ARMANDO MANZANERO


Armando Manzanero, la visión personal de la leyenda musical

En el Día del Compositor, retomamos esta interesante entrevista que la periodista Bibiana Belsasso le hizo en 2014 al inolvidable Armando Manzanero, uno de los más icónicos creadores mexicanos, quien enamoró con su música a personas de todas las edades, a lo largo y ancho del mundo.

Don Armando Manzanero, un gusto y un placer tenerle hoy aquí.
Imagínate el gusto que me da después de haber convivido contigo tanto tiempo en esos años cuando tú eras una niña. Ver cómo te has logrado y te has desarrollado, lo completa que estás en esta materia tan bella que se llama comunicación, Bibi.
 
Cuando empezamos a hacer el programa Todo personal, también el título de mi columna, le pusimos así por su canción Nada personal.
Escogiste una de las canciones que más amo en la vida, porque para mí esa canción es el arranque de otra época como compositor y como hombre. Entonces eso me hace muy feliz cada que te escucho, porque te escucho y te veo mucho.

Pero le cambiamos la letra. Jorge (Fernández Menéndez) tiene un lema, dice que en el poder y en la política, todo, absolutamente todo, es personal. ¿Considera que es así?
Todo se puede hacer personal. En mi caso, sí era Nada personal, la verdad, porque yo tenía una amistad muy limpia, muy querida, muy bella y con un acercamiento enorme con una de las personas que más he amado en mi vida. Y lo que la letra dice es cierto: “No necesito arrinconarte ni antes de dormir besarte, y es que entre nosotros no existe nada personal”.

Armando Manzanero
Armando Manzanero y Bibiana Belsasso cuando se realizó esta entrevista en 2014.

Siempre a distancia de la política y el poder

¿Qué pasa, por ejemplo, en la política y en el poder, que todo es absolutamente personal?
¡Bueno! La política indiscutiblemente es un oficio inmensamente difícil. Yo creo que de todas las ramas de lo que yo conozco, lo que respecta a las labores, la política es el oficio más difícil que pueda haber, porque es muy complicado que digan sí o no. Siempre son compases de espera, pues tienen que cuidarse todas las espaldas, tienen que ver a quién afectan, a quién benefician, cómo queda la situación. Luego, en estos tiempos donde todos los partidos tienen que ver con una misma causa, se hace más difícil. Pero en la política todo se puede, como en la música y en las canciones.


¿La misma causa es que cada quien busca su propia conveniencia?
Que cada quien busca su bienestar.

Saber hacer política también es un arte. Usted siempre dice que no le interesa la política, pero hace política todos los días.
No es cierto, no me interesa la política como única labor, pero en la Sociedad de Compositores, de la que formo parte, indudablemente estamos inmiscuidos en esta. Si no fuera por la ayuda de todas las altas autoridades, bajas autoridades, medianas autoridades, no podríamos lograr lo que necesitamos para nuestros compositores. Esta sociedad tiene 30 mil compositores; todos los días, nuestra intención es darles bienestar y mejorar sus condiciones.

A mí me llama la atención que prácticamente todos los políticos, presidentes, desde la época de Gustavo Díaz Ordaz para acá, siempre lo han buscado.
Bueno, Díaz Ordaz no me buscó, lo que pasa es que fue Televisa quien me pidió que compusiera una canción.

¿Pero sí compuso una canción para el aniversario del ex presidente?
Sí, claro, porque él me la encargó, pero yo no sabía que era para Díaz Ordaz. Lo que no me supo agradable es que le encargaron una a Álvaro Carrillo, le encargaron otra a Luis Demetrio y me encargaron una a mí.


¿A ver cuál quedaba mejor?
Quién sabe, yo me imagino que sí, a ver cuál quedaba mejor.

Por supuesto, la de usted quedó mejor.
No, no es que haya sido la mejor. Lo que sucede es que yo estaba en mi arranque, en mi pleno apogeo, y cuando una persona está en su pleno apogeo, no es prudente concursar con ella.

Pero eso fue un acercamiento con el poder.
No, no, porque soy un tipo ajeno a todas esas condiciones particulares. Soy un tipo negado a la búsqueda de poder y del bienestar económico a través del poder. No me interesa, sino todo lo contrario. Yo estoy puesto a ver a quién puedo ayudar, de la misma forma como me ayudaron cuando comencé esta difícil carrera de la composición y el canto.

