Entre los bosques centenarios de Nagano, a más de mil metros sobre el nivel del mar, se encuentra Tobira Onsen Myojinkan, un refugio donde la naturaleza y la tradición japonesa se entrelazan en perfecta armonía. Este onsen, miembro de Relais & Châteaux, no es simplemente un lugar para alojarse; es un santuario en el que cada instante invita a la contemplación y a la serenidad. Desde que abrió sus puertas en 1931, Myojinkan ha recibido a viajeros que buscan escapar del ritmo del mundo moderno, ofreciéndoles el murmullo de los ríos, el aroma de los bosques y el calor de unas aguas termales consideradas curativas desde tiempos ancestrales.
Cada habitación parece respirarse con la calma del entorno, algunas vestidas de tatami y puertas correderas que dejan entrar la luz del bosque, otras adaptadas con suavidad al confort contemporáneo, siempre con un ojo puesto en la naturaleza que rodea el lugar. Los baños termales, tanto interiores como al aire libre, permiten sumergirse en un agua cálida que acaricia la piel y calma la mente, mientras los ojos se llenan de la belleza de los árboles, de la nieve en invierno o del verdor profundo en verano.
La experiencia en Myojinkan se completa con su cocina, donde la tradición japonesa se encuentra con la delicadeza contemporánea. Ingredientes de la región, cultivados en su propio huerto, se transforman en platos que celebran las estaciones y la riqueza del entorno, desde arroz y vegetales de montaña hasta productos fermentados con siglos de historia. Cada comida se convierte en un pequeño ritual, un homenaje a la tierra y al tiempo que ha permitido su existencia.
En Tobira Onsen Myojinkan, donde los bosques de Nagano envuelven todo con su calma atemporal, la gastronomía se convierte en un viaje tanto como un baño en las aguas termales. El hotel, miembro de Relais & Châteaux, ofrece dos restaurantes que encarnan la misma filosofía de excelencia y conexión con la naturaleza, pero de maneras distintas y complementarias.
El primero es SAI, un restaurante de cocina francesa reinterpretada con productos japoneses locales. Aquí, los vegetales de la temporada, carnes y pescados cuidadosamente seleccionados, y salsas delicadas se combinan en un equilibrio que celebra la pureza de cada ingrediente. Cada plato parece una pequeña obra de arte, y las ventanas que enmarcan el bosque circundante hacen que la experiencia culinaria se sienta como un diálogo íntimo con la naturaleza, un susurro que acompaña cada bocado.
El segundo, Kaiseki, es la esencia de la tradición japonesa hecha gastronomía. Cada plato es un poema visual y gustativo, desde el sashimi perfectamente cortado hasta los vegetales y pescados cocinados con paciencia y respeto por la temporada. La presentación, los aromas, la textura y el sabor se combinan para ofrecer una experiencia que trasciende la comida: cada bocado conecta con la tierra, con la historia de Shinshu, y con la serenidad del bosque que rodea el hotel. En Kaiseki, la comida se convierte en meditación, una celebración del tiempo, la estación y la belleza de lo simple pero profundo.
Pasear por sus senderos, contemplar el amanecer entre árboles y montañas, escuchar el agua correr, sumergirse en un onsen que parece eterno, todo contribuye a una sensación de renovación que va más allá del cuerpo: es el alma la que se siente abrazada. Tobira Onsen Myojinkan es, en definitiva, un lugar donde cada detalle ha sido pensado para ofrecer una experiencia única, elegante y profundamente japonesa, digna de la prestigiosa familia de Relais & Châteaux.
Sigue leyendo más de Deby Beard y conoce más sobre los placeres de viajar y la gastronomía aquí.
