grandhotel giessbach romance y cataratas

Los castillos, lagos, montañas, villas, restaurantes y famosos hoteles de Suiza parecerían sacados de una historia de hadas, de fantasía, de magia… Aquí entre imponentes montañas y bellos valles, nos encontramos con la bella Interlaken, una ciudad de ensueño que parece inspirada en mundo de fantasia.

En el lado este de Interlaken se encuentra el lago Brienz, un estrecho cuerpo de agua que en realidad es una ampliación del valle del río Aare. Situada entre la cresta de piedra caliza de Brienzer Grat y las montañas Faulhorn, es siete metros más alta que el lago Thun, en el lado oeste de Interlaken.

Con un bello color turquesa, el lago Brienz nos invita a disfrutar de sus aguas plácidas en un bello paseo por barco, desde donde podemos admirar castillos, pintorescos pueblos tradicionales e imponentes vistas de las impresionantes montañas de la región.

"…me encontré en un universo de esplendor único que encarna el romance y el encanto de tiempos pasados gloriosos.”
vista del grandhotel giessbach

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A lo lejos empiezo a vislumbrar el vibrante rojo del Grandhotel Giessbach, contrastando vivamente con la frondosa vegetación que lo rodea y el azul turquesa del lago a sus pies. En mi barco estilo veneciano, que me lleva de Interlaken a este singular hotel, me acerco poco a poco a la costa, donde una impactante cascada me da la bienvenida a un mundo de ensueño y a un portal al pasado.

Desde el momento en que entré en el Grandhotel Giessbach, me encontré en un universo de esplendor único que encarna el romance y el encanto de tiempos pasados gloriosos. Aquí, me siento como la realeza, disfrutando de momentos de exaltación y de relajación en la espléndida terraza de mi suite, sobrevolando el lago y con la música de la cascada creando una melodía hermosa.

grandhotel giessbach vista desde la suite

Después de dejarme llevar por el auténtico lujo de este portal al pasado, me sumergí en su magnífico arte culinario. Antes de pasar al restaurante, gocé de la compañía del maravilloso gerente general Mark Von Weissenfluh –cuyo encanto y carisma me llevó de la mano a explorar el verdadero alma de Giessbach, su arte y su pasado.

El histórico Grandhotel Giessbach fue construido en 1874 por el arquitecto francés Horace Edouard Davinet para la familia Hauser en Zurich, una de las grandes dinastías de la hostelería. La espaciosa elegancia de este nuevo y audaz hotel, así como su entorno único, pronto lo llevaron a la fama mundial.

interior del grandhotel giessbach

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Después de explorar las joyas del hotel, disfruté de la excelencia culinaria del chef Lukas Stalder, un apasionado por la cocina clásica, que la reinterpreta continuamente. Aquí descubrí una de las más interesantes y completas gamas de vinos finos de toda Europa con vista a las cataratas Giessbach, iluminadas en la noche y surreal en su belleza.

Las cataratas truenan desde una altura de 400 metros, cayendo catorce escalones a unos pasos del castillo. Por la noche, el espectáculo natural se destaca dramáticamente con la iluminacion, Mientras que el Giessbach está incrustado en todo tipo de colores en otoño, la nieve que se derrite en la primavera convirtieron el arroyo durante mi estancia en un torrente impresionante – su música empapando cada instante con una pizca de magia.

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