El nombre de Sarah Mullally acaba de entrar a los anales de la historia al ser la primera arzobispa de la iglesia anglicana, en específico, fue nombrada como arzobispa de Canterbury, un acto que puede parecer muy simple, pero que es verdaderamente histórico en la historia tanto religiosa como social de Inglaterra.
Al comenzar hoy mi ministerio como Arzobispo de Canterbury, le digo una vez más a Dios: ‘Aquí estoy’. Tengamos la audacia de creer en las promesas de Dios, pues con Él nada es imposible.
Del hospital a ser líder religiosa: su pasado como enfermera
Sarah Elisabeth Mullally nació en Woking en 1962, si bien se convirtió al cristianismo a los 16 años, de acuerdo con The Archbishop of Canterbury, la ahora arzobispa de Canterbury, primero se desarrolló profesionalmente como enfermera en el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra.
Allí ella laboró como enfermera oncóloga y estuvo en varios hospitales británicos como el St. Thomas y Royal Marsden, aunque fue en el Westminster Hospital donde tuvo el cargo de enfermera en jefe y posteriormente nombrada Directora de enfermería en el Chelsea y Westminster Hospital. Sus logros en la enfermería también incluyen ser la mujer más joven en ser nombrada Directora de Enfermería del Gobierno del Reino Unido, lo cual consiguió en 1999 a sus 37 años.
Por otro lado, también fue nombrada Dama Comendadora de la Orden del Imperio Británico en 2005.
La trayectoria de Sarah Mullally en la religión
Si bien todo indica que la religión tenía gran importancia en su vida y su profesión, Mullally se ordenó en 2001. Para 2012 fue nombrada como Canónigo Tesorero de la Catedral de Salisbury, y en 2015 se convirtió en la cuarta mujer en ser nombrada Obispo en la iglesia inglesa, en específico fue nombrada Obispo Sufragáneo de Crediton en la Diócesis de Exeter.
Posteriormente, en 2018 fue nombrada la 133 obispo de Londres en la Catedral de St. Paul, convirtiéndose en la primera mujer en tener ese puesto. En ese entonces, ella declaró:
Soy la obispo que hoy soy gracias a la primera vocación a la enfermería, y la compasión y la sanación son dos constantes en el corazón de mi ser.
Ahora bien, su nombramiento como arzobispa de Canterbury ocurrió en enero de 2026, sin embargo, fue hasta el 25 de marzo del mismo año que ocurrió el nombramiento formal, dando inicio oficial de su ministerio y como líder espiritual en la iglesia anglicana.
La fecha tampoco es gratuita, ya que este nombramiento se realiza durante la Fiesta de la Anunciación, que conmemora el momento en el el arcángel Gabriel se presenta ante la virgen María para darle la noticia que será la madre de Jesucristo, y que es una de las principales fiestas en la Comunión Anglicanas; esta es la razón por la cual Mullally refirió a la virgen María en su primer sermón.
En su primer sermón habló sobre cómo ella depositó su fe en Dios y se comprometió a seguir a Jesús, y que jamás imaginó el futuro que le esperaba y mucho menos el ministerio que hoy ocupa. Asimismo, declaró que:
En un mundo desgarrado por el conflicto, el sufrimiento y la división, debemos reconocer también el dolor que existe mucho más cerca de nosotros. No debemos ignorar ni minimizar el sufrimiento de quienes han sido perjudicados por las acciones, omisiones o fallos de miembros de nuestras propias comunidades cristianas. Hoy, y todos los días, tenemos presentes en nuestros corazones y oraciones a las víctimas y sobrevivientes, y debemos mantenernos comprometidos con la verdad, la compasión, la justicia y la acción.
¿Por qué ella coronaría al Príncipe William?
A esta ceremonia asistieron el príncipe William y la princesa Catherine en representación del rey Carlos III, así como miembros destacados del gobierno británico como el primer ministro Keir Starmer, entre otros representantes religiosos.
Ahora bien, la presencia de los príncipes es un recordatorio de lo que podría pasar en años futuros: que Sarah Mullally podría coronar a William como el próximo rey del Reino Unido.
La tradición marca que el arzobispo de Canterbury corona a los reyes de Inglaterra en la Abadía de Westminster, ya que son la máxima autoridad religiosa en Inglaterra.
En ese sentido, de ocurrir durante el ministerio de Mullally, ella sería quien coloca la corona de San Eduardo en la cabeza de William, nombrándolo efectivamente como el Rey. Un momento que sin duda alguna también será histórico, tanto por la sucesión real, como por la presencia de una mujer en esta posición.
