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Alessandra Rojo de la Vega: una mujer 360

Es mamá, diputada, dueña de su propia marca –Nutrición Avanzada–, filántropa y alguien que ha conquistado las redes sociales y las ha utilizado como una herramienta positiva para influir en la sociedad.

En exclusiva, en la terraza del restaurante Cerrajería dentro del hotel Brick, ubicado en la colonia Roma de la CDMX, nos contó sobre su lucha incansable ante temas como la violencia hacia las mujeres, el asunto político más polémico en el que se ha visto involucrada, así como sus logros y los desafíos a los que se enfrenta.

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Alessandra, quien estudió comunicación en la Universidad Iberoamericana, es diputada local del Partido Verde Ecologista. En 2013, se casó con Emmanuel Grey y tienen tres hijos. Es hija de Martín Rojo de la Vega y Mónica Piccolo.

Sobre su camino en la política, cuenta que nadie de su familia estaba interesado en esta; “de hecho, cuando me invitaron a entrar, me preguntaban qué iba a hacer ahí y mi círculo de personas cercanas me cuestionaba si era conveniente. Me dio miedo, pero a la vez, fue la oportunidad de hacer grandes cambios”.

Explica que, al principio, la pasó muy mal; “me agredían e insultaban por el simple hecho de ser mujer”, pero eso también contribuyó a su lucha: “Hay que atreverse. Los cambios se hacen de raíz. Hacer leyes me parece muy importante para que las mujeres tengamos más oportunidades y derechos”.

Uno de los proyectos en los cuales se encuentra involucrada actualmente se llama ‘No es una, somos todas’, y se trata de una red a nivel nacional “para no dejarnos de las injusticias y apoyarnos ante cualquier circunstancia”.

“Por otro lado, estoy trabajando en que me aprueben iniciativas atoradas en el Congreso contra el acoso sexual, los juzgados especializados en materia de género”, para evitar que cuando una mujer vaya a denunciar algún delito, sea revictimizada o sufra alguna agresión.

Su sostén en el camino

Afirma que, al ser diputada, definitivamente su postura y sus palabras tienen más trascendencia, aunque le ha ayudado haber hecho “cambios muy importantes por el medio ambiente y las mujeres”.

Muchos hombres la han apoyado en su camino; “siempre voy de la mano con la sociedad civil, escuchando a la gente, haciendo grupo. Para avanzar en los temas que yo abandero –medio ambiente, mujeres, niños y niñas, principalmente–, tenemos que ir todos de la mano sin colores partidistas ni intereses políticos”.

Asegura que su esposo es una de las personas que más la ha apoyado, y agrega: “No es fácil que tu mujer sea tan apasionada y luche contra viento y marea día y noche. Muchas veces, me pierdo momentos familiares por una lucha en la que creo y a la que estoy totalmente entregada”.

Sobre cómo pueden colaborar los hombres que se oponen a la violencia contra la mujer explica: “Tienen que empezar a cambiar el discurso, las actitudes y las bromas que contribuyen al sistema y la cultura machista que están social y culturalmente toleradas. No está bien, en lo absoluto; tienen que cambiar el comportamiento”.

Afirma que pueden acompañarnos en la lucha, ya que todos ellos tienen mujeres alrededor. “Lo principal es eso: cambiar sus actitudes y dejar de hacer chistes que casi pudieran pasar desapercibidos y han aprendido año tras, año generación tras generación, pero que no son correctos y contribuyen a que seamos violentadas”, señala.

¿Qué pasa con la violencia digital?

Es un tipo de violencia contra las mujeres en medios digitales, redes sociales y en toda plataforma que sea digital.

Para evitar que las mujeres sean violentadas todos los días en este medio, presentó dos iniciativas con las que se pretende castigar a las personas que difundan contenido íntimo –los famosos packs– sin consentimiento; o sea, los casos en los que una mujer comparte sus fotos con toda libertad y alguien defrauda esta confianza, al mandarlas a otras personas.

