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La entrevista es en el estudio en la colonia Roma. Todo fluye normal hasta que, a punto de empezar, me doy cuenta de que no hay un solo mueble alrededor. Ni sillas ni sillones, ni tapetes que justifiquen que acomode mi adolorido cuerpo en el piso.

 

“¿Te quieres sentar?”, me pregunta Concha, mientras estira la mano para ofrecerme una especie de ladrillo acojinado de unos 30 centímetros de largo por 20 de alto. Lo tomo entre las manos sin saber qué hacer, así que hago lo mismo que ella: pongo el bloque en el suelo, acomodo como puedo mi trasero sobre la breve superficie y dejo que el cuerpo sienta cómo absolutamente todos los ligamentos de mis piernas y mi espalda se estiran y quedan alineados, quizá por primera vez en su vida.

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EL INICIO

Si pensamos en un yogui, no imaginamos el perfil de una persona que termina un Ironman, ni viceversa; sin embargo, Kentro es la prueba de que no sólo es posible, sino también recomendable. “Te dicen que no mezcles yoga con esos entrenamientos, porque pierdes flexibilidad y el objetivo de encontrar tu centro espiritual”, comenta. “Esta práctica es muy celosa, pero a pesar de haberla tenido como actividad física principal casi toda mi vida, me animé a compartir más tiempo con mi esposo y a acompañarlo a hacer triatlones; descubrí que me gustaba salir al campo, competir y ejercitar mi mente de otra manera”.

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Concha Orvañanos es fundadora y creadora de este concepto.

Durante el tiempo en el que Orvañanos combinó el yoga con entrenamientos funcionales, descubrió no sólo que su extensión muscular seguía ahí, sino que, además, una fuerza mental crecía. “Junto con mi esposo, armé un entrenamiento en casa que abarcaba tanto lo mental como las tres claves del desarrollo físico: flexibilidad, cardio y fuerza. Invitamos a personas cercanas a probar las rutinas y, luego de ocho semanas, por fin teníamos un plan”, expresa. Lo demás fue cuestión de afinar los entrenamientos, rentar el primer estudio y dejar que la gente conociera los beneficios de integrar el crecimiento mental y espiritual con el físico.

“Keep your muscles confused” fueron las palabras que recibió tiempo atrás del neurólogo que atendía a su hijo menor con dislexia. “Me explicó que el secreto para tener un cuerpo sano y joven es mantener a tus músculos confundidos todo el tiempo, y tiene sentido: si alternas prácticas de bienestar, mantienes al cerebro y a los músculos en alerta y adaptándose”, de ahí que la instructora y empresaria retomara ese principio como guía mientras desarrollaba el concepto de su nuevo proyecto.

ENCUENTRA TU CENTRO

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“Es fácil notar cuando no estás en tu centro, porque estás alejado de la sensación de paz que te hace sentir como ‘en casa’, donde todo está bien. El centro es la paz”, afirma. De acuerdo con esto, Kentro es una excelente alternativa para hombres y mujeres de cualquier edad en busca de sobrepasar los límites que no saben que tienen. “No hay niveles, es la misma clase para todos, con variaciones libres que te enseñan a ser humilde y consciente de tu cuerpo; se trata de llevarlo hasta donde tus capacidades lo permitan. Aquí, nadie se fuerza a nada más que a romper límites”, aclara.

¿PARA QUIÉN ES?

Es ideal para practicantes de yoga que quieren ganar condición física, para ciclistas y corredores que desean trabajar su flexibilidad, así como para personas que, después de mucho tiempo de no hacer ejercicio o meditación –o de nunca haberlo hecho– quieren un espacio para incrementar sus habilidades físicas y mentales.

Los programas cambian cada ocho semanas (“mantén confundidos a tus músculos”), pero tienen algunas constantes; por ejemplo, todas las sesiones son de una hora e incluyen:

• Preparación física: salto de cuerda (cardio)
• Mantra de arranque*
• Sesión de entrenamiento físico funcional
• Relajación muscular con meditación

Aprender a vivir el dolor y a dominar el cuerpo es la premisa de este concepto: “Lo que pasa en tu tapete pasa en tu vida: cinco minutos en posición de plancha te ayudan a reconocer el dolor, pero también a soportarlo y a no rendirte; estamos acostumbrados al confort, y es necesario dejarlo. Trabajamos con el cuerpo, pero también con la energía y el autoconocimiento”, dice Concha, quien con estas palabras finaliza la entrevista que obligó a la que escribe este texto a rebasar un límite físico que jamás pensó que debería superar en horario laboral.

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*MANTRA KENTRO

Estas son las siete oraciones que rigen cada entrenamiento:

• Observo mi cuerpo y lo mantengo en calma.
• Mi mente está presente, yo la controlo en su totalidad.
• Siento mi respiración y siento la vida dentro.
• Voy más allá de mis límites y confío en el proceso.
• Esto es una forma de autocuidado y responsabilidad.
• El dolor es inevitable; el sufrimiento es opcional.
• Vivo contento, amo y sirvo a los demás; agradezco cada día y soy humilde, todos somos parte de un todo.

ESTUDIOS

Lomas de Chapultepec: Prado Norte 565
Colonia Roma: Guadalajara 36

Instagram: @espaciokentro
Web: espaciokentro.com