Cuando nos enfrentamos a la pregunta; qué es constelar, la homofonía de la palabra irremediablemente nos remite a las constelaciones estelares; pero aunque no nos referimos a ese campo de la espiritualidad y el esoterismo (tampoco de la astronomía o astrología), sí guarda cierta relación con el tema de las constelaciones familiares.
Las constelaciones celestes, es decir, las agrupaciones de estrellas en el cielo, sirvieron desde la Antigüedad para dar orientación a marineros, viajeros, mercaderes, etc. Pues conociendo el cielo y sabiendo leer cada constelación se podían marcar rutas de viaje, predecir mal clima y otros obstáculos en el camino a recorrer.
Cuando hablamos de qué es constelar, nos referimos a una vertiente de la terapia psicoanalítica y conductual, por la cual, ciertamente, se pueden conocer ciertos patrones familiares que han estado marcando nuestras decisiones... ¿Ves la relación? Las constelaciones familiares son, al igual que las constelaciones celestes, una agrupación de traumas y eventos familiares que han estado determinando nuestro propio destino...
¿Qué es constelar y para qué sirve?
Este término inició con Bert Hellinger, teólogo y psicoterapeuta alemán que durante el régimen nazi fue acusado de ser "enemigo del pueblo". El teólogo argumentaba que gracias a la apertura mental de su familia se mantuvieron a salvo de la influencia nacional socialista, lo que le valió algunos años de persecución y vigilancia.
Para Hellinger, una de las causas de no fluir en nuestro propio destino ni tener dirección mientras navegamos nuestra propia vida es la información almacenada en nuestro inconsciente, información sobre nuestros antepasados. Cada miembro de nuestra familia y su entorno es una agrupación que generó traumas, uniones, separaciones, etcétera y marcó un destino inconsciente en el linaje familiar. A ese archivo en nuestro inconsciente el terapeuta le dio el nombre de "carga sistémica".
Esta cámara en nuestra mente crea una fidelidad inconsciente a los patrones familiares, traumas, enfermedades, culpas, sacrificios y otras decisiones que vamos tomando casi sin ser conscientes de en qué lugar nos estamos posicionando y qué responsabilidad estamos cargando.
Hacer una constelación familiar es acceder, a través de guía experta (como la de un terapeuta), a esa área de nuestra mente y analizarla con la distancia del tiempo y de lo ajeno, porque ciertamente, ese patrón familiar no es nuestro. Sólo lo estamos siguiendo a ciegas sin siquiera haberlo visto.
¿Qué puedo constelar para sanar?
Cuando un consultante acude a constelación familiar debe tener en claro cuál es el nudo que quiere desenmarañar. Los aspectos clave de nuestra vida adulta son: relaciones, éxito profesional, éxito económico, problemas sexuales, enfermedades crónicas, traumas metales... Al acudir a una sesión de constelación familiar hay que tener bien claro el estancamiento que estamos enfrentando y queremos disolver de una buena vez.
Durante la sesión de constelación familiar se hace una revisión profunda (depende de qué problema se busque solucionar) de la historia familiar.
Al llegar al núcleo familiar como tal y exponerlo sin reservas ni censuras se puede ver claramente con qué estamos cargando y por qué determinadas áreas de nuestra vida no pueden avanzar. Al separarse de la historia familiar y al posicionarnos como adultos independientes y dueños de nuestro propio destino, se llega a una consciencia absoluta de nuestro linaje, de su entorno y del lugar que queremos ocupar en él. Para llegar a este momento de anagnórisis es necesario caminar de la mano de un terapeuta experto.
¿Qué se necesita para hacer una constelación familiar?
Para una buena sesión de constelación familiar primero se necesita claridad sobre tres aspectos fundamentales:
- ¿Cuál es el problema?
- ¿Qué deseas conseguir con esta sesión?
- ¿Cuáles son los hechos importantes de tu sistema familiar?
Lo ideal es haber hecho previamente una investigación amplia sobre todos los sucesos que marcaron nuestro linaje familiar, como: participación en guerras, migraciones, muertes tempranas o súbitas, enfermedades mentales, abortos, abandonos, afecciones físicas, suicidios, etcétera. En resumen, una especie de reporte de los "momentos canónicos" de nuestra familia.
Con esta información y con la definición clara de lo que quieres solucionar, el terapeuta te ayuda acceder a esa "carga sistémica" para encontrar el hilo del que hemos tirado sin ser conscientes al repetir patrones y proyectarnos en un conflicto que ni siquiera atestiguamos. De ahí que se crea que las constelaciones familiares nos ayudan a adivinar nuestra suerte.
No obstante, no halamos de esoterismo o espiritualidad, sino de conocimiento consciente y de toma de decisiones. Constelar no es magia, es terapia asistida y guiada para poder reconocer y aceptar lo que hemos estado haciendo inconscientemente y de dónde viene esa conducta.
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