores y amigos y cumplió con las actividades propias de la vida conventual. Una de éstas era cocinar.

Hace unos pocos años se descubrió un recetario del convento de San Jerónimo cuya redacción se atribuye a sor Juana quien, por cierto, tomó a la cocina como un espacio más de experimentación. Incluye varias decenas de recetas, especialidades de la cocina conventual del Virreinato. Se cree que la mayoría son transcripciones de las que se preparaban en el convento, pero no se descarta que varias tengan una aportación personal de la «Décima musa».

Hay que destacar que se trata de una cocina mestiza, con ingredientes de diversas culturas: árabe, europea, náhuatl y taína. Así, encontramos purines, que no son sino adaptaciones de los puddings británicos o gigotes, del francés gigot, muslos de pollo que pasaron a la gastronomía novohispana como carne picada.

La influencia árabe se deja notar en la abundancia de piñones, nueces, pasas y otros alimentos de la gastronomía oriental, mientras que el Caribe aportó exóticos frutos como el mamey. Por supuesto están presentes el maíz, el cacao y el chile. Se hace agua la boca con los buñuelos, las jericayas y otros postres que hasta la fecha asociamos con «las monjitas».

Si quieres leer las recetas, tal y como las escribió sor Juana, lo puedes hacer en la edición de septiembre de Revista Central. También tenemos

app para iPad. El contenido se incluyó originalmente en la edición 41 (diciembre, 2007) de Algarabía, en Las trampas de Sor Juana Inés.
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