Soy un tipo negado a la búsqueda de poder y del bienestar económico a través del poder. No me interesa, sino todo lo contrario. Yo estoy puesto a ver a quién puedo ayudar, de la misma forma como me ayudaron cuando comencé esta difícil carrera de la composición y el canto.

El arte y la cultura como salvavidas de los individuos y la sociedad

A ver, vamos a hablar de otro tema, en 2014 le dieron un reconocimiento importantísimo, un Grammy por trayectoria, y es el norteamericano, no el latino.
Sí, pero quiero decirle y desilusionarla: en los años 70 tuve el primero, y americano. En ese entonces no había la diversificación con respecto al latino y al americano; había un solo Grammy. Y me llevé uno por Somos novios.

Sí, que la acabó cantando Elvis Presley.
No, bueno, fue la última grabación que tuvo, pero quien da el éxito fuerte fue un inmenso monstruo de ese entonces que se llamaba Perry (Como), que en paz descanse.

Triunfar en Estados Unidos, ahora que estamos viendo, sobre todo, tanto problema de migración y racismo, es complicado como latino.
Bueno en inglés, sí. Cuando se habla de meterse en una letra de inglés o una canción en inglés para el mercado sajón, el americano, sí es muy difícil. Tenga en cuenta que, si no me equivoco en lo que respecta a los números, estamos hablando de que hay 35 millones de latinos en Estados Unidos, de los cuales es una barbaridad la cantidad de mexicanos, debido a la enorme franja de la frontera. Entonces cuando hay un grupo norteño, un grupo de onda grupera o un compositor de ese tipo de música, tiene mucho éxito entre los latinos y los mexicanos que viven allá. Ahora, meterse con el mercado anglosajón ahí sí es otro boleto.

En la actualidad estamos viendo una complicada situación migratoria.
Es una tristeza, yo pienso y me pongo del lado de los dos bandos. No sé qué tan cierto sea, pero es inhumana la forma en que los amontonan en un solo cuarto, para que puedan pasar el tiempo que les toca mientras ven qué hacen con ellos.

Estoy consciente de la forma cómo un emigrante viaja por ese camino que no puede ser más amargo, a través de La Bestia, en el que no solo tienen que cuidarse cuando llegan a la frontera de los norteamericanos, muy en especial de los texanos, sino también de nuestros propios coterráneos que los asaltan, los violan, los lastiman, los hieren y, a veces, los asesinan. Es ahí donde me doy cuenta de lo duro que debe ser ir a buscar un pedazo de pan y bienestar en un lugar que no es el de uno.

Pregunto esto porque sin duda conoce América Latina como la palma de la mano.
¡Como la palma de mi mano! Y es algo de lo cual me siento muy orgulloso y por lo que le tengo que dar gracias a Dios, pero inmensas, todos los días y a cada momento.

Conoce también precisamente la violencia que se ha dado en esas zonas. Muchos niños han tenido que salir de El Salvador y Guatemala por la violencia.
No en todos lados. Y no es otra cosa más que la maldita desgracia de la pobreza, los malos y crueles manejos que puede haber, sobre todo en lugares donde es visible que la autoridad y el buen gobierno hacen falta. Y es que ellos son directamente responsables de la educación.

Si a todos los mexicanos se les diera la misma educación y preparación que tiene un universitario de La Salle, Las Américas, la Latinoamericana o de cualquiera de esos lugares, indudablemente podrían salir a pelear, pero cuando salen, no saben nada qué hacer. Y hablamos de nuestro país, específicamente.

No, bueno, ¿y qué hacemos con los maestros de la Coordinadora que están en la calle golpeando?
¿Qué se hace con 120 millones de habitantes de los cuales solo un porcentaje está bien preparado? Y vamos a hablar del tema de los maestros como yo lo veo. No va la forma de comportarse, no va la forma de hacer tanto montón, tampoco va la forma en que perjudican a terceras personas, como al automovilista que quiere llegar a su trabajo, o en que afectan al Monumento a la Revolución o al Zócalo.

