Ramón Bilbao presentó su campaña global “Hechos para Sentir”, y más que una campaña, es una invitación a hacer una pausa y reconectar con lo esencial. La idea es volver al presente, poner atención en los sentidos y compartir momentos con las personas que hacen que todo valga la pena.
En esta etapa, la marca quiere hablar menos de tecnicismos y más de emociones, porque al final, nadie recuerda la etiqueta que bebió, sino el momento que acompañó ese vino y lo que hizo sentir.
Hoy muchas personas viven con prisa y ponen más atención en el resultado que en la experiencia. Ramón Bilbao propone algo muy distinto, como lo es abrir una botella con calma, mirar su color, percibir sus aromas, probarlo sin prisa y, sobre todo, disfrutar el momento con los seres queridos.
“Hoy el consumidor no busca tecnicismos ni solemnidad. Busca emoción, autenticidad y experiencias que lo conecten con el presente. 'Hechos para Sentir' nace de entender que el vino no es un fin en sí mismo, sino una forma de crear recuerdos y vínculos reales”, comparte Natalia González, directora del área Wines de Zamora Company para México, Brasil y Colombia.
Pero a todo esto, ¿qué es Ramón Bilbao? Esta bodega nació en 1924 en Haro, en La Rioja, y con el tiempo se volvió una de las más reconocidas de España. Su estilo apuesta por vinos frescos y equilibrados, donde la fruta tiene un papel importante. La casa ha buscado renovar el estilo tradicional de Rioja al dar más protagonismo a la fruta que a la madera y al explorar distintos terruños y zonas de mayor altura logrando vinos elegantes y fáciles de disfrutar.
“Exploramos cada terruño con la convicción de que la excelencia no se explica, se experimenta”, afirma Rodolfo Bastidas, enólogo y director técnico de la bodega.
El lanzamiento de la campaña siguió esa misma idea. La experiencia invitaba a poner atención en los sentidos. La cena fue un recorrido de cinco tiempos acompañado por distintas etiquetas de Ramón Bilbao. Cada platillo se sirvió con un vino diferente, lo que permitió probar varios estilos de la bodega.
El recorrido comenzó con Ramón Bilbao Crianza, un vino equilibrado y fácil de beber, con notas de frutas rojas y negras y un ligero toque de frutos secos.
Después llegó Ramón Bilbao Edición Limitada, de color rojo rubí que destaca sabores de ciruela y otros frutos negros, acompañados por matices de madera y hierbas. Es intenso, bien balanceado y con un final agradable.
La siguiente copa fue Ramón Bilbao Reserva, que combina fruta roja y negra con notas de especias dulces, vainilla y algunos matices herbales.
Luego se sirvió Ramón Bilbao Gran Reserva, originario de Rioja Alta en España que presenta notas de fruta madura como moras y ciruela, con un toque de cereza y hierbas aromáticas como romero.
Para cerrar la cena, probamos Ramón Bilbao Mirto, un vino intenso con notas de ciruela, cereza negra y especias como vainilla y pimienta, que dejó un final muy equilibrado.
Con "Hechos para Sentir", la marca abre un nuevo capítulo en México y refuerza su presencia como uno de los referentes del vino español premium. La idea es simple. Más que hablar de vino, se trata de compartir buenos momentos y disfrutarlos con calma.
