Cuando vemos al pasado, muchas veces podemos llegar a romantizarlo, sin embargo, existen muchas realidades que nos hacen agradecer el hecho de vivir en pleno siglo XXI, y es que, por fortuna, la ciencia ha avanzado al grado en el que podemos detectar casi cualquier cosa que podría hacernos daño a corto, mediano o largo plazo, lo que nos llevó a descubrir estos productos o tratamientos de belleza que eran peligrosos, por no decir mortales.
Podemos asegurar que hoy en día han de existir algunas prácticas que en el futuro causarán conflicto o incluso sacar una que otra carcajada a personas con un humor más ácido, pues seguramente son igual de terribles, pero aún no lo sabemos con certeza.
Aunque esto es sumamente real, podemos mirar atrás a estos tratamientos, y rascarnos la cabeza mientras nos damos cuenta de que tal vez no estamos tan mal al vivir en esta época.
La belleza romana
En la actualidad, realizar una depilación no es para todas las personas, sin embargo, en la antigua Roma era una parte fundamental en la rutina de higiene de los habitantes, pues el tener una piel radiante y libre de bello daba estatus, tanto a hombres como mujeres, y para ello, utilizaban herramienta como navajas, pinzas, e incluso, sustancias químicas que hoy en día sabemos que son cancerígenas, como la cera a base de alquitrán.
Los corsés
Los peligros de los corsés eran evidentes desde su ascenso en popularidad durante el siglo XVI, pero la época en la que se hizo más notorio esto en los siglos XVIII y XIX, a raíz de lo ajustados que podían llegar a ser, al grado de provocar deformidades en el torso de las mujeres al provocar que las costillas se hundieran, e incluso provocando la muerte por asfixia.
Plomo en el maquillaje
En el siglo XVIII, el maquillaje solía estar mezclado con plomo, lo que causó muchas muertes por envenenamiento en este periodo, tal es el caso dela condesa de Coverty, Maria Gunning, quien perdió la vida a los 27 años por este peligroso metal pesado.
Flebotomía
En la Edad Media, la piel pálida era sinónimo de belleza, y para lograr estas tonalidades, las mujeres de la nobleza solían practicar la flebotomía o sangría, que consta en extraer la sangre de la persona que la practica, en este caso, al punto de que la dermis tomaba un tono casi transparente.
Mercurio en la piel
El mercurio es un elemento mortal para las personas, este puede causar daño en los tejidos o en los riñones, además de trastornos neurológicos, que van desde temblores, pérdida de memoria, hasta cefalea. Este metal era utilizado en cosméticos, cremas o jabones para la piel, e incluso, algunos productos de belleza tienen dosis pequeñas al día de hoy.
Microdosis de arsénico
En el siglo XIX, un farmacéutico conocido como el Doctor Campbell, vendía obleas comestibles con una dosis de arsénico que este anunciaba como “segura”, además de jabones con este veneno, que aseguraba lograr una piel pálida y radiante.
Hiedra venenosa para la seducción
Es bien sabido que desde hace siglos, la belladona fue utilizada para envenenar a las personas por asesinos a sueldo, pero los aceites extraídos de esta planta eran utilizados por las mujeres para dilatar sus pupilas y verse más seductoras.
El corsé eléctrico
Ya mencionamos los peligros del corsé, sin embargo, en Inglaterra se ideó una variante de esta prenda con todas las características conocidas, pero que además daba choques eléctricos, esto, con el supuesto fin de curar la espalda débil, las reumas, el estreñimiento y la histeria, entre otras “enfermedades” de la época.
Píldoras con solitarias
Los remedios milagrosos para bajar de peso han sido básicos en la historia de los tratamientos de belleza, y uno de estos era ni más ni menos que unas píldoras con una lombriz solitaria, que supuestamente podía reducir el apetito y las tallas, aunque esto es en realidad sumamente peligroso para el organismo.
Pestañas falsas permanentes
Hoy en día se utiliza un pegamento especial para las pestañas postizas, pero en el pasado, en lugar de esto, un “especialista” las cocía con aguja en el párpado de la paciente.
Cigarro para la salud
Durante la mayor parte del siglo XX, fumar era algo considerado elegante y bueno para la salud, e incluso algunos médicos recomendaban el cigarrillo para tratar el asma o blanquear los dientes.
Tatuaje de labios
Hasta la fecha se practica el tatuaje de cejas, pero en los años 20, era muy común que las mujeres se tatuaran los labios, muy similar a un tatuaje actual, con un proceso muy doloroso y con una larga recuperación. Este tratamiento de belleza ha evolucionado y esto fue el precedente para técnicas como la micropigmentación o el microblading.
El furor radiactivo
A inicios del siglo XX, las compañías de belleza empezaron a experimentar con el radio sin siquiera conocer los efectos de este elemento descubierto por Pierre y Marie Curie, lo que generó productos de cuidado personal como cremas, maquillaje, productos para el cabello, hasta pasta de dientes o sales de baño, aunque este fue prohibido en 1937 tras darse a conocer los efectos secundarios.
