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Prohibido pedir estos platillos en la primera cita

La primera impresión cuenta, y mucho. Si vas a conocer a alguien que te interesa mientras comen, no interfieras con las chispas de enamoramiento al ordenar el platillo equivocado. Aquí te presentamos los que forman la lista negra.

Qué romántico resulta en el cine ver que dos perros enamorados comparten un humilde plato de pasta pomodoro en La dama y el vagabundo, observar a Uma Thurman comerse de un bocado media hamburguesa en Pulp Fiction o encontrar a una seductora Cate Blanchett recomendando a su amada pedir su plato favorito, huevos con espinacas, en Carol.
Pero ficción no es realidad, y en la realidad –¡atención!–, ninguno de esos platillos funciona en una primera cita.
  Esto es lo que debes evitar comer en una primera y, tal vez, segunda o tercera cita.

Hamburguesa. Olvídate de lo informal que resulta agarrar esa gran masa de pan y carne con salsa y pegarle un mordisco como si te fueras a comer al otro. La imagen real es que se caerá la mitad del contenido al plato de la manera menos sensual, las comisuras de tus labios tendrán los restos de kétchup y mostaza y el olor de tus manos no se irá al menos en dos días, aunque uses Zote hasta despellejar tus manos.

Sushi. Debes ser muy ágil con los palillos para conseguir llevarte un trozo a la boca sin que se rompa la bolita de arroz. Si tienes suerte y la pieza es pequeña, podrás tragártela de un bocado; si no, partir la lámina de pescado puede convertirse en una lucha personal a ojos de tu acompañante.

Ajo. No hace falta ser vampiro para salir huyendo de un aliento a ajo, o a cebolla cruda. Su aroma permanece en la boca y en el estómago, así que olvídate de ir corriendo a cepillarte los dientes al lavabo, no funciona.

Espagueti. Son como pequeños látigos que azotan tu cara de lado a lado, lanzando la salsa no solo a tu camisa favorita, sino también a la de tu pareja.

Sopa. Sorberla es un arte que muy pocos pueden resolver con soltura, pues requiere tomar la justa medida de líquido para que no derrame y salpique, y luego meter la cuchara en la boca sin sorber, hacer ruido ni parecer el león de la Metro Goldwyn Mayer…. ¿De veras no puedes pedir otra cosa? Ni hablar de ramen con fideos, claro.

Vino tinto. Su atractivo color rojo intenso será igual en el borde de tus labios, formando un arco reseco y nada atractivo. Pide blanco y, ¡por Dios!, límpiate la boca antes de darle un sorbo a la copa.

Alitas de pollo y costillas BBQ. Y todo aquello que implique usar las manos, abrir la boca desmesuradamente y chuparte los dedos. Déjalo para el Super Bowl, ya que tu pareja estará tan ensimismada viendo la pantalla que no se dará cuenta de que ya has usado las 80 servilletas del paquete.

Calamares en su tinta. ¿Has visto cómo quedan las manchas de tinta en las camisas? Igual quedará tu boca y será misión imposible intentar quitarla al momento. Tendrás dientes negros toda una velada.

Espinacas. Exacto, las famosas espinacas de Carol no funcionan en la vida real. Ni acelgas, lechuga, brócoli, rúcola o cualquier tipo de clorofila que pueda atascarse entre tus dientes. ¿Te imaginas la imagen al sonreír? Pues eso.

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