En los últimos años, la idea de lujo ha cambiado. Ya no lo encontramos en lo material, sino en las experiencias, la desconexión, la tranquilidad, el bienestar y la sostenibilidad; pilares que sin duda encontramos en Playa Viva, un hotel regenerativo ubicado en el Pacífico mexicano y que sin duda se ha convertido en uno de nuestros favoritos.
Hace unas semanas, David Leventhal, fundador de Playa Viva, nos invitó a pasar unos días en este increíble hotel regenerativo ubicado en Juluchuca, Guerrero, a solo 40 minutos del aeropuerto de Zihuatanejo.
Sinceramente, al llegar al lugar nuestras expectativas eran altas, ya que Playa Viva ha sido reconocido con dos Llaves Michelin y es famoso por sus habitaciones en forma de casas de árbol frente al mar.
Sin embargo, al sumergirnos en el hotel, conocer su historia, su visión, estar en contacto con la naturaleza y sentirte en familia, quedamos más que asombrados.
Playa Viva
Lo primero que nos asombró de Playa Viva fue su tranquilidad. Un hotel que para nada es un centro turístico ruidoso con cientos de personas, sino un santuario, un lugar restaurativo, alejado de la multitud de turistas del Pacífico.
Un sitio donde la naturaleza es la que reina y nos acoge como visitantes, por lo que debemos ser muy amables con ella.
Además de la sensación de paz que nos transmite, algo que salta a nuestros ojos es el diseño de Playa Viva y las asombrosas Casas de árbol inspiradas en la migración de las mantarrayas Mobula.
Las casas, como seguramente te imaginaste, están suspendidas en las palmeras para evitar la erosión del suelo. Están creadas con bambú y hojas de palma, lo que te sumerge aún más en la naturaleza.
Algo que debemos mencionar es que Playa Viva no es para cualquier turista, sino para el busca la desconexión, la tranquilidad y el contacto con la naturaleza. ¿La razón? Las habitaciones no cuentan con puertas o cerrojos, sino que son abiertas para que todo momento te maravilles con la vista del mar.
No se cuenta con conexión a internet en las habitaciones, solo en el área de comedor, y no hay aire acondicionado.
La experiencia es totalmente natural y por las noches el sonido de los insectos y el de las olas del mar suele inundar el lugar, además de resultar arrullador.
Playa Viva cuenta con un total de 20 habitaciones, entre ellas las Casas de árbol y la Infinity Casita, la última incorporación del hotel diseñada por la arquitecta mexicana Andrea Orendain y la única habitación con aire acondicionado del hotel. Infinity Casita se ubica frente al mar, está creada con bambú y su techo está inspirado en el símbolo del infinito.
Hotel regenerativo
Un gran punto a resaltar es que el hotel es regenerativo. Es alimentado totalmente con energía solar, se utiliza gas únicamente para la cocina y todo lo que se consume es cultivado y cosechado en la granja y huertos de Playa Viva.
Sí, Playa Viva cuenta con una extensa zona de cultivos y granja donde se cosechan desde jitomate y flor de jamaica; hasta cacao, frutas como la carambola y se obtienen proteínas de origen animal.
Como mencionamos, Playa Viva es un lugar para la restauración, por lo que los huéspedes además de visitar la piscina y el mar, pueden asistir a clases de yoga o tomar un masaje relajante.
En nuestra visita, tomamos una clase de yoga para principiantes que sin duda nos hizo conectar con el presente. Además de un masaje que nos brindó aún más calma.
Liberación de tortugas
La experiencia con la naturaleza no solo se queda dentro de la habitación de hotel, sino que también se traslada a la Playa Icacos, al campamento tortuguero, donde los huéspedes pueden ser testigos de la liberación de tortugas marinas.
Cada día, entre las 6:00 y las 6:30 horas de la mañana, los encargados del campamento tortuguero llevan tortugas a la playa, para que regresen al mar.
Estas pequeñas tortugas son rescatadas y recolectadas desde que están en el huevo y colocadas en un nuevo nido protegido en espera de su nacimiento. Una vez que salen del huevo, son llevadas a la playa para que inicie su vida en el mar. Una experiencia totalmente encantadora e incluso emotiva.
La única recomendación que te damos, es estar muy atento en los anuncios matutinos, ya que cada día se avisa a los huéspedes si habrá liberación de tortugas, o no, mediante un letrero. Si tienes suerte, no puedes perderte de esta experiencia.
Playa Viva es un hotel de lujo que te hace estar en contacto con la naturaleza. Es restaurativo para los animales, plantas e insectos que habitan en esta zona de Guerrero e incluso para uno mismo, porque la tranquilidad, el sonido de la naturaleza y la desconexión te hacen vivir el presente y disfrutar aún más. En pocas palabras, Playa Viva es una experiencia que sin duda debes vivir.
Playa Viva
Ubicación: Zihuatanejo - Acapulco, Playa Icacos, 40834, Juluchuca, Guerrero.
Reservaciones: PlayaViva.com
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