Vivir la Semana del Arte con bebés o niños no solo es posible: puede ser profundamente placentero, sensorial y formativo si se hace desde el ritmo correcto. No se trata de “ver todo”, sino de habitar el arte con ellos.
Las ferias tienen un ambiente más relajado que el de los museos. Con el acompañamiento correcto se puede llevar a los pequeños a recorrerlas y pasar un momento agradable y muy estimulante.
Guía rápida de la Semana del Arte para toda la familia
1. BADA
Entre las ferias, la más recomendable para familias es BADA, por estar en el Campo Marte, un espacio más libre, con jardines y con un lugar diseñado especialmente para los pequeños. Contará con la Kids Zone que será un espacio creado para acercar a los niños al mundo del arte a través del juego y la creatividad.
Además en BADA, los menores de 12 años tendrán entrada gratuita y podrán disfrutar de una experiencia presentada por Mattel, con áreas dedicadas a Barbie, Hot Wheels, Fisher-Price y HW Brickshop, donde encontrarán actividades diseñadas para despertar la imaginación y permitir que los pequeños vivan una experiencia única dentro de la exposición. Abre del 5 al 8 de febrero de 11:00 a 20:00 hrs, jueves, viernes y sábado. El domingo el horario es de 11:00 a 17:00 hrs. El único miembro de la familia que no puede participar en la visita a esta feria es el perrito, pues NO hay entrada para mascotas.
2. ZSONAMACO
Por su parte ZSONAMACO, la feria más grande y por la que se originó la llamada Semana del Arte; en esta ocasión no tiene un programa especial para las infancias, aunque en ediciones pasadas lo tenían, poco a poco empezó a desaparecer. Esta feria la recomendamos más para adolescentes y jóvenes, pues el área de Forma tendrá propuestas de diseño y objetos bellos utilitarios de distintas universidades. También una zona de libros de arte, de primera y segunda mano. No faltan nunca los helados, las bebidas refrescantes los cafés y una enorme oferta gastronómica, a la que recomendamos exponer a los chicos prontos a recibir orientación vocacional.
Hay zonas de descanso y convivencia para sentarse y observar el propio ambiente del arte.
Entre las opciones, para comer en Maco, el restaurante de Hotel Terrestre, tiene una propuesta sensorial que definen como honesta, esencial y profundamente conectada con la tierra, donde el fuego, la temporalidad y el producto local marcan el ritmo de cada servicio.
El menú se construye a partir de ingredientes provenientes de Oaxaca, la pesca del día, vegetales de temporada y técnicas de cocción al fuego que respetan los procesos naturales. De la mano del chef Saúl Carranza, cada platillo responde a sabores de la región , recetas únicas que te transportarán a donde el sol baila con la brisa del mar. Intentar con la familia hacer consciencia de estos procesos para disfrutar de la gastronomía es una oportunidad sensorial única que este tipo de ferias ofrece.
3. LagoAlgo
Por otro lado, en las actividades paralelas a la feria la inauguración de la galería LagoAlgo es perfecta para disfrutarla juntos, ya que esta galería está en medio del Bosque de Chapultepec, lo que hace una oportunidad excelente para dar un paseo por el parque y el lago, comer delicioso en el restaurante contiguo a la galería y visitar la muestra “Capítulo VIII: Alucinaciones”, que explora la construcción de la realidad y las infraestructuras invisibles que sustentan la visión contemporánea. Cuestiona, con instalaciones y color, los sistemas que creamos para hacer que el mundo parezca más ordenado y coherente de lo que realmente es.
4. Museo de Arte Moderno
Otro plan espectacular para esta semana del arte es ir a los jardines del Museo de Arte Moderno donde se presentará la exposición interactiva de Rafael Lozano – Hemmer. Tendrá una preinauguración el 4 de febrero a las 8:00 pm para la que hay que registrarse y será abierta al público el 11 de febrero. Se presentarán nueve instalaciones interactivas que responden al calor, la voz, el pulso y el movimiento del público. Para ello se realizarán visitas nocturnas de miércoles a sábado, del 11 de febrero al 25 de abril de 2026.
La familia completa podrá experimentar un faro sensible a la radiación cósmica, una calzada de voces que se configura y disuelve a partir de la interacción de las y los visitantes con archivos de la Fonoteca Nacional, una instalación sonora compuesta por tres mil altavoces y un paisaje de luces activado por los latidos del corazón son algunas de las obras. No dejará a nadie indiferente.