“También podemos entender la violencia digital como medio, porque hay acoso, abusos y amenazas en medios digitales. Antes no era considerado real, todo lo que pasaba de manera virtual no existía, pero ahora, es un delito en la Ciudad México y muchos estados de la República”, reflexiona.

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Dice que personalmente no ha vivido la difusión de contenido íntimo, aunque muchos medios lo aseguraron por el simple hecho de ser “sorora” y denunciar que en un chat de Telegram se compartían millones de fotos íntimas de mujeres sin su consentimiento.

Para ella no es importante si ha vivido esto, “lo importante es que existen estos chats, que las mujeres somos violentadas y vistas como objetos, y se siguen haciendo negocios y divirtiéndose a costa de nosotras. Sí he sido violentada de otra manera; he sufrido de acoso, como muchas mujeres”.

Cuenta que hace poco hizo una dinámica en sus redes; preguntó si alguna mujer había sido víctima de algún tipo de violencia. Y la respuesta fue realmente abrumadora: el 100 por ciento habían sufrido algún tipo de violencia.

Una lucha incansable

Otro de sus ideales es la protección del medio ambiente, así que nos cuenta cuál ha sido su mayor triunfo en este ámbito y qué sigue para ella en ese camino: “Me parece que el máximo logro ha sido la prohibición de plástico de un solo uso, ya que un objeto de plástico puede estar en el mundo por más de 400 años. Fue un gran trabajo, un importante acierto y un sueño hecho realidad, tanto personal como de la sociedad civil, para nosotros y las futuras generaciones”.

Agrega que ya entró en vigor la primera parte de la ley, que es la prohibición de bolsas de plástico de un solo uso. La segunda parte de la ley entra en vigor en 2021, cuando se prohibirá una larga lista de plásticos, platos, vasos, charolas, tapas, popotes… todo el plástico que usamos en promedio 10 minutos, incluido el unicel.

Confiesa que representar sus posturas, que en general son liberales, en una sociedad como la mexicana, que en esencia sigue siendo tan conservadora, “es un reto; pero el que no arriesga no gana, hay que atreverse y hacerlo hasta lograrlo. Es complicado, pero nunca voy a traicionar mis convicciones ni mi forma de pensar por miedo al qué dirán o a intereses políticos o económicos”.

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El tema político más polémico en el que se ha metido fue la prohibición de las corridas de toros, “uno de los primeros temas que presenté con una falta de experiencia impresionante, pero que me ha dado la libertad de proponer todo lo que quiero, poner sobre la mesa lo que desea la gente, pues soy muy cercana a las personas, los escucho y llevo a cabo sus propuestas”.

Cuenta que fue difícil, “porque quienes están a favor de las corridas son muy agresivos; por ellos siguen torturando animales, usándolos para nuestra diversión. Creo que no hemos entendido que parte de lo que estamos viendo hoy en día es precisamente el abuso que como seres humanos hacemos contra el planeta”.

Y aunque ellos lo llaman una tradición, afirma que seguirá “hasta que ganemos los que estamos en contra, que somos muchos más que los que están a favor de seguir matando animales”.

Así es ella

“Entrar a la política me ha hecho muy vulnerable. En ocasiones, sufro por lo que escucho todos los días; es tristísimo, la lucha duele, pero jamás podría ser ciega a lo que veo y quedarme con los brazos cruzados. Ser valiente significa conocer tus vulnerabilidades y, para sacar todo el estrés, en vez de ir al psicólogo o a alguna terapia, hago ejercicio”, detalla.

Otra de sus herramientas para mantener los pies sobre la tierra es meditar; “me encanta conectar con mi fuerza interna. Además, no podría contra tanta injusticia y corajes sin conectar conmigo misma”.

Para mantener el balance entre todo lo que hace, establece prioridades: “Aunque muchas veces me pierdo de estar con gente que quiero, con amigas y amigos, definitivamente busco nunca dejar de estar con mi hijo y mis hijas; mi objetivo es disfrutarlos y darles tiempo de calidad”.

