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No se olviden de practicar la hospitalidad, ya que gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a los ángeles. -Hebreos 13:2

Migrar para los artistas es un acto de libertad. A lo largo de la historia, los creadores han buscado expandir sus propios límites alejandose del lugar donde nacieron. Algunos por necesidad o huida, otros por búsqueda y otros por amor.
Es interesante descubrir las dimensiones de la migración, un fenómeno complejo y con variables infinitas, acordes al espíritu aventurero y conflictivo del ser humano.

Especialmente en el arte se pueden notar las aportaciones culturales que tiene la migración como fenómeno social. Los seres humanos se mueven de lugar, junto con sus creencias, costumbres, cultura, formas de alimentación y convicciones, con ello se fusiona inevitablemente con el ambiente que les recibe en el que existe una retroalimentación, tanto del migrante como de la comunidad que le recibe. La condición de extranjería les acompaña el resto de su vida, aún cuando vuelven a su lugar de orígen que ya no les reconoce del todo, pero ésta significa una fuente de creatividad y observación objetiva.

A continuación algunos artistas que migraron.

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Foto de la serie “Becoming”, 2009

1. Ai WeiWei: Artista, Activista y Agitador Conceptual

El artista de origen chino, durante su visita a México en 2019, declaró que migrar permite notar lo que hace falta a nuestros propios países y a su vez valorar lo que sí se tiene. En referencia a nuestro país calificó la educación superior y a la UNAM como una Universidad con libertad sobrealiente, que no existe en otros países y mucho menos en China, donde ha sido borrado el nombre de Ai WeiWei de las referencias bibliográficas, padrones demográficos y registros oficiales, por ser un artista rebelde al sistema y quien se denomina sí mismo como un refugiado, tras haber sido arrestado en 2011 en China.

Ai creció en Xinjiang, donde su padre, un poeta, pasó casi dos décadas en el exilio tras ser denunciado ante las autoridades chinas. A principios de la década de 1960, él y su familia fueron a parar a esta remota parte de la provincia noroccidental de China.

Pero el viaje transformador de Ai Weiwei comenzó cuando llegó a Estados Unidos en la década de los ochenta para estudiar. Allí llegó como muchos migrantes, con 30 dólares en la bolsa, sin hablar inglés y para trabajar como jardinero y carpintero. Hoy en día vende sus obras en millones de dólares a los más prestigiosos coleccionistas del mundo. Expone en los museos más importantes y es un artista referencia para todo aquél interesado en temas como la opresión y el poder.
Su historia de vida le ha llevado a desarrollar empatía con los refugiados y los migrantes, y ha hecho de éste ,el tema central de su obra. Destaca un barco de bambú lleno de figuras de animales y personas, una escena familiar en el Mar Mediterráneo, que fue el centro de su primera exposición individual en Los Ángeles, en octubre de 2018.

Otro de sus trabajos representa un bote inflable lleno de inmigrantes, una crítica a las feroces medidas antinmigración que han tomado varios países de Europa.

2. Tania Bruguera: “Artivista”

Tiene 54 años, originaria de la Habana, Cuba, es la más vigilada por la policía de su país. Combina sus intervenciones performáticas con el activismo social al que se adhiere como “artivista”.

Ha logrado exponer en museos como el MoMA de Nueva York y la Tate Modern de Londres. Sin embargo, es considerada una enemiga mayúscula por el régimen de su país, al que critica con su obra. Desde los noventa vive una vida nómada, aunque la mayor parte de su tiempo lo pasa en Estados Unidos. Vuelve con frecuencia a Cuba, donde asegura siempre es detenida durante horas en el aeropuerto. Sin embargo, no ha dejado de tener un vínculo cercano con su lugar de origen, de hecho en el brazo derecho tiene tatuadas las coordenadas de su casa en La Habana.

Hoy soy lo que tus abuelos fueron

Una de sus obras más contundentes es la de “Autosabotaje”, que hace referencia a esta situación en su país. En ella juega a la ruleta rusa, con una pistola en la sien, frente al público. Considera este acto como una metáfora de trabajar con arte en su su país, pues hay que perder el miedo y apostarlo todo.

Su condición de migrante y disidente, le ha llevado a enfrentar que le quiten de exposiciones sin razón, que amigos se alejen de ella repentinamente después de sospechosas visitas del régimen o encontrarse perseguida en su vida cotidiana por personas desconocidas para ella.

Tania confiesa que luego de permanecer un tiempo en Panamá: “Ver la Habana, a mis 12 años de edad, en un momento de la infancia en el que empiezas a cuestionarlo todo, fue un golpe muy fuerte para mí. Yo creo que por eso soy artista, porque no pude reconciliar la realidad con la proyección utópica que tenía de esa realidad. Ahí está la raíz de mi obra”.

