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Escucha el canto de las montañas en St. Moritz

La fama de este exclusivo destino de esquí en un punto privilegiado de la geografía suiza, se debe a su excelente clima y a la inmejorable calidad de sus alojamientos, como el histórico hotel Kulm.

Algunos lugares son simplemente únicos; la mención de su nombre evoca imágenes y emociones vívidas. St. Moritz es un ejemplo. Su atractivo único comenzó mucho antes de los días en que Roger Moore corriera por sus pistas como James Bond, Alfred Hitchcock se inspirara en los cuervos negros de Engadin para su película The Birds (1963) y Gunter Sachs y Brigitte Bardot se susurraran dulces palabras en la nieve.

La historia de St. Moritz como un lujoso destino de esquí comenzó en 1864 cuando el hotelero Johannes Badrutt hizo una apuesta con algunos de sus huéspedes británicos. Les dijo que, además de tener hermosos veranos, el invierno en St. Moritz es tan agradable que, en los días claros, se puede disfrutar del sol en la terraza sin usar una chaqueta. Apostó que, si estaba equivocado, iba a pagarles sus gastos de viaje y alojamiento.

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El siguiente diciembre, los británicos cruzaron el Paso Julier cubiertos de pies a cabeza y, a su llegada a St. Moritz, se encontraron cielos azules, un cálido sol y a Badrutt, quien les esperaba para saludarlos sin una chaqueta y con la camisa arremangada. Así nació el turismo de invierno en St. Moritz, un destino internacionalmente reconocido y aclamado.

A este paraíso se llega siguiendo el canto de las montañas. En esta región alpina de increíble belleza natural y días soleados –característicos de la región– realmente podemos dejar todo atrás y disfrutar. En verano, la combinación de montañas y lagos nos roba el aliento. El invierno nos recibe con un sinfín de actividades, desde la competencia de polo sobre nieve más famosa del mundo hasta patinaje sobre lagos congelados.

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La encantadora ciudad de St. Moritz nos enamora con sus tradicionales tejados y frondosos bosques reflejados en las cristalinas aguas de su lago. Uno de sus bellos edificios destaca por sus delicados tonos beige que contrastan con el cielo azul del verano en Suiza. Se trata del hermoso e histórico hotel Kulm, una joya hotelera sin igual con la que Johannes Badrutt estableció nuevos estándares en la industria hotelera de lujo al presentarlo en 1855. No solo fue el primer edificio en Suiza equipado con iluminación eléctrica, sino que también fue el primer gran hotel construido en St. Moritz.

Hotel Kulm: Hospitalidad suiza en su máximo nivel

Hoy en día, el Kulm sigue siendo el epítome del lujo. Las columnas impresionantemente ornamentadas que flanquean la entrada y el interior amueblado de forma tradicional transportan a los visitantes al estilo y el glamour de 1856, el año inaugural del hotel. Candelabros palaciegos cuelgan de los techos altos en el vestíbulo, donde los huéspedes pueden descansar en suntuosos sofás de terciopelo rojo.

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Miembro de The Leading Hotels of the World, durante más de 160 años el Kulm Hotel St. Moritz ha gozado de una excelente reputación por su hospitalidad suiza. En su encantador restaurante Chesa al Parc disfrutamos de platillos suizos e internacionales bajo el sol de verano o la nieve de invierno.