En el corazón de Mérida, entre calles cargadas de historia, sabores locales y una atmósfera que invita a bajar el ritmo, se encuentra un espacio que celebra el pasado y lo transforma en una experiencia de hospedaje sofisticada y profundamente auténtica.
Hotel Sevilla se presenta como un refugio donde la memoria arquitectónica, el confort moderno y el bienestar personal conviven en perfecta armonía, ofreciendo una forma distinta de habitar la ciudad.
¿En dónde se encuentra el Hotel Sevilla en Mérida?
El Hotel Sevilla se localiza en el centro histórico de Mérida, Yucatán, dentro de una casona construida en el siglo XVI, erigida poco después de la fundación de la ciudad en 1542. Su ubicación privilegiada, a pocos pasos de la plaza principal, lo sitúa en una de las zonas más vibrantes y emblemáticas de la capital yucateca, rodeado de monumentos históricos, galerías, museos y una escena gastronómica que refleja la riqueza cultural de la región.
La propiedad conserva la esencia de los antiguos espacios que dieron forma a la ciudad, con muros que han sido testigos del paso del tiempo y de generaciones que contribuyeron a la identidad deMérida. A lo largo de su historia, estos rincones han recibido a poetas, artistas y exploradores, convirtiéndose en un punto de encuentro para la creatividad, el pensamiento y la sensibilidad cultural.
¿Qué ofrece el Hotel Sevilla?
El Hotel Sevilla cuenta con 21 habitaciones y suites diseñadas para ofrecer una experiencia de hospedaje íntima y personalizada. Cada espacio fusiona la carpintería clásica yucateca con el carácter histórico de la casona, creando ambientes que equilibran tradición y comodidad.
Las habitaciones, que van de los 21 a los 70 metros cuadrados, disponen de camas kingsize o queensize y una selección de amenidades pensadas para el descanso, como productos orgánicos de baño, bocinas inalámbricas, aire acondicionado, ducha tipo lluvia, minibar y caja de seguridad.
Las áreas comunes del hotel están concebidas como espacios de contemplación y bienestar. La alberca, inspirada en los antiguos tanques y cisternas de las haciendas yucatecas, se integra de forma natural al entorno arquitectónico y ofrece un oasis de frescura en medio del clima cálido de Mérida. A esto se suman un sauna y servicios de masajes que priorizan la relajación y el cuidado integral de los huéspedes.
El spa del Hotel Sevilla es uno de los elementos más distintivos del proyecto. Inspirado en la profundidad y misticismo de un cenote, este espacio combina piedra, luz y agua para generar una atmósfera envolvente que invita a desconectarse del exterior. Aquí se retoman rituales ancestrales enfocados en liberar tensiones físicas y emocionales, renovando la energía y el equilibrio interior.
La propuesta gastronómica del hotel apuesta por un enfoque local con influencias de la cocina internacional. Bajo la dirección del chef ejecutivo, el restaurante Bistrót ofrece platillos elaborados con ingredientes frescos y de alta calidad, resaltando sabores honestos y técnicas contemporáneas. Ubicado en el primer piso del hotel, el restaurante cuenta con un ambiente moderno y casual.
El bar se abre hacia el jardín interior y se distingue por sus muros de piedra, por los que se filtra la luz natural entre la vegetación. Este espacio invita a disfrutar de conversaciones prolongadas bajo la sombra fresca de la tarde, mientras la mixología destaca por su carácter local, sabores bien definidos y una cuidada presentación.
En cuanto al diseño arquitectónico del Hotel Sevilla, este estuvo a cargo del despacho Zeller&Moye, responsable de revitalizar la antigua casona con un enfoque respetuoso y detallista. El proyecto abraza las huellas del tiempo presentes en los muros y las integra con elementos contemporáneos, logrando un equilibrio que honra el pasado sin renunciar a la modernidad.
La fachada vintage y las paredes originales se mantienen intactas, mientras que los interiores, en tonos blancos y grises, generan una atmósfera cálida y serena. La vegetación, las vigas de madera, los pisos de piedra, los azulejos y los frescos decorativos se combinan para crear espacios elegantes, sobrios y profundamente acogedores. Así, el Hotel Sevilla se consolida como una propuesta de hospedaje que redefine la experiencia de descanso en Mérida.
Un poco de historia
Tiempo después de su construcción, la casona que hoy alberga al Hotel Sevilla fue adquirida en 1950 por Antonio Mimenza Ortiz, quien la transformó en un refugio que con el paso de los años se consolidó como un espacio emblemático de hospedaje en la ciudad. Durante varias décadas, el inmueble recibió a viajeros atraídos por su carácter histórico y su atmósfera íntima.
Tras un prolongado periodo de silencio, la historia del hotel encontró un nuevo capítulo bajo la mirada de Rafael Micha y Grupo Habita, quienes impulsaron un proyecto de restauración y reinterpretación que enlaza la herencia colonial de la propiedad con una visión contemporánea de la hospitalidad. El resultado es un espacio que respeta su memoria arquitectónica mientras se adapta a las necesidades del viajero actual, preservando su esencia como refugio dentro del corazón de la ciudad.
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