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Aphorismo F, 2015

3. Vicente Rojo: Un color, un artista

Vicente Rojo solía confesar “Alguna vez fui español, ahora soy mexicano”. Nació dos veces, la primera en 1932 en Barcelona y la segunda a su llegada a México en 1949, luego de un viaje de 36 horas, por avión, con muchas escalas, y cuando tenía 17 años. Así que murió, en la Ciudad de México a los 72 años de ser mexicano y a los 89 de haber sido español. Su nacionalidad ibérica la mencionaba en pasado. Aunque nunca perdió su acento, es posible que pocos como Rojo hayan conocido y amado más que él, al país que lo adoptó.
Escultor, pintor y diseñador gráfico, hizo obras para libros, espacios íntimos y espacios públicos.

Sin duda un pilar de la cultura y el arte en México. Su personalidad sutil, discreta, sobria y dulce le hacían el ser humano tan querido por sus amigos y conocidos. Vicente Rojo nació en Barcelona en una familia republicana que encontró refugio en México, País que le dio la posibilidad de ser él mismo y convertirse en artista.

A lo largo de su obra podemos encontrarnos con “Escenarios” y “Recuerdos” que hace alusión a su infancia. Después de reconocer su eterno romance con nuestro País en “México bajo la lluvia” y su búsqueda incansable en las series abiertas de “Negaciones” y “Escrituras”.

Rojo trabajó toda su obra de manera simultánea. Al mismo tiempo varios cuadros de distintas series. Mientras descansaba o secaba uno en la mesa lateral, intervenía otro en su mesa de trabajo. Fue zurdo y recuerda haber tenido su manita amarrada en el pupitre en su niñez para “corregirlo”. Al final con la mano izquierda logró una amplísima obra que dejó al mundo como legado.

De familia republicana, con apellido de color con carga política. Vicente Rojo vino a México huyendo del hambre y la pobreza que dejan la guerra. Encontró la luz en México, país al que nunca abandonó.

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Turning the World, 2005

4. Anish Kapoor: estudiar fuera y no volver

El artista que ha pantentado el negro más negro y que ha logrado fama mundial con sus esculturas monumentales que integran el espacio público a sus reflejos, nació en Bombay, India, pero ha desarrollado toda su obra y ha podido proyectarla al mundo desde Londres, Inglaterra.

De padre indio y madre judía-iraquí, a los 16 años dejó su India natal para mudarse a Israel: el plan era estudiar ingeniería, pero la abandonaría a los seis meses. Las matemáticas no eran para él y se inscribió en Bellas Artes en Londres. Llegó a Reino Unido en los setenta.
Actualmente, se rebela a ser calificado como artista indio, pues considera que occidente “exotiza” a los creativos y que las etiquetas de nacionalidad no deben ser realmente relevantes.
Para Kapoor en el mundo hay una obsesión de hablar de -artista de África-, -artista de China-, pero no se menciona la procedencia cuando el artista es americano. Basta su nombre. Parece que en ese caso el arte sí es invención suya mientras que en el caso de los demás automáticamente se piensa: -Oh, es de Camerún, así que debe de haber algo de cultura camerunesa de fondo en su obra-.

Así Anish, es un artista contemporáneo en busca de la universalidad, resistiendose a la etiqueta del origen exótico. Asegura que “Hoy deberíamos mirar una obra y valorarla en función del resto de la creación artística que se hace en el mundo. Hay que tener puntos de vista más sofisticados y menos colonialistas”.

Las razones para migrar de Anish Kapoor , se adivinan en el desarrollo de una vida interior más rica. En Londres pudo dar espacio a ella.

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Vuelo sobre la ciudad, 1918

5. Marc Chagall, un ruso en París

De una época menos contemporánea, resalta la historia de Marc Chagall, un pintor afincado en Francia de origen ruso. Nacido en una pequeña aldea rusa, sus inquietudes artísticas le llevaron a París en 1910, donde alcanzó su madurez. Volvió a Rusia en 1914 y participó activamente en la renovación cultural de su país, pero sus disputas con Kazimir Malevich y las exigencias revolucionarias de vincular compromiso político y obra artística le llevarían a marcharse a Alemania en 1924. Su condición de judío le obligaría después a un peregrinaje por Francia y Estados Unidos, que le devolvería definitivamente a Francia al concluir la Segunda Guerra Mundial .

Su pintura es la encarnación de una memoria que funde los recuerdos personales con el folclore popular ruso y constituye una unidad indisoluble entre realidad y fantasía.

Las historias de los artistas son historias que sirven también para reflexionar sobre cómo el arte es agente para crear redes de apoyo para la población migrante. Sobre lo universal del sentir humano y sobre la forma en la que la migración enriquece la vida cultural del mundo.

*Periodista cultural, especializada mercado del arte y difusión del arte y la cultura
@Velfu

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