Pero también está el tema de los niños.
Vamos a ponernos al lado de la otra gente. ¿Cómo se pueden enterar de que tanta gente cobra por una maestría que en realidad no ejerce? ¿Y cuánta gente cobra grandes cantidades de dinero por dirigir ese gremio? Además, no le dan lo que realmente precisa al trabajador, que en este caso es el maestro.

Si queremos tener buena educación, si queremos tener un buen maestro, vamos a pagarle de acuerdo a cómo se va a comportar en la manera de enseñar.

Tomé la música porque ha sido mi pasión desde el día que la conocí y va a ser mi pasión hasta el día que me vaya; es mi elemento primordial.

Estoy totalmente de acuerdo; sin duda, no podemos salir adelante si no tenemos una buena educación en el país. Y hay muy buenos maestros, hay maestros muy talentosos, pero también están estos de la CNTE, maestros que están tratando de boicotear…
Definitivamente. Y pasa que ahí se aprovechan todos los que podíamos decir que son el lastre, ahí se aprovecha el mal ciudadano que se presta para engrosar esas filas y hacer esos desmanes que lo único que provocan es orillar a que los maestros o ese tipo de gente se unifique.

Si usted fuera la autoridad, ¿qué haría?
No podría ser autoridad. Yo siempre entendí que puedo ser todo menos una autoridad, porque al segundo o tercer día me ejecutarían, debido a que no podría aceptar que me den una cantidad de dinero para que viera la forma de que el señor que acaba de entrar a la cárcel se fuera, huyera de ahí, sobre todo con el daño y las cosas que hacen cuando están libres.

¿Eso está pasando con nuestras autoridades?
Yo no sé qué esté pasando. Le voy a decir una cosa, la que yo reclamo como ciudadano. Veo que meten a fulano a la cárcel, y meten a zutano, a mengano y a todo el mundo, pero yo digo que no los metan a la cárcel, que devuelvan lo que se llevaron. Es ahí dónde me pregunto: ¿Dónde está lo que se llevaron? ¿Por qué no lo devuelven?

¿Y qué pasa con otros hombres, por ejemplo, narcotraficantes, que también han contaminado?
Ahí sí quién sabe. No parece justo, pero todo es un mismo círculo, todo va envuelto en el mismo paquete. Vamos a enseñarle música a nuestros hijos, vamos a hacer que desde niños conozcan música y que practiquen un instrumento. Que estén involucrados en la lectura, que les quiten un poquito el “aparatito” ese electrónico con el que todo el día están posesionados. ¡No!, que lean un poco, porque el que está cerca de la lectura, cerca de la poesía, cerca de la música no puede ser violento.

Ahorita que me dice que la educación de los niños es tan importante, quiero mencionar que en TV Azteca hay una sinfónica de niños.
Qué bueno que me tocó el tema de TV Azteca. El otro día, el señor Esteban Moctezuma me habló para invitarme a escuchar sus dos sinfónicas, que por cierto, ya las escuché, por otros medios. Es un orgullo tener eso, es realmente maravilloso que puedan ocuparse de esa gente. Lo hizo un presidente de la república en Colombia, con magníficos resultados.

Entonces quiero mandarle un mensaje: Cuando desee que yo vaya a sus maravillosos espectáculos, que me hable con tiempo, que yo no vivo nada más esperando que él me hable para que yo pueda ir a lo que quiera. Tengo grandes deseos de ir a un concierto.

¿Cómo cambia la mentalidad de los niños si empiezan a convivir con la música desde chiquitos?
El que tiene la música por dentro tiene una sensibilidad que no le permite que entre la delincuencia a su corazón. Espacio que la música gana se convierte en espacio que la delincuencia pierde.

Usted ha hecho mucha labor social.
Pero ya me preguntaron mucho de política, ya no quiero hablar más de eso.

El que tiene la música por dentro tiene una sensibilidad que no le permite que entre la delincuencia a su corazón. Espacio que la música gana se convierte en espacio que la delincuencia pierde.

Del amor al circo al amor a la música… y luego a la vida misma

Antes de ser músico, quería ser cirquero…
Yo ya era músico cuando entré a trabajar a un circo, porque ya tenía dos años de estudio. Entré al circo a los 10 años, pero como un empleado supernumerario, no como empleado fijo. Tocaba los timbales; cuando yo lo hacía, el que los tocaba usualmente se iba a ver a su novia, y me dejaba tocando los timbales solito. Un día me fui con el circo, pero no llegué muy lejos, pues mi padre fue por mí inmediatamente. El circo sigue siendo mi pasión, sigue siendo mi locura.

