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¿Tomo o no tomo? He ahí el dilema

Por: Lala Noguera
• 2 minutos de lectura

Analicé el fenómeno de la bebidas “zero” y cómo este mercado dejó de ser un nicho y se convierte en una potencia económica autónoma impulsado por la salud mental y el bienestar.

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tomo o no tomo he ahi el dilema

/ Getty Images

Las bebidas sin alcohol están obligando a los productores a reinventarse porque están teniendo pérdidas muy importantes en materia económica y los grandes portafolios de bebidas ya lo reportan. El mercado de las bebidas sin alcohol no se contenta más con ser una alternativa puntual. Se impone como una categoría económica autónoma, llevada por la necesidad de cambio y de oferta cada vez más sofisticada. La tecnología, la evolución de las mentalidades y el compromiso de los actores industriales convergen para dibujar un futuro prometedor a este sector en plena mutación.

Por qué los jóvenes dicen “no” al alcohol; las razones principales para este cambio de hábito:

  • Prioridad en la salud mental y física.
  • Control de la imagen social: En la era de las redes sociales, los jóvenes prefieren mantener el control total de sus acciones y apariencia, evitando situaciones embarazosas grabadas o compartidas en línea hoy dominadas por las redes sociales.
  • Diversión sin consecuencias y consumo consciente: Se busca disfrutar de la vida nocturna, discotecas y fiestas manteniendo la lucidez y la energía al día siguiente y evitar peligros con la delincuencia qué está rondando a cada momento.

Fuente: OMS a la Deutsche Gesellschaft für Ernährung

Las alternativas sin alcohol y productos populares en auge:

kombucha alternativa de bebida sin alcohol
Pexels

  • Cervezas zero: Marcas líderes como Heineken 0.0 han visto un crecimiento de doble dígito impulsado por este segmento joven.
  • Cócteles de Autor (Mocktails)
  • Bebidas espirituosas sin alcohol: Destilados que imitan el sabor del gin, ron o whisky. Incluso bebidas cómo el tequila o mezcal “zero” se atreven con este segmento y son elaboradas a partir de componentes naturales del agave.
  • Opciones funcionales: Bebidas como la kombucha, el matcha o refrescos artesanales con ingredientes naturales. Incluso existe el aguamiel de agave, qué se elabora en polvo mezclado con inulina de la misma planta y que al mezclarse con agua se obtiene aguamiel con probióticos y prebióticos insuperables. Además, si se deja fermentar unas horas, se obtiene pulque con una graduación baja de 3 a 4 grados de alcohol.

El impacto en la industria

El mercado de las bebidas sin alcohol no se contenta más con ser una alternativa puntual. Se impone como una categoría económica autónoma, llevada por una demanda estructural y una oferta cada vez más sofisticada. Los progresos tecnológicos, la evolución de las mentalidades y el compromiso de los actores industriales convergen para dibujar un futuro prometedor a este sector en plena mutación. Esta evolución redefine nuestra relación con las bebidas y abre nuevas perspectivas para un consumo más consciente y diversificado. En conclusión, podríamos por lo tanto decir que el mercado de las bebidas sin alcohol no es más un fenómeno de nicho, sino una tendencia de fondo que transforma durablemente la industria de las bebidas. Desde un punto de vista estratégico, sería por lo tanto un error no invertir en él desde ahora.

Y entonces la pregunta obligada, querido lector: “¿Tomo o no tomo?”, decida usted con o sin alcohol, pero mucha moderación en ambos casos. ¡Salud!

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