Ya se acerca la semana de arte y es el momento perfecto para ir a ver todas las explosiones artísticas y creativas a ferias, galerías, museos y proyectos independientes en la CDMX. Cuando escucho que el arte no es para todos me sorprendo, porque ¿quién que se pare frente a una obra de arte no experimenta alguna emoción? Hay una idea que se repite mucho cuando hablamos de arte: que entenderlo es difícil, que hay que saber, que algo se nos puede estar escapando. Como si mirar arte fuera parecido a contestar bien una pregunta.
Y no lo es.
El miedo a no entender el arte no nace del arte mismo, sino de todo lo que le hemos puesto encima: discursos cerrados, lenguajes especializados, la sensación de que alguien –real o imaginario– nos está evaluando. Por eso muchas veces, frente a una obra, lo primero que aparece no es la emoción, sino la duda.
La buena noticia es que entender el arte no significa descifrar un código secreto. Significa empezar a relacionarte con él. Y eso está al alcance de cualquiera que esté dispuesto a mirar con un poco más de atención y menos exigencia.
Cinco formas de entender el arte
Aquí van cinco formas simples –y reales– de hacerlo.
1. Empieza por lo que sientes, no por lo que significa
Antes de buscar explicaciones, obsérvate a ti. ¿Te atrae? ¿Te incomoda? ¿Te da curiosidad? ¿Te genera rechazo? Esa reacción inicial no es superficial ni ingenua: es el primer diálogo con la obra. Sentir no es un paso previo para entender; es parte del entendimiento.
2. Dale tiempo
El arte no se entiende en la prisa. Quédate un poco más de lo que crees necesario. Mira desde otro ángulo. Aléjate y vuelve a acercarte. A veces una obra empieza a decir algo justo cuando ya estabas a punto de irte.
3. Mira la paleta de color
Los colores nunca están ahí por azar. Hablan de una época, de un estilo, de una intención. El ejercicio es simple: identifica dos o tres colores dominantes y pregúntate qué atmósfera crean. ¿Es fría o cálida? ¿Tranquila o tensa? ¿Alegre o melancólica? Si puedes responder eso, ya entraste a la obra. Ahora disfrútala.
4. Acepta que no todo tiene que gustarte
No conectar con una obra no te hace ignorante, y conectar tampoco te convierte en experto. El error es creer que, si no te gusta o no lo entiendes, el problema eres tú. A veces la obra simplemente no es para ti. Y eso también es parte de la experiencia.
5. Pregunta sin miedo
Hablar con artistas, mediadores o galeristas no te quita autonomía; la amplía. El arte no se rompe cuando alguien pregunta, y nadie espera que sepas todo. Preguntar no es señal de ignorancia, sino de curiosidad.
La Semana del Arte puede ser abrumadora si la vivimos como una obligación cultural o como una prueba de conocimiento. Pero también puede ser una oportunidad para reconciliarnos con el arte desde un lugar más libre, más cercano, más humano.
No se trata de entenderlo todo. Se trata de confiar en lo que puedes sentir frente a una obra. De permitirte mirar a tu manera. De empezar, poco a poco, a hablar su idioma sin miedo.
Por eso me entusiasma tanto organizar una feria como BADA, porque ahí el arte no se vive a distancia. Se vive en la cercanía, en la conversación, en la posibilidad de preguntar sin miedo y escuchar la historia detrás de cada obra directamente de quien la creó. Nadie mejor que el artista para acompañarte en el encuentro con el arte y abrirte la puerta a una experiencia auténtica.
Te invito a recorrer BADA, a caminar entre sus pasillos y descubrir el trabajo de 200 artistas maravillosos, sabiendo que no necesitas entenderlo todo. Basta con que una obra te detenga, te hable o te incomode un poco. Estoy segura de que, entre tantas miradas y propuestas, habrá varias que te harán vivir de verdad la experiencia del arte.
BADA se llevará a cabo del 5 al 8 de febrero, de 11 de la mañana a 9 de la noche en Campo Marte, ahí te espero.
Porque el arte no exige respuestas correctas. Solo presencia.
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