¿Pero qué quería ser en el circo? ¿Trapecista?
Bueno, en una ocasión, cuando tenía 10 años, hice un acto de trapecio, pero muy facilito y muy bien arreglado de manera que no me lastimara. Lo hice porque faltó el chavito que tenía que hacer de un lado para el otro el trapecio. Pero quiero decirle que es mi pasión, no me sabe, me sabe amargo que les quieran fastidiar la vida, porque no pueden trabajar con animales que porque están maltratados, que porque los animales tal cosa. Yo me pongo a pensar que la gran mayoría de esa gente –que supe que es problema de partido, que andan justificando la presencia de un partido– nunca ha estado en un circo ni tiene noción de qué se trata. Si hay algún animal consentido para que pueda trabajar a gusto es el animal del circo.

¿No es verdad que los matan de hambre y los maltratan?
No es cierto. Imagínese usted un tigre que salga con hambre, lo primero que se come es al domador.

¿Y por qué no prosperó en el circo y luego se fue a la música?
Porque mi padre fue por mí, pero no se crea que no prosperó, ¿eh?, yo tengo al circo en mi corazón todos los días. Soy amigo de todos los circos que existen en México. Y tomé la música porque ha sido mi pasión desde el día que la conocí y va a ser mi pasión hasta el día que me vaya; es mi elemento primordial.

¿Quién le dio su primer instrumento?
Mi instrumento no me lo dan, lo consigue mi mamá a través de una máquina de coser que le sobraba, la cual cambia por un piano que una amiga de ella tenía arrumbado en la pared, en un cuarto de hotel. Y es así como adquiero el primer piano, que tenía un coro de polillas y un coro de arañas adentro, porque estaba abandonado. Ese fue el piano con el que yo comencé a tocar, porque ya sabía música, pero no tocaba el piano.

Y su primer acercamiento formal con la música fue a través de su maestra Vaqueiro, de quien dicen que fue importantísima para usted.
No es que haya sido muy importante, lo que sucede es que aprovechó que era tía abuela de mi mamá y la directora de Bellas Artes. Es así como yo fui solo, como dicen los yucatecos, “a entregarme”, me fui a inscribir a la escuela.

¿Eso todavía fue en Mérida?
Sí, claro, en Mérida. Tenía ocho años cuando me salí de la escuela-escuela y me fui a la escuela de Bellas Artes, que estaba a cinco esquinas. Ese día, conocí la música y a partir de entonces, nunca le he soltado la mano.

¿Y sus papás le decían “sí, quédate con la música” o “ponte a estudiar”?
Mi madre era muy entusiasta con respecto a la música, y mi padre lo vio con buenos ojos, pero cuando notó que de veras yo podía ser un músico, me trataba de frenar la carrera. Me disgustó al principio, no me supo bien, pero después entendí la razón: él se consideraba y era un gran cantor; sin embargo, no le había ido bien en su vida económica, y a lo mejor no quería que yo pasara por los trabajos que él pasó.

Hay una historia que a mí me sorprende muchísimo: su padre agarra y le vende el primer piano que tiene.
Me lo vendió, después de habérmelo regalado. Me lo regaló un cumpleaños, creo que a los 14 años.

¿El mismo de la polilla?
No, este ya era un piano bueno, que inclusive le costó $800 en ese entonces. Después, cuando se dio cuenta de que iba a ser pianista, me lo vendió, y no me pudo frenar, porque al mismo tiempo, me compré un acordeón y empecé a trabajar con este.

¿Entonces llega a su casa de la escuela y ya habían vendido el piano?
No, me di cuenta de que lo iban a vender. Mire, yo he sido un tipo al que no le impresionan ni le impactan las cosas, las veo naturales, como parte de la vida. Me vendió el piano, bueno, pues vamos a conseguir con qué voy a seguir tocando. Y si me hubiera vendido el acordeón, yo me hubiera comprado una armónica, y si no, me hubiera comprado una flauta; el caso es que yo iba a ser músico porque así lo decidí.

