emociones tu super poder
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En la columna anterior hablamos sobre la culpa, y cómo, las mamás que trabajamos, podemos entenderla y aprovecharla… La realidad es que, cómo te sientes, afecta cómo se siente tu familia e impacta tu desempeño en todas las áreas de tu vida. Y por ello me pareció importantísimo hablar de nuestras emociones.

Desafortunadamente, cuando éramos niños, no se enseñaba inteligencia emocional en las escuelas, y raramente las conversaciones en casa trataban de cómo nos sentíamos. Así fue como la mayoría de los que somos adultos hoy, crecimos en total obscuridad emocionalmente hablando. Peor aún, frecuentemente nos enseñaban a negar lo que sentíamos y desconectarnos de nuestro GPS emocional, para satisfacer las expectativas de los adultos.

mujer feliz y contenta

Se me ocurren 2 breves ejemplos que creo que pueden ejemplificar mi idea; cuando eras pequeña y asistías con la familia a una fiesta, tu mamá te pedía que saludaras de beso a un señor que en tu vida habías visto y que no te vibraba para nada bien, tú reacción automática era esconderte atrás de ella y evadir la solicitud. Obviamente ella te jalaba de atrás de sus piernas y prácticamente te obligaba a acercarte a dicha persona y tener contacto cachete con cachete para saludarlo, y que así, tanto ella como tú, obtuvieran el reconocimiento de los presentes debido a las “buenas costumbres” aprendidas y practicadas en la familia. O cuando asistías al pediatra a vacunarte, y que al recibir la inyección te dolía y soltabas en llanto… de pronto, la enfermera corría por una paleta, el doctor pretendía que no pasaba nada, y tu mamá en el mejor de los casos te abrazaba y decía que dejaras de llorar, y en el peor te amenazaba que si no te callabas habría una consecuencia indeseable.

En ambas situaciones, la incomodidad de los adultos ante la reacción natural de la niña terminaba orillando a la pequeña a ignorar lo que sentía y a traicionarse a sí misma para dar gusto a los demás… Y es así cómo desde pequeños aprendemos a desconectarnos de lo que sentimos y fomentamos el desarrollo de mecanismos que “controlen” (o bloqueen) nuestras emociones. Priorizamos ser socialmente aceptados sobre conectar con nuestra esencia, entender lo que sentimos y atender el mensaje de nuestras emociones.

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Las emociones son todo aquello que sentimos, y tienen 2 componentes, el fisiológico que son las sensaciones corporales como sudoración, tensión en los hombros, postura del cuerpo, hoyo en el estómago, etc. y el cognitivo que son los pensamientos asociados.

Las emociones no son buenas ni malas, al contrario de lo que podemos haber pensado por mucho tiempo, sino placenteras y cómodas o dolorosas y desagradables de sentir. Sí, leíste bien, el miedo, la envidia, el enojo, la tristeza, etc. no son malos. Sólo tienen mala fama.

Todas las emociones tienen un lado de luz y otro de obscuridad, por ejemplo, es gracias al miedo que la especie humana ha sobrevivido miles de años, el miedo nos protege y permite que respondamos oportunamente ante el peligro y la adversidad. Por el contrario, en su parte de obscuridad el miedo nos paraliza. La envidia aparece cuando observamos en alguien más aquello que desearíamos tener en nuestra vida, en su parte de luz nos invita a trabajar en construirlo y materializarlo en nuestra realidad, en su lado de obscuridad nos lleva a destruir o dañar al otro. Por otro lado, la alegría en su lado obscuro puede llevarnos a trivializar la vida y a caer en optimismo tóxico; mientras que en su lado de luz nos invita a celebrar.

Las emociones sólo son información, y para descifrar esa información mejor, te recomiendo muchísimo el libro de “The Field Guide to Emotions” de Dan Newby and Curtis Watkins, el cual es un compendio de todas las emociones, incluyendo mensaje, preguntas de indagación, postura, etc. Es como un diccionario práctico de las emociones al que puede acudir a consultar qué te quiere decir tu emoción, cómo se manifiesta, y entener porqué sientes lo que sientes.