Alessandra trata de vivir el presente y luchar todos los días por lograr algo, ya sea en el tema legislativo o cambiando la vida de una mujer; diariamente, la contactan más de 20 mujeres para pedir apoyo, pero con ayudar a una sola, considera que fue un buen día.

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Un momento importante en su vida, que la marcó y la llevó a ser quien es ahora, fue cuando se embarazó de sus cuates; fue como volver a nacer al vivir una situación de vida o muerte en el proceso del parto, el cual se le adelantó y lo sobrevivió de milagro. “Llegaron a mi vida el mismo día que casi dejo de vivir. Todo se complicó, tuvieron que nacer antes de tiempo. En la cirugía, después de recibirlos, todo se puso mal y estoy viva de milagro”.

Explica que, a partir de ahí, comenzó a hacer las cosas con completa convicción y corazón para lograr un bien y dejar un mejor mundo para sus hijos y las futuras generaciones.

En sus redes sociales, Alessandra comparte mucho de su día a día y quien realmente es. “Nunca he sentido miedo de abrir mi vida. Ser real y mostrarme como soy tiene muchas ventajas. No siempre muestro una vida feliz, pues se necesita más gente representándonos que se muestre tal y como es”.

En su opinión, se requiere mucha empatía para la cantidad de problemas que tiene este país y la gente que está dentro de la política debe entender que son representantes de las personas. “Estamos ahí para ellos y por ellos, y para hacer cambios de raíz. No solo es presentar iniciativas, sino que se trata de luchar todos los días por lograrlo, acabar con la impunidad y exigir al gobierno que cumpla con las leyes que estamos haciendo”.

Como sociedad, debemos quitar todas esas creencias que repetimos generación tras generación; “yo hoy, con lo feminista que me considero, sigo repitiendo muchos comportamientos y patrones machistas aprendidos en mi familia y la escuela, pero hay que eliminarlos por completo en lo individual y lo colectivo”. Y como padres y madres de familia, es importante olvidarnos de “los roles de género y educar a las mujeres con completa libertad; que sepan que son autosuficientes, independientes y capaces de lograr lo que sea”.

Dejemos de señalar culpables; hay que unirnos todos –gobierno, autoridades, organizaciones– para luchar en contra de las desigualdades. La mejor solución a los problemas que tenemos en nuestro país es convertirnos en una sola voz contra la violencia, sobre todo hacia las mujeres. También debemos estar juntos contra todo lo que afecte el medio ambiente, ya que es nuestro único planeta.

Un poquito más de Alessandra

Es una mujer muy decidida con cualidades, como la tenacidad y la responsabilidad, que le han permitido lograr sus objetivos. “Además, mis valores y convicciones me ayudan mucho a atreverme a hacer las cosas. Mi papá siempre nos dijo que lucháramos por lo que quisiéramos hasta lograrlo; desde chiquita, me forjó una disciplina impresionante en diferentes temas”.

También se describe como una mujer persuasiva; “donde pongo el ojo pongo la bala, no descanso hasta conseguir lo que me propongo”. Y confiesa que le encanta escribir –“más que hablar”–, cantar y bailar.

Sobre los aspectos más personales, revela que admira muchísimo a su mamá, “su paz interior y el amor que le da a cada persona que pasa por su vida”. Nos compartió que su más reciente inspiración en cuestión de lectura es Las mujeres que luchan se encuentran; recurre a este libro todos los días porque “es impresionante, hay muchas cosas sobre las que te cae el veinte al leerlo”. También le gustan los autores Osho y Brian Weiss.

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Las rápidas

El mundo necesita… empatía.
Yo creo en… .
El amor es… libertad.
Estoy agradecida por… todas las oportunidades que llegan a mi vida.
Mi mayor tesoro es… mi familia.
Sentí la presencia de Dios cuando… volví a nacer.
El mayor obstáculo para la paz es… la desigualdad.
La raíz del racismo es… la ignorancia.
La raíz de la violencia está… en el poder.
La raíz del machismo se encuentra… en la educación.
Quiero ser recordada por… haber dejado un mundo mejor a nuestros hijos.