Es algo que también recomiendo mucho: el niño y el adolescente deben tener respeto hacia su padre y su familia, pero también una decisión de lo que quieren hacer. Nada de que “porque papá es médico o abogado, tengo que seguir yo igual”. No, uno tiene que hacer lo que piensa que, a la hora de trabajar, no sea trabajo, sino una diversión.

¿Empieza a componer sus primeras canciones en el acordeón?
En el acordeón compongo mis primeras canciones, que por cierto, me acaba de grabar Fernando de la Mora una de ellas, en una forma deliciosa; se llama Nunca en el mundo.

A ver, ¿cómo va?
Tendría que ser en un piano, así al trancazo no, yo no conozco a capela.

Y entonces, ¿se sigue en Bellas Artes?
No, no, yo en Bellas Artes estudié exactamente de los ocho a los 12 años. A partir de ahí, me dedico a la música; a los 15 años, ya la agarro en forma, como hasta la fecha. Yo voy a cumplir 79 años, y al año siguiente, tendría 80 si me llega, y quiero decirle a usted que es la pasión que tengo por todo lo que hago, por la música precisamente. Y porque tengo pasión por la música puedo llevar muy bien este hermoso puesto que tengo en la Sociedad de Compositores.

Tiene mucho que ver el amor a la música, pero también el amor a la vida. Me decía que debe vivir los años que tiene de una manera muy intensa.
En realidad, para la gente de mi temperamento es difícil llegar a esta edad, porque uno no se puede permitir el lujo de perder un día en cosas que no valgan la pena, uno no se puede dar el lujo de sencillamente pasar inadvertidas las tantas bellezas que este mundo tiene; yo viajo, yo como, yo vivo bien. Y la recta final que yo tengo la voy a vivir muy bien, no voy a permitir que nada ni nadie me la vaya a interrumpir.

Para mí no es ningún trofeo ni es nada agradable haber tenido varios matrimonios. Me hubiera gustado tener uno solo, el último que tengo.

Un legado, no solo musical, que sorprende y perdura

El otro día estaba cenando en un restaurante, y el pianista tocaba y tocaba canciones de usted, porque se las pedían varios que estaban ahí echando novio. ¿Qué se siente ser el inspirador de tantas pasiones?
Yo me siento muy feliz porque la música que yo escribo, que sigo escribiendo y la que escribí haya llegado en el tiempo en el que las cosas tienen durabilidad. Todavía siguen tocando y grabando Adoro, canción que escribí en 1966.

¿Qué se siente ser prácticamente inmortal ya en vida? ¿Es una maravilla?
Yo me siento una persona muy normal y muy natural, pero con mucha satisfacción. Sí me da mucha satisfacción y me siento muy halagado. Me gustaría invitar a todos los compositores de las nuevas generaciones a que escriban igual, y no se peguen a las corrientes que a veces vienen de fuera y andan en la búsqueda de un enorme éxito, pero que resulta ser muy efímero. Mejor que se preocupen por escribir lo que les gusta; les va a tardar más el éxito.

Sí, porque ahora todo el mundo compone y todo el mundo canta.
Pero cuando tengan ese éxito se van a sentir muy satisfechos. Mire, la tecnología no se puede evitar, y todos los tiempos tuvieron música de su momento. Pero en la vida solo hay dos tipos de música: la buena y la mala; la buena se va a quedar y la mala va a pasar. También hay música que es muy buena, aunque la época que estamos viviendo, que es tan vertiginosa, hace que se vaya. O sea que a mí me tocó una época muy buena.

Vamos a hablar de las pasiones… usted ha vuelto loca de amor a más de una, muchas se enamoran perdidamente de don Armando Manzanero.
No, fíjese que no. Le voy a decir que si se hubieran enamorado no locamente, sino sencillamente enamorarse bien, yo estaría ahí, porque me hubieran atrapado, me hubieran cuidado que yo no me saliera de mis carriles. No, yo creo que a la gente que me veía o me escuchaba –ahora ya no, ya tengo 79 años– le gustaba mi música, y esa la podían tener a través de un disco en la cabecera de su cama.

A ver, para que aprendamos todas las mujeres, ¿qué se tiene que hacer para mantener encarrilada a una mujer?
Mire, yo el único consejo que le doy a los señores de todas las edades es que lo más importante es escuchar. Uno a veces no se preocupa de escuchar a la señora, los problemas que tiene, las cosas por las que pasa, las cosas que siente, cómo las siente. Deben tener un poquito de poder de observación, porque la mujer tiene unos instintos exquisitos, como de irse al salón de belleza para que le cambien el peinado, el color de pelo o el maquillaje, pero la mayoría de veces pasa inadvertida, porque el señor está demasiado ocupado en sus cosas de la computadora.

¿Y el señor qué requiere?
El señor –¡uy!, eso es lo más terrible– nada más requiere un poco de atención. Yo, por ejemplo, soy un tipo de invitaciones; yo quiero ir a un concierto, yo quiero ir a una obra de teatro, yo quiero oír música, yo quiero tomarme un trago, yo quiero comer. A pesar de que soy diabético, de repente me salgo del carril y me tomo una copa de champagne, y me gustan muchos guisados, soy un fanático de la comida en todo el mundo. Me enloquece viajar y lo más hermoso que un señor puede tener es la compañía.

Muchas veces, se tienen que hacer mil cosas. A usted le gusta el circo, de varias pistas, y así es la vida de muchas mujeres para poder salir adelante, pero sí a veces, en el día a día, se olvida ser esposa o esposo.
Yo creo que ahí es donde “incurren en un delito grave”; la misma atención debe tener todo el mundo, porque también el señor necesita atención. Al menos yo soy no absorbente, pero sí inmensamente exigente.

¿Será que los matrimonios de tantos años duraban cuando el tiempo esperado de vida era mucho menor?
Yo creo que eran los tiempos, ¿no? En ese entonces, eran noviazgos largos y se vivían matrimonios en los que debían tener tolerancia en ambas partes. Y yo reconozco que –ahí le va mi defecto más grande– tengo un grado de tolerancia no muy grande que se diga.

Otra falsa percepción que podría existir es que tengo mucho dinero, porque he durado mucho, porque tengo mucho éxito. Lo que nunca se han puesto a pensar es que tardo más en ganarlo que en gastarlo, y gastarme todo me ha dado un gusto y una satisfacción enorme.

Usted lleva varios matrimonios, ya nos podrá decir.
Para mí no es ningún trofeo ni es nada agradable haber tenido varios matrimonios. Me hubiera gustado tener uno solo, el último que tengo; eso me hubiera gustado. Llegué a este en un tiempo en el que entiendo perfectamente las situaciones, entiendo todo, y ella es una persona que me aguanta y me soporta muchas locuras.

Eso está bien, ¿no? Y tiene cinco hijos maravillosos.
Tengo seis, y eso que no tomó muy en cuenta a Rodrigo. A sus 42 años, me di cuenta de que no había forma de ponerlo en la línea que la vida exige ni de hacerle entender que el comportamiento de un hombre para vivir era uno. No es que no lo tenga o que no lo cuente… ya no cuento con él, que es muy diferente.

Sus hijas incluso le manejan algunas fundaciones de filantropía, como hospitales. No le gusta decirlo, pero hay que decirlo.
No me gusta decirlo, porque tal parece que me estoy promocionando. Mis hijas saben que cuando hay algún problema con alguien que vale la pena, lo van a resolver, porque saben que cuentan conmigo. Aparte, no es que quiera ser un buen negociante, pero dicen que cuando uno reparte, Dios le da más.

Que nadie lo sepa es lo más importante y lo más loable, hacerlo de la manera en la que lo hace usted, porque no le gusta andar pregonándolo, sino hacerlo de una manera muy calladita.
Porque no es la onda mía. Cuento con la ayuda de mis hijas, María Elena y Martha; con ellas dos cuento para hacer eso tan bonito.

Tiene otro hijo que es un gran músico, la verdad, Juan Pablo Manzanero.
Mi hijo Juan Pablo es encantador, pero no hay alguno que carezca de virtudes así, sobre todo tan diferentes. Diego es ese señor que se encarga de llevar mi negocio con una ecuanimidad y una honradez única. Juan Pablo es un gran músico, un magnífico compositor y un excelente intérprete, aunque su mejor virtud es ser jefe de familia, papá y marido, sobre todo con los años que tiene. María Elena es festiva, olvida todo, loca, tiene mucha rapidez, siempre está acelerada. Martha es tranquila, en paz, encantadora y magnífica madre. Mainka tiene una fuerza, un par de pantalones y adentro unos ovarios dignos de admirar; la actitud y la fuerza que tuvo para salir avante del cáncer son admirables, que dios me la guarde, que haga que realmente se erradique ese problema.

