La historia de la Plaza Garibaldi es como la de muchos monumentos en la CDMX; detrás está el recorrido de algún héroe desconocido que, en la actualidad, sólo vive en una estatua o en el nombre de alguna calle o avenida. En el caso de Plaza Garibaldi, le debemos este grandioso nombre a Peppino Garibaldi, como se le llamaba con afecto, y cuyo nombre es Giuseppe Garibaldi, heredero de un importante legado de lucha y resistencia.
Esta es la historia de la Plaza Garibaldi y del hombre que le dio nombre.
Historia de la Plaza Garibaldi
Lo que se sabe de la historia de la Plaza Garibaldi es que, al menos, desde el virreinato hasta el siglo XIX, se le conocía como Plaza del Jardín, o Plazuela del Jardín (según la fuente que se consulte). Como lo decía su nombre, se trataba de un espacio social que favorecía las reuniones y encuentros gracias justamente a sus áreas verdes.
En 1870 empezaron a organizarse fiestas, ferias y otros eventos que consolidaron la fama del lugar como punto re reunión, esparcimiento, celebraciones e incluso un espacio comercial en el que se vendían objetos de todo tipo, razón por la cual se rebautizó como Plaza El Baratillo o Mercado El Baratillo.
Pero fue hasta 1921, al celebrarse el primer centenario de la Guerra de Independencia, que se le dio el nombre de Plaza Garibaldi como un agradecimiento a Peppino Garibaldi, quien peleó junto a Francisco I. Madero en la primera parte de la Revolución Mexicana. Desde entonces se le conoce como tal y es un punto referencial en la CDMX.
Giuseppe "Peppino" Garibaldi: un legado de resistencia
Giuseppe Garibaldi, de ascendencia italiana, no solo tenía en la sangre un valor incomparable, era heredero de una larga cadena de militares en resistencia por los derechos del pueblo.
El abuelo de Peppino Garibaldi, el General Garibaldi, quien dejó un legado muy importante en Italia, y las "brigadas garibaldinas" son famosas no solo en Italia y Europa; en realidad, el nombre Garibaldi es reconocido y respetado en diversas partes del mundo.
Peppino nació en 1879 en Melbourne, Australia, hijo de Constance Hopcroft y Ricciotti Garibaldi. No pasaron muchos años antes de que Giuseppe abandonara sus estudios para unirse a la brigada de su padre en 1893 y marcharse a Grecia para pelear contra el Imperio Otomano. Fue justamente en Domokos donde obtuvo su primer grado militar.
En 1900 se unió a la compañía de Inglaterra para pelear en las Guerras del Bóer. La mayor parte de su familia le reprochó esta decisión, pero Peppino siempre dijo que lo había hecho por consejo de su madre. En 1903 fue detenido y encarcelado durante siete meses en la prisión de Puerto Cabello. Su fama como rebelde y mercenario ya iba en ascenso, pues aunque cargaba con un apellido que era sinónimo de batalla, Peppino forjó su propia carrera militar sin depender de los títulos de su abuelo, padre o hermanos.
Después del encarcelamiento y hasta llegar a México en 1911, Peppino se debatía entre establecerse, buscar otra causa, o atender al llamado de sus hermanos y el resto de su familia. Su hermano Bruno peleaba en Cuba; Sante y Ricciotti Jr. luchaban en Egipto, Menotti en China y Costante y Ezio en Italia; incluso una de sus hermanas prestaba servicios médicos de guerra. El legado Garibaldi era tan pesado que había que soportarlo entre todos los integrantes de la familia.
A principios de 1911 Peppino Garibaldi viajó a México y se unió a la Batalla de Casas Grandes contra Porfirio Díaz. El nombre y las habilidades de Peppino Garibaldi le dieron las herramientas y destreza suficiente para ser jefe de la Legión Extranjera, la cual tenía alrededor de 40 miembros, todos extranjeros. Con la batalla ganada, se cuenta que Giuseppe Garibaldi se sentó junto a Madero en el auto que encabezaba el desfile de la victoria.
Con el rango de general después de ser pieza clave en la Revolución Mexicana y de que le dieran su nombre a una plaza tan importante, Peppino Garibaldi partió a Grecia para unirse a sus hermanos en la batalla contra Turquía durante la Guerra de los Balcanes.
A partir de entonces siguieron un par de batallas más, sin mencionar el hecho de que, cuando volvió a visitar a su abuela en Roma en el punto álgido de la Segunda Guerra Mundial, fue arrestado y liberado al término del conflicto bélico, para después morir tranquilamente en Roma el 19 de mayo de 1950.
Peppino Garibaldi es parte de una familia importante italiana que peló por causas nobles alrededor del mundo, pero para México siempre será un aliado y su nombre quedará en una de las plazas más importantes de la CDMX, Plaza Garibaldi.
