Elegante, refinado y un verdadero taste-maker –que precede por mucho a los influencers de Instagram y otras redes sociales–, Valentino Garavani fue una verdadera fuerza en el diseño de moda… y en su vida personal, específicamente en las múltiples villas y casas que habitó son perfecta prueba de ello.
Las hermosas casas de Valentino
El hombre que siempre supo encontrar la belleza y diseñar prendas que realzan la hermosura de quienes las portaban, tuvo increíbles residencias en vida, incluyendo un castillo.
El propio Valentino alguna vez declaró que si no se hubiera convertido en modisto, habría sido diseñador de interiores. La mayoría de las casas que habitó, incluyendo un yate y una mansión londinense que albergó parte de su colección de arte, son testamento de ello, así como de una vida bastante lujosa y de decisiones de diseño que hablan mucho del diseñador.
Entre las casas conocidas de Valentino están:
- Chalet Gifferhorn en Gstaad, un exclusivo resort de montaña en los Alpes Suizos
- la Villa Vía Apia en Roma que adquirió en 1972
- el castillo de Wideville, ubicado en las afueras de París y que compró en 1995
- un departamento en Manhattan
- una mansión del siglo XIX en Holland Park, Londres
- el T.M. Blue One, un yate de 152 pies diseñado por Peter Marino
- La Villa Vagnola, en Cetona, Italia que adquirió en 1986.
La lujosa vida de Valentino en La Villa Vagnola
Si bien el diseñador y Giancarlo Giammetti, pareja y socio de Valentino, pusieron en venta la Villa Vagnola en 2019 por 12 millones de euros, esta villa junto con la de Roma son algunas de las casas de las que más detalles sabemos.
La Villa Vagnola es una mansión de 1750. La historia cuenta que Salustio Terrosi la mandó construir para celebrar su matrimonio con Maria Antonietta Vagnoli. La villa tiene 1.600 metros cuadrados y está rodeada por un terreno de 27 hectáreas que incluye un anfiteatro de piedra con capacidad de 200 personas, además, tiene la peculiaridad de unos túneles subterráneos que llevan a una tumba etrusca que data del siglo VII a. C.
Valentino y Giancarlo compraron esta enorme propiedad en 1986 y comisionaron al diseñador de interiores Renzo Mongiardino que tomó la gran tarea de convertir esta villa. Por ejemplo, sabemos que Mongiardino reprodujo los interiores de acuarelas austriacas y alemanas de principios del siglo XIX. Además, cada una de las 15 habitaciones tienen un estilo diferente… que cuenta la leyenda una de ellas fue nombrada en honor a Sophia Loren, quien fuera musa y gran amiga de Valentino.
Con murales pintados a mano que cubren las paredes y hasta los techos, acabados de mármol, sin duda alguna esta villa se aleja del minimalismo que ha predominado en el diseño de interiores actual, y nos recuerda que estas decisiones estilísticas muchas veces también hablan de lujo.
Así como sus otras propiedades, esta villa, más allá de ser un refugio de verano para la pareja, también fue escenario de grandes reuniones y fiestas. Después de todo, Valentino declaró su gusto por ser anfitrión, por pensar en lo que pondría en la mesa para sus invitados. De tal forma, se sabe que así como Sophia Loren, por los pasillos de esta gran villa desfilaron personalidades como Monica Vitti, Gwyneth Paltrow, hasta el rey Constantino de Grecia, entre otros.
Aunque la propiedad dejó ser parte del gran patrimonio de inmuebles de Valentino en vida, no deja de ser una muestra de una vida donde la belleza regía todo. En sus propias palabras: “Estoy enamorado de la belleza. Siempre me han gustado los objetos bellos”.
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