Efectos del arte en las infancias
De acuerdo a la neurociencia, el cerebro de los niños cuando observan una pintura, una escultura o una imagen artística, se activa. Con esto se estimulan muchas áreas en su funcionamiento, como la vista, la memoria, las emociones y la imaginación.
El exponer a los bebes, niños y niñas en crecimiento, fortalece entonces, las conexiones neuronales y enseñan el camino de las emociones, pues el arte es un espejo del alma humana. Cuando observan encontraran alegría, inquietud y curiosidad. Con el tiempo podrán identificar lo que sienten y expresarlo mejor.
Estas habilidades abonan a la regulación emocional, observación, concentración y atención. En un mundo saturado de pantallas, el arte enseña a los niños a mirar con calma, sociego y contemplación.
Al exponer a niños al arte mejorarán sus posibilidades de aprendizaje, lectura e incluso resolución de problemas.
Conforme los niños y niñas son más grandes es posible que a través del arte podamos enseñarles narrativas, formas de comparación, técnicas, historias de vida y el uso de la creatividad. Esta última habilidad útil para solucionar problemas, adaptarse, imaginar posibilidades.
Conocerá a través de la pintura, los museos, las esculturas y la experiencias estéticas la mirada de otra época, otra cultura, los sentimientos y circunstancias de alguien más. Las neuronas espejo se activan con ello y a la larga, dice la ciencia, los niños y niñas gracias al arte se convierten en personas más sensibles y humanas.
¡A todo eso entrena el arte!
¿Qué pasa en el cerebro de un bebé cuando ve arte?
De acuerdo a Mark H. Jhonson, experto en desarrollo cerebral de los bebés cuando un pequeño mira arte o estímulos visuales complejos, no es que lo “entienda arte” como un adulto, pero su cerebro participa activamente en múltiples procesos sensoriales, perceptivos y emocionales que sí pueden ser medidos y explicados desde la ciencia. Sus estudios muestran que cuando dirigen su atención, las regiones corticales de más alto nivel se activan, lo cual es esencial.
El cerebro de un bebé que es flexible como plastilina, todo lo que observa y siente, le deja una huella que con el tiempo se convierte en las formas en que coordinamos ojos y cerebro. Distinguimos formas y profundidades.
Ir a museos con frecuencia en compañía de los bebés hace que asocien la experiencia visual con la protección, las vivencias agradables y el vínculo seguro, pues el arte visto en brazos, en silencio o con una voz suave tranquiliza el cerebro.
Cada imagen nueva es una pregunta para el bebé: “¿Qué es esto?” Eso genera nuevas conexiones neuronales, incluso aunque no “entienda” nada. El cerebro aprende a organizar el mundo visual.
La práctica agradable y dosificada de experimentar el arte, los museos, las galerías, las experiencias estéticas evitará que asocie estas actividades con obligaciones o fastidio, que suele pasar cuando el primer acercamiento a la cultura sucede con las actividades escolares poco libres y de manera abrupta.
Bien se dice que el arte no es para el tiempo libre, sino para ser libres todo el tiempo.
¿Cómo introducir a los pequeños al arte?
Asistir a espacios donde se pueda disfrutar del arte, los espacio arquitectónicos, la belleza y la contemplación. Sin prisas y de poco en poco. Retirandose cuando fue suficiente para ellos y generando rituales comunes en familia.
Los picnics, las caminatas, los paseos que incluyan comidas deliciosas y momentos de juego.
Las áreas educativas de los museos ofrecen actividades creativas, muchas veces gratuitas que nos permiten un momento de convivencia en familia.
Ofrecer libros visuales, con obras de arte, paisajes, lugares asombrosos para que sean explorados por ellos. Sin presión, con paciencia y observando a la par lo que despierta su interés.
La semana del arte es el pretexto ideal para intentar experimentarla como una actividad familiar pues la oferta es infinita y de acuerdo a las características de cada familia es posible encontrar algo interesante y enriquecedor.
El arte para los niños y niñas y para todos no necesita ser entendido. Basta con ser recibido desde la sensibilidad.
*Kristina Velfu es periodista cultural, especializada en el mercado y difusión del arte y la cultura. @Velfu
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