Con una superficie de alrededor de 180 metros cuadrados que representa "El Juicio Final", (la segunda venida de Dios) en la Capilla Sixtina, este fresco tendrá que ser sometido a lavado y restauraciones después de algunas décadas de su último tratamiento.
Como parte de las atracciones más famosas e importantes en el mundo del arte, la Capilla Sixtina y todos sus frescos son visitados diariamente por miles de personas, y aunque los directores y vicepresidentes de Vatican Museums han limitado las visitas a 24 mil turistas al día, no ha sido suficiente para detener las consecuencias naturales de esta exposición en el cuidado de los frescos.
Por qué el fresco de "El Juicio Final" necesita lavado y restauración
De acuerdo a los expertos y directores de Vatican Museums, la última vez que el fresco de "El Juicio final" se sometió a este tipo de lavado y restauración fue en 1994. No obstante, es evidente que otra vez debe recurrirse a un tratamiento especial ya que "El Juicio Final" ha perdido la viveza de su color.
De acuerdo a los expertos, la razón de que esto suceda en los frescos de la Capilla Sixtina es el ácido láctico, compuesto orgánico que produce el cuerpo humano mediante la fermentación bacteriana y el ejercicio aeróbico, es decir, sudor. En pocas palabras, este ácido láctico que flota en el ambiente junto con el aire acondicionado y el calcio que se desprende de las paredes de yeso de la Capilla Sixtina forman una capa blanca (hecha de sal) sobre los frescos, lo que hace que pierdan su color y, hasta cierto punto, los claoscuros y otras técnicas artísticas por las que es famoso Miguel Angel.
Ante tales inconvenientes sobre los frescos de Miguel Angel, es necesario someter, al menos esta vez, "El Juicio Final" a este proceso para devolverlo un poco a su estado original.
"El Juicio Final", la Capilla Sixtina y Miguel Angel
Miguel Angel completó el fresco en 1541, 30 años después de lo que se conoce como su mayor obra, la bóveda de la Capilla Sixtina. Estas escenas del Antiguo Testamento en el altar de la Sixtina, con sus múltiples representaciones, personajes, colores y situaciones dentro del mismo mural son una razón de preocupación si las visitas constantes, el tiempo, el clima y hasta los materiales empiezan a interactuar entre sí con reacciones que pueden ser adversas para los frescos.
Es por todas estas razones y por el peso cultural e histórico que tienen todos los frescos de la Capilla Sixtina para el Patrimonio Cultural de la Humanidad que deben hacerse mejoras constantes y pruebas continuas para que el deterioro, si es que está sucediendo, no avance.
Los frescos de Miguel Angel son obras de arte que deben apreciarse con paciencia y atención ya que están llenos de detalles, colores, escenas bíblicas. "El Juicio Final" representa el momento del Apocalipsis y la llegada de los ángeles celestiales anunciando el momento del Juicio Final. Con más de 400 personajes y la extensión que tiene "El Juicio Final", es una de las obras que merece todo el cuidado del mundo.
Cómo es el procedimiento de lavado y restauración de la Capilla Sixtina
El proceso de lavado y restauración de "El Juicio Final" en la Capilla Sixtina tiene una duración de aproximadamente tres meses, durante los cuales, con ayuda de papel washi (que está hecho de fibras naturales) y agua desmineralizada se hará un proceso de restauración para que la capa de sal sea retirada.
La restauración no cerrará los frescos, ya que se colocarán mamparas sobre el fresco mientras los restauradores trabajan, por lo que las visitas a la Capilla Sixtina y su mayor atracción no se verán afectadas. No obstante, de acuerdo con Giandomenico Spinola, subdirector artístico-científico del museo, este proceso tiene que considerarse como algo rutinario y no como un evento aislado, ya que dentro de un par de décadas tendrá que repetirse con tal de conservar esos colores vibrantes que Miguel Angel usó para la Capilla Sixtina.
