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Princesa Diana a 28 años de su muerte

Por: Laura Gamboa 31–08–2025 • 6 minutos de lectura

El 31 de agosto de 1997 el mundo se paralizó ante la noticia de que la princesa Diana acababa de morir a los 36 años de edad, en un accidente automovilístico en París. ¿Cómo fue su trágica muerte y qué ha pasado desde entonces? Aquí te contamos.

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Muchos de los que vivimos ese verano de 1997, recordamos con claridad dónde estábamos y qué hacíamos cuando nos enteramos de que la entrañable princesa Diana había muerto de una manera tan terrible.

La noticia era muy difícil de digerir, por eso fue necesario que el 31 de agosto de ese año, en la televisión se transmitieran una y otra vez imágenes del casi irreconocible Mercedes-Benz W140 blindado en el que la ex nuera de la reina Isabel II perdió la vida mientras era perseguida por los paparazzi en el túnel Pont de l’Alma.

Cuando sucedió el accidente, Diana estaba inaugurando un nuevo capítulo en su vida pues tenía poco de haberse divorciado del hoy rey Carlos III de Inglaterra. Su relación con Dodi Al Fayed –un productor de cine egipcio e hijo del magnate Mohamed Al-Fayed– apenas comenzaba.

Él, de 42 años de edad, fue encontrado muerto al interior del vehículo, al igual que el conductor, Henri Paul. El guardaespaldas de Dodi, Trevor Rees-Jones, sufrió heridas graves, pero fue el único sobreviviente. La princesa murió a causa de sus graves heridas en un hospital parisino 3 horas y media después del accidente.

Muerte Princesa Diana
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Ninguno de los cuatro tripulantes llevaba puesto el cinturón de seguridad al momento del choque, el cual se produjo a una velocidad de entre 95 y 110 km/h, casi el doble del límite permitido en esa zona. De acuerdo a las investigaciones, un Fiat blanco hizo contacto con el Mercedes Benz en el túnel, lo que llevó a que Henri Paul perdiera el control, algo que también se propició por el hecho de que iba alcoholizado (su nivel de alcohol era más de tres veces lo permitido para conducir) y bajo los efectos de antidepresivos y antipsicóticos, cuyo rastro se encontró en los análisis de sangre que le hicieron post mortem.

Diana, irremplazable

La muerte de la princesa desató una ola de demostraciones públicas de dolor tanto en el Reino Unido como en el resto del mundo. La transmisión de su funeral fue vista por 2,500 millones de personas.

Inicialmente, la reina Isabel fue muy criticada por su silencio en los días que siguieron a la muerte de su ex nuera, pero el 5 de septiembre pronunció un discurso en donde habló “como reina y como abuela” y se sumó al dolor de la gente mostrando su lado más humano.

Muerte de la princesa Diana
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Para el entonces príncipe Carlos la noticia fue devastadora. Se sabe que se desahogó en privado y esperó a que sus hijos despertaran en la mañana del 31 de agosto para darles la noticia. Harry, en su libro Spare, cuenta que su padre puso su mano en su rodilla y le dijo “todo va a estar bien”, lo cual, según revela el príncipe, fue mucho para él considerando que es un hombre que no acostumbra expresar sus sentimientos.

Sin embargo, tanto Harry como William reconocen que su padre estuvo allí para ellos y que hizo su mejor esfuerzo para hacerlos sentir cuidados y protegidos.

¿Qué fue de Carlos?

Durante varios años, Carlos y Camilla tuvieron que mantener su relación con un perfil muy bajo. Ambos sabían que debían esperar a que la muerte de Diana se asentara entre la gente antes de mostrarse como pareja de manera abierta. Algo muy sensato, considerando que Camilla fue la tercera en discordia en el matrimonio de Diana desde el día uno y, por lo tanto, la enemiga número uno de la persona que en ese entonces era añorada y venerada por millones y millones de personas.

Las cosas se manejaron con cautela hasta que la pareja se casó en 2025 con el apoyo total de la reina Isabel, quien anunció su deseo de que Camilla fuera llamada “reina consorte” cuando Carlos ascendiera al trono, lo que sucedió en 2022.