Las emociones no son buenas ni malas, lo que sí tiene un juicio de valor y es calificable son los comportamientos que asociamos a ellas. Por eso quiero compartirte el modelo de creación de realidad, que mi maestro Tal BenShahar llama las 3 E’s: Evento – Explicación – Emoción, y que a mí me gusta adicionar una A al final, correspondiente a Acción, misma que da pie a un nuevo evento, creando así un ciclo.

valentina modelo de creación realidad 3 ea

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Como puedes observar en el diagrama, lo que detona nuestras emociones son las explicaciones o historias que construimos alrededor de un evento que es neutro, con base en nuestras creencias, valores, intereses, etc. Por ejemplo, si el evento es “la lluvia” yo puedo explicarlo como una causa de tráfico, crisis en los planes, enfermedad si me mojo, etc. dando pie a emociones desagradables de sentir como miedo, ansiedad, aprehensión, enojo, frustración, angustia, etc. o puedo interpretar el evento como una situación positiva y benéfica ya que los campos se regarán, se limpiará el ambiente de la contaminación, bajará el calor, etc. dando origen a emociones como gratitud, contento, optimismo, esperanza, etc. Algo muy importante a tener en cuenta es que SIEMPRE SIEMPRE puedes contarte una historia que te sume, incluso cuando el evento haya pasado hace años. Nuestras interpretaciones de lo que nos pasa son la fuente de nuestras emociones. Así que si identificas que generalmente sientes emociones que no te gusta sentir, puedes empezar por analizar cuáles son las historias que las detonan, y tratar de cambiarlas a unas que te sumen y te den paz.

Las emociones son un mensajero que tiene un sobre con información por entregar, y que en tanto lo ignoren, tocará el timbre intensamente, pateará la puerta, gritará, y hará lo necesario para ser atendido. Así pasa con las emociones, es por ello, que cuando nos detenemos a entender y atender lo que sentimos, las emociones pierden intensidad, duración y frecuencia. Es decir, cuando acusas recibo y te preguntas ¿qué me quiere decir mi emoción?, el mensaje ha sido recibido y el objetivo cumplido.

Todas las emociones son temporales.

Todas las emociones son temporales. Es decir, todas pasan. De hecho, te comparto que esas dos palabras son un gran mantra de vida para mí. Cuando experimento emociones dolorosas o incómodas, lo primero que hago es darme permiso de sentirla sin juzgarme y recordarme que no es eterna: “Todo pasa”. Asimismo, es importante reconocer que nosotros no somos la emoción, aunque así llegue a parecer. En ocasiones, sentimos tanto una emoción y durante tanto tiempo, que pudiera llegar a parecer que esa emoción es parte inherente de nosotros. La realidad es que no es así, y separarnos de nuestra emoción nos ayuda a aproximarnos a ella con mayor objetividad, verla con curiosidad y ser capzaces de identificar las sensaciones y pensamientos asociados.

Nuestras emociones son sumamente importantes, no sólo porque definen nuestro estado de ánimo y posteriormente, nuestra personalidad y estado del ser, sino porque impactan todas las áreas de nuestra vida: el tipo de relaciones que construimos, cómo cuidamos nuestro cuerpo y mente, desempeño laboral, nieveles de energía, nuestras actividades en general, … en fin, determinan la calidad de nuestra experiencia en esta vida. De ahí que valga toda la pena aprender a desarrollar este súper poder.

mujer con emociones
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Si bien la mayoría de las herramientas para construir bienestar emocional se enfocan en ayudarnos a procesar las emociones incómodas como son el miedo, la tristeza, la ansiedad o el enojo, también es sumamente importante concentrar esfuerzos en promover aquellas emociones que nos encantan sentir; y es por ello que quiero compartirte una herramienta de James Pawelski llamada “Portafolio Positivo”.

Los 3 pasos son:
1. Elige una emoción placentera que quieras promover en tu vida, i.e. amor, alegría, serenidad, paz, valentía, inspiración, interés, gratitud, etc.
2. Arma un portafolio (digital o físico) con fotos, poemas, canciones, libros, frases, imágenes, películas, objetos, etc.
3. Úsalo durante 10 a 15 minutos por 10 a 15 días y observa qué sientes.

Por último, sólo me queda decirte, que usar el GPS interno de última generación que son tus emociones, es una decisión. Esta vida es tuya para decidir, y tu eliges si lo ignoras y evades (con sus implicaciones asociadas) o si hoy reflexionas y trabajas conscientemente en aprender a usarlo, reeducarlo y sacarle el mayor provecho para transitar tus días de manera armónica y ligera, por y para ti.

Puedes obtener más herramientas para profundizar en tu trabajo personal escuchando mi podcast Valentinamente Feliz, en cualquiera de las principales plataformas de audio. Asimismo, puedes contactarme en mis redes sociales Instagram, TikTok, Facebook y Youtube como Valentinamente Feliz y en mi página de internet valentinamentefeliz.com

Si crees que esta información es valiosa y puede servirle a alguien, sé generoso y compártela. Gracias por leerme y compartir conmigo lo más valioso que tienes, tu tiempo. ¡Hasta pronto! Recuerda que ser feliz es tu responsabilidad.

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