IA en diseño, predicción de tendencias y cadena de suministro
Arranquemos con un símbolo. Ferrari presentó Luce, su primer eléctrico de producción, con una cabina minimalista diseñada junto a Jony Ive, Marc Newson y el estudio LoveFrom. El resultado es ergonomía con ADN italiano, una interfaz de lujo con botones y perillas reales: materiales nobles, controles físicos y foco absoluto en la experiencia. Si alguna vez te preguntaste cómo se vería el coche que Apple nunca lanzó, aquí hay una pista.
Esta colaboración entre el lujo italiano y la tecnología acorta el trayecto entre intuición creativa y decisión de negocio, y en lo absoluto significa homogenizar. Italia lleva años explorando nuevas formas de usar IA para mejorar la experiencia de sus clientes.
En el frente del diseño guiado por datos está YOOX Net-a-Porter. Arrancó su primera marca propia, 8 by YOOX, con diseño guiado por datos en 2018. Su IA rastreó contenido de moda en redes y sitios clave, indicadores predictivos y métricas de ventas, desde comentarios en redes sociales hasta preferencias y comportamiento en compras, para informar a sus diseñadores a fin de crear una colección de “esenciales contemporáneos” –prendas, accesorios y calzado con precios de 29 a 979 dólares–, con gran éxito. Tras años de iteración, en 2024 la compró Mytheresa, manteniendo su propia identidad de marca.
Prada Group adoptó Adobe Experience Platform (Plataforma de Datos de Clientes en tiempo real) y las herramientas de Substance 3D en 2019 para acelerar el prototipado de accesorios y unificar perfiles de cliente, conectando la tienda física y el entorno digital con una atención personalizada informada (clienteling). La integración –desplegada en todas sus marcas: Prada, Miu Miu, Church’s, Car Shoe, Pasticceria Marchesi y Luna Rossa– les permite ampliar sus ventas y mantener el estilo y narrativa distintivos mediante experiencias personalizadas en tiempo real.
Otro ejemplo de casas italianas que en escala grupal han “industrializado” la IA sin diluir su identidad local son Fendi y Bvlgari, que utilizan una plataforma de datos e IA con Google Cloud que sirve a decenas de maisons para pronóstico de demanda, inventario y personalización. Hoy en día las opera Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH) el grupo líder mundial en productos de lujo, y también mantienen su identidad local de marcas italianas.
En su publicación La situación de la Moda (The State of Fashion 2025), McKinsey y Business of Fashion estiman que la IA generativa impulsa productividad y time-to-market en la moda; la clave está en integrarla en procesos creativos y operativos, no en reemplazarlos. Incluso, menos scroll y más tacto: volver a la tienda física y recordar que nos gusta que nos apapachen.
Blockchain contra falsificaciones, con pasaportes digitales
Si el lujo vive de la confianza, la trazabilidad es su nuevo candado.
El consorcio Aura Blockchain Consortium –fundado por LVMH, OTB Group, Prada Group y Cartier– acumula decenas de millones de productos registrados, ofreciendo certificados de autenticidad, historia del artículo y, cada vez más, pasaportes digitales que acompañan al objeto en todo su ciclo de vida.
Integrado al ecosistema Aura, el premiadoxdespliega certificados digitales que el cliente consulta con NFC/QR. Esta es una estrategia de negocio cada vez más utilizada por las marcas italianas de lujo, y el mercado está creciendo, ya hay más de 1.8 millones de productos registrados en Aura desde 2022 de acuerdo con OTB Group. De hecho, la Unión Europea esté impulsando Pasaportes Digitales de Producto hacia 2027.
Experiencia digital premium vs. fast fashion algorítmico
La distinción no es si usas tecnología, sino cómo. Gucci fue pionera en try-on con realidad aumentada para calzado y experiencias inmersivas que amplifican su universo estético sin caer en “experiencias digitales” intrusivas estilo clickbait.
En tecnología ponible, o wearables, el grupo de eyewear EssilorLuxottica y Meta Platforms escalan gafas Ray-Ban con Meta AI, para ofrecernos monturas con traducción en vivo, asistencia manos libres, foto y audio.
Italia nos recuerda que la innovación no compite con la artesanía: la ensambla. Y cuando queda bien ensamblada, lo único visible es el estilo. ¿Qué podemos aprender de esta tendencia? Varias cosas:
- Autenticidad verificable: pasaportes digitales para certificar origen, materiales y mantenimiento, desde el taller.
- CDP antes que chatbots: unificar datos para personalizar con privacidad, y reducir mermas con prototipado 3D.
- IA donde duele el costo: demanda, surtido y logística integrando inventario y lead times.
- Servicio humano aumentado: clienteling con IA como copiloto (no guion).
- Nada de growth hacking a ciegas, pues tanto regulación y personas consumidoras ya penalizan trampas de interfaz.
Lo digital se afina: curaduría, contenido y búsqueda con IA para encontrar lo que sí quieres entre tanto ruido, confiando en que las cadenas de suministro y entregas son ágiles pues usan tecnología para inventario justo.
El verdadero lujo hoy no es lo digital: es usar tecnología sin que se note. Un feed que no grita, una app que recuerda tu talla sin exhibirte, un pasaporte digital que cuenta la historia de tu cartera, o un tablero –como el de la Luce– con la elegancia de un botón bien puesto.
Para el consumidor, esto se traduce en consumo inteligente: comprar menos y mejor, con trazabilidad en el bolsillo y servicios que alargan la vida del producto. Para el mercado, el aire sopla en la misma dirección: DPP bajo el ESPR, prohibición de destruir inventario no vendido, reglas contra patrones oscuros y el AI Act empujando usos responsables de la IA en Europa.
El mensaje es claro: transparencia, circularidad y diseño centrado en las personas no son tendencia; son el nuevo estándar. Quien logre integrar la tecnología como puntada invisible –y no como lentejuela– ganará en confianza, eficiencia… y estilo.