Boda de Carlos y Camilla
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Sin duda, una de las pruebas más difíciles en la vida de Carlos fue la muerte de la madre de sus hijos, pero también la que enfrentó en 2024, cuando se internó en la London Clinic para tratar una hiperplasia prostática benigna y le encontraron cáncer. Sin dar más detalles, se aclaró que no se trataba de cáncer de próstata. En abril de 2024 se anunció que el monarca retomaría sus actividades normales debido a que había progresado favorablemente en su tratamiento.

Hoy, a sus 76 años y a pesar del cáncer que enfrentó, se le ve fuerte y muy activo cumpliendo sus compromisos como rey, siguiendo el ejemplo de su madre, quien reinó con compromiso hasta el 8 de septiembre de 2022, cuando falleció a los 96 años de edad.

William y Harry: ¿el orgullo o la decepción de Diana?

Siete días después de su muerte, el príncipe Carlos, sus hijos William y Harry, su padre el príncipe Felipe y el hermano de Diana, Charles Spencer, caminaron en procesión en el funeral de la princesa de Gales.

Harry tenía apenas 12 años y ha dicho que esa experiencia fue tremenda para él: “mi mamá acababa de morir y yo tuve que recorrer un largo camino detrás de su ataúd, rodeado de miles de personas mirándome y otros millones que lo hacían a través de la televisión. Yo no creo que a ningún niño se le debería pedir eso”.

William, por su parte, fue alabado por su actitud aparentemente madura y serena durante el funeral, pero tan solo tenía 15 años de edad, así que todo ese trance fue igualmente difícil para él.

Esta experiencia los unió poderosamente durante muchos años, en los cuales siempre se mostraron cómplices y trabajando en equipo para representar a la monarquía. No obstante, desde 2019 las cosas han cambiado mucho y actualmente la relación entre ambos hermanos es por demás fría y distante.

Príncipe William y príncipe Harry
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Los motivos son muchos, pero hay dos que son clave: el descontento de Harry con el trato que recibió su esposa Meghan de parte de la familia real en los años que ambos vivieron en Inglaterra y el sentimiento de traición que, tanto William como el rey Charles, sintieron ante las revelaciones que Harry estuvo haciendo, en especial las que relató en su autobiografía Spare, publicada en 2023.

Seguro que esta situación tendría muy triste y decepcionada a Diana, aunque ella, muy probablemente, jamás hubiera permitido este distanciamiento tan radical entre sus hijos.

Sin embargo, de lo que sí podría estar orgullosa es del tipo de educación que tanto William como Harry le están dando a sus cinco nietos: George, Charlotte y Louis de Wales, y Archie y Lilibet de Sussex.

En 2022, William y Kate decidieron mudarse de Londres a Windsor, en donde pueden tener más privacidad y una vida más relajada sin tanto personal rodeándolos, como les sucedía en Londres, para que sus hijos puedan tener una crianza más normal. Además, es un refugio ideal para Kate, quien en marzo de 2024 reveló que tenía cáncer y que llevaba un mes recibiendo quimioterapia. Afortunadamente, en enero de este año confirmó que su cáncer estaba en remisión.

Por su parte, cuando Harry y Meghan se retiraron de la familia real, se mudaron del Reino Unido a California, donde la pareja y sus hijos disfrutan de mucha libertad al no tener encima a la prensa británica siguiendo cada uno de sus pasos.

Los dos hermanos están mucho más presentes en la vida de sus hijos de lo que su padre, el rey Charles, estuvo en las suyas. Ambos ejercen una paternidad cálida y directa, como el tipo de maternidad que experimentaron con Diana, quien desafió las costumbres monárquicas siendo una mamá que incluso llevaba a sus hijos a comer a McDonalds y a divertirse a Disneylandia.

Además, ambos heredaron el lado empático y altruista de su madre y siguen apoyando el tipo de causas sociales que a ella le preocupaban, otro factor que seguramente la llenaría de orgullo.

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