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Somos esclavos de las firmas tecnológicas

El uso de las redes sociales no solo nos hace predecibles y localizables, sino también el blanco perfecto de la publicidad, nos convierte en target, por lo que es necesario controlar a las empresas que creímos estaban construyendo un mundo mejor, pero que en realidad son responsables de esto.

Necesitamos marcos legales que interrumpan y castiguen la extracción a escala masiva de la experiencia humana: los algoritmos que recomiendan y nos hacen target y nos manipulan. Debemos tener protección de esas empresas que predicen millones de comportamientos cada segundo con millones de millones de datos que consumen de nosotros todos los días. Eso es lo que más o menos dice Shoshana Zuboff, autora de The Age of Surveillance Capitalism y profesora de Harvard Business School, en un reciente artículo de opinión que publicó en The New York Times. Ese es uno de los argumentos por los que muchos de los que vivimos con mucha tecnología a nuestro alrededor tratamos de no ser adictos a las redes sociales, como Facebook, Twitter, Tik Tok o Instagram; no nos interesa alimentar una base de datos para ser predecibles, localizables y blancos fáciles de la publicidad comercial o política.

  Esta discusión comienza a crecer en todo el mundo, pues antes se pensaba ciegamente que las empresas de tecnología estaban creando todo lo que podían a su alcance para hacer mejor al mundo y nuestras experiencias en el mismo territorio que se encargan de deconstruir con matemáticas, sociología y nuevas ideas de negocio.

Las redes sociales, dice la profesora Zuboff, no son una plaza pública, sino una plaza privada gobernada por máquinas y sus necesidades económicas, incapaces y sin interés en distinguir la verdad de las mentiras.

Estamos entrando a una era en la que cada día somos más conscientes de que Mark Zuckerberg, Jack Dorsey, Larry Page, Sergey Brin y Sundar Pichai no están en la búsqueda de un mundo mejor; están destruyendo el sentido común y la democracia en algunas naciones.

¿Qué debemos hacer ahora?, se pregunta Shoshana Zuboff. Muchos nos preguntamos lo mismo, tanto ciudadanos como políticos, empresarios y hombres de religión. Ellos han declarado que tienen derecho de conocer todo sobre nuestras vidas; dan por hecho que es lo que la ley indica. Ellos dicen quién debe saber, cuándo y cómo, reconocen nuestros rostros y para hacer uso de nuestro dinero, incluso algunos bancos nos obligan a entregar nuestras huellas; las huellas o no hay retiro de ahorros.

Ellos dicen quién debe saber, cuándo y cómo, reconocen nuestros rostros y para hacer uso de nuestro dinero, incluso algunos bancos nos obligan a entregar nuestras huellas; las huellas o no hay retiro de ahorros.

Entregamos nuestros miedos, las conversaciones sobre el desayuno, nuestras preferencias sexuales, si caminamos en las noches por las calles y qué calles, con qué porno nos sentimos más cómodos, si estamos embarazadas por nuestro patrón de compras en el súper, si necesitamos renovar ya la suscripción, si nos gusta más el sushi que la carne asada… toda nuestra vida está en sus manos.

El momento de regular las redes sociales

Por eso hace sentido lo que están haciendo muchos gobiernos en el mundo. No es una confrontación, simplemente están tratando de tomar el control de algo que parece les arrebataron sin que se dieran cuenta.

En México, el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal Ávila, abrió el parlamento abierto este lunes 8 de febrero del 2021, antes de presentar formalmente ante el Pleno su iniciativa para regular las redes sociales, pero dejó en claro que no abandonará su intención de legislar al respecto.

A través de un video difundido en sus plataformas digitales, el senador Monreal Ávila dio a conocer que su proyecto de iniciativa podrá ser consultado por el público en general a través de su página ricardomonrealavila.com, para que se conozca y se opine sobre ella, a fin de que pueda enriquecerla y presentarla en tres semanas.

Ricardo Monreal insistió en que las redes sociales, en los últimos tiempos, han cobrado relieve y demasiada importancia porque se han convertido, dijo, no solo en poderosos emporios económicos, sino también en poderosos instrumentos de comunicación. “Por esa razón, el Estado no puede mantenerse ajeno, omiso o indiferente frente a este poderío, que debe de ser regulado por órganos del Estado y también establecidos sus límites en la Constitución y en la ley de los países. Creo que el momento de la regulación es este”, indicó.

El momento de regular es este, coincidimos muchos en ello. Se han tardado más de la cuenta. Otra solución es abrir los ojos y evitar que las empresas nos gobiernen. Podríamos pensar que es fácil cerrar nuestras cuentas en Facebook, Twitter y otras redes sociales, pero la demanda de datos y patrones está ahora en la mente de los ingenieros de la banca, las estaciones de radio, los periódicos, las agencias de viajes, los vendedores de autos, incluso en los programas de las bocinas inteligentes y las sofisticadas pantallas planas que tenemos de adorno en las casas.

Al final del día, quedan varias cuestiones sobre la mesa. ¿Te has preguntado si quieres regalar tu libertad y privacidad? ¿Podrá el Gobierno de México luchar contra los titanes de Silicon Valley sin caer en sus tentaciones?

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