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Foto: IMSS
junio 16, 2020 02:28 PM
Amil Hanna
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Conozco a cada uno de los pacientes, son mi gente, es como si un pedacito de mí se estuviera yendo: médica anónima

Entrevistamos a una médico cirujano general con especialidad y maestría administrativa en la salud, colposcopia y educadora en diabetes, que desde el sector público y privado ha estado enfrentando la crisis de salud derivada del coronavirus.

¿Cómo se siente ante esta situación a nivel personal?

A nivel personal, me siento frustrada y con una inmensa tristeza todo el tiempo. Me dedico a la medicina familiar y ver a esas familias que conozco, que me han apoyado y cuyos padres de familia están falleciendo, es muy triste. Ver que hay personas que por salir a ganarse el sustento se infectaron a través de gente ignorante y ahora sus familias se están destrozando, es difícil. Y por otro lado ver que hay otras personas que están educadas o tienen algún tipo de conocimiento, y que se la pasan quejándose o inventando que ya tienen la enfermedad…

¿Se refiere a que hay personas que buscan una incapacidad para dejar de trabajar?

Exactamente, hay personas en el sector público que buscan un certificado, a veces por enfermedades que ni siquiera tienen. Me queda claro que es por miedo y eso prevalece en todo México, pero en el sector salud, seas del área administrativa o seas médico, paramédico, enfermera o lo que sea, estás obligado por ética, o por lo menos por empatía, a ayudar, y están en una actitud de “sálvese quien pueda, yo veo por mí y nada más por mí”. Da coraje y tristeza.

¿Cree que el sector salud está rebasado frente a esta situación?

Desafortunadamente ya sobrepasamos no solamente la capacidad física, sino la capacidad mental y psicológica de todo el personal de salud.

¿Cómo son sus días?

Creo que no habido un solo día que no haya visto un paciente con COVID-19 o con probable COVID-19; mi primer pensamiento es “estoy viendo a la mamá o el papá, la hija o el hijo, la hermana o hermano, la prima o primo, la sobrina o sobrino, la tía o tío de alguien”. Simplemente hoy vi a una paciente bastante grave y el fin de semana se me murieron dos… Se siente un miedo latente por esas familias que se están rompiendo; jamás me había sentido así en mi vida, con esta tristeza, porque conozco a cada uno de los pacientes, son mi gente, es como si un pedacito de mí se estuviera yendo. Todos los días significan luchar contra la depresión, pero pienso “nooo, tengo que vibrar bien, por mí y por los que me necesitan”.

Doctora, ¿quiere agregar algo más?

En México la mentalidad es “hasta que no pase en mi familia no es palpable o no es verdad”. Por eso les pido que volteen a ver los hospitales. Hoy por hoy somos el país número uno en diabetes y en obesidad, ojalá no seamos también el número uno en COVID-19 por ignorancia. Hay que seguirnos cuidando al máximo.

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