De acuerdo con las cifras que arroja Google, alrededor del 80% de la población mundial bebe al menos una taza de café al día. Seguro que nadie había pensado en eso la primera vez que un ser humano estuvo a bordo de una nave espacial en condiciones de microgravedad. La pregunta, ¿cómo toman café los astronautas?, debió ser una de tantas cosas que se descubrieron sobre la marcha.
Y en efecto, en un espacio de microgravedad, cómo logran que los líquidos se mantengan en su lugar, o que corran en la dirección que se espera. Esta gran incógnita, porque lo es, se resolvió gracias a un astronauta en un momento de ocio en el espacio.
Cómo toman café los astronautas
A la hora de empacar los alimentos necesarios para la primera misión al espacio, los líquidos debían sellarse en una versión de jugo infantil para beberse con la ayuda de un popote; así se evita que el líquido flote en forma de burbuja por el interior de la nave.
La cuestión es que, para que los líquidos no se dispersen por el espacio y sea peligroso para los astronautas (porque en lugar de beberse se puede inhalar por accidente) o para los controles de la nave espacial, hay que mantener todos los líquidos bajo control.
En las primeras misiones espaciales, el café se bebía igual que un jugo. Se trataba de un pequeño sobre con café al que había que añadirle agua y beberlo con popote. Pero no hay ser humano que disfrute con un popote su primer café del día... a excepción de los influencers.
No fue hasta que el astronauta Don Pettit aprovechó un rato de ocio en el espacio para crear la taza antigravedad que cambiaría la experiencia del café en la Estación Espacial Internacional (EEI) para siempre.
Taza espacial: Cómo funciona la taza antigravedad
Siempre se dice que "el ocio es la madre de todos los vicios", pero también lo es de todos los grandes inventos.
Corría el año de 2008 y el astronauta Pettit se encontraba en misión en el transbordador espacial rumbo a la EEI. Cansado de beber su café del día en un empaque para niños, tomó los restos de film plástico (esa cosa que contamina horrores y que todos tenemos en la cocina), cinta resistente al calor, y empezó a jugar con las formas.
Tiempo después, gracias al ocio y a su preparación como ingeniero químico, creó la taza espacial. A partir de entonces los astronautas pudieron disfrutar su café como en casa... o casi, porque la forma de la taza antigravedad es bastante inusual.
La taza espacial parece una lágrima derramada sobre una superficie plana, y en una de sus paredes tiene una especia de canal (un caminito), por el que el líquido corre hasta los labios de los astronautas.
Este diseño único aprovecha la capilaridad del agua para trepar por si sola (sin necesidad de gravedad), hasta la boca de los astronautas. La capilaridad es la razón por la que los papeles absorbentes funcionan, es decir, el agua reacciona a esta capilaridad (o conductos capilares) presentes en los materiales porosos y discurre de manera natural hacia arriba o abajo.
La taza espacial tiene este "caminito" que funciona como capilar, por lo que el café reacciona a él y responde al ángulo de inclinación cuando el astronauta lleva la taza a sus labios.
NASA’s coffee cup, designed to not spill in zero gravity
— Science girl (@sciencegirl) April 7, 2026
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Tiempo después, el investigador Mark Weisloge tomó el experimento del astronauta, lo imprimió en 3D y lo hizo realidad con los materiales adecuados para el ser humano y la microgravedad. Así fue como la primera taza antigravedad llegó al interior de una nave espacial para alegría de los astronautas amantes del café.
Años más tarde en 2015, la Agencia Espacial Italiana se alió con una empresa cafetera, Lavazza, para crear la primera cafetera capaz de preparar un espresso en el espacio.
En 2015 la astronauta Samantha Cristoforetti sirvió el primer espresso en un espacio de microgravedad. La próxima vez que te digan ocioso, sabes que en realidad estás en un periodo de iluminación creativa.