No hay uno solo que no admire; admiro enormemente a todos mis hijos.

Además de todo, Juan Pablo es un músico que siempre, de alguna forma, quiso alejar su carrera de usted, empezar él solo y probarse que podía hacerlo.
Sí, bueno, ese fue un acto de querer ser diferente; nunca se dio cuenta de que la música es la misma a través de diferentes caminos.

Una vida llena de experiencias y disfrutada al máximo


A ver don Armando, vamos a regresar a usted. ¿Cuál ha sido el acontecimiento más triste de su vida?
Bueno, yo creo que eso se vive siempre. Todos los días tiene uno un acontecimiento feliz y todos los días tiene uno un acontecimiento triste. Por ejemplo, uno triste que he tenido estos días, es que anoche fui a cenar con un amigo mío argentino que vino a México porque le gusta vivir muy bien. Llegó a través de Playa del Carmen, y tuvo la mala suerte de enfermarse ahí. Le dio un infarto bastante fuerte, lo tuvieron en esas cosas que hacen las clínicas para sostener a un ser viviente, y en la mañana se fue. Esas cosas me entristecen, porque es gente con la cual he convivido, y debe ser muy desagradable irse de este mundo en un lugar ajeno y sin estar con todos los suyos. Y mis momentos alegres son como hoy, que tengo un consejo en la Sociedad de Compositores en el que todos los resultados perseguidos se han logrado.

Para la gente de mi temperamento es difícil llegar a esta edad, porque uno no se puede permitir el lujo de perder un día en cosas que no valgan la pena, uno no se puede dar el lujo de sencillamente pasar inadvertida las tantas bellezas que este mundo tiene; yo viajo, yo como, yo vivo bien. Y la recta final que yo tengo la voy a vivir muy bien, no voy a permitir que nada ni nadie me la vaya a interrumpir.

La gente siempre opina, siempre piensa, siempre dice lo que no conoce. ¿Cuál es la falsa percepción que tiene la gente de don Armando Manzanero?
La falsa percepción que podría tener cierta gente es un problema que tuve hace como unos 10 o 12 años con una señora con la cual contraje matrimonio. Resulta que a la hora en que tuvimos problemas, la señora, mal aconsejada quizá por los abogados, dijo que yo tomaba los tragos y que la maltrataba y la golpeaba. Esas cosas aparentemente pasan inadvertidas, pero resulta que, con el tiempo, se da uno cuenta de que sí hay gente que cree que uno es así. Yo posiblemente pueda ser bravo y con cierta violencia, pero nada más de palabra, nunca de actitud ni nada; no tengo los tamaños para ser violento de otra manera. Otra falsa percepción que podría existir es que tengo mucho dinero, porque he durado mucho, porque tengo mucho éxito. Lo que nunca se han puesto a pensar es que tardo más en ganarlo que en gastarlo, y gastarme todo me ha dado un gusto y una satisfacción enorme.

Pues es vivir la vida, ¿para qué queremos que algo se quede, no?
Pero definitivamente, seguro que sí.

A ver, compléteme la frase, Armando Manzanero es…
Un tipo común y corriente.

Bueno, don Armando, ya estamos terminando esta entrevista, pero a ver, ¿le gusta tener el tema de Todo personal en el programa?
Sí, cómo no. Una de las cosas por las que me llamó la atención fue oír el Todo personal. Luego la vi a usted y claro que me gusta mucho. No hay nada más hermoso, como dijo usted hace un tiempo, que una canción perdure, y a través de un programa tan agradable como el suyo, es mucho mejor.

¡Ay, don Armando! Muchísimas gracias.
Gracias a usted, Bibis.

Como dice Jorge, en el poder, en la política y en la música, todo absolutamente es personal, sobre todo con esta platicadita.
Y todo puede pasar. Muchas gracias a todo su equipo. Gracias. ¡